A MEDIODÍA, LAS CABALES DOCE,
EL COHETE HACE ¡PUM!, DA INICIO EL GOCE
Minutos antes de que den en el reloj las doce del mediodía del 24 de julio, previamente a que sea la villa del septentrión peninsular presa de la impaciencia, el nerviosismo y el sudor, se prenda la mecha del cohete anunciador de las fiestas patronales en honor de San Ana y, nada más escuchar cómo este explota, mientras asciende al cielo como un ángel, su plaza principal, la de Los Fueros, atestada de gente, se tiña de blanco y rojo y brote el bullicio con la misma alegría y taquicardia con la que recibe un preso la notificación de que, cumplida la condena que le impusieron, tras verse rebajada esta por buen comportamiento, va a quedar, por fin, libre, Tudela fue un sueño interminable, en realidad, la cáscara dentro de la que se sucedían, sin solución de continuidad, episodios oníricos de los que el abajo firmante era, una de dos, o protagonista de ellos, o testigo presencial, directo, de los mismos.
Llegado a este primer punto y aparte del texto, compruebo que todo lo que he escrito hasta aquí es cierto; ahora bien, noto que algo importante ha sido relegado de sus líneas, porque se ha quedado en el tintero, y es esto. La villa norteña de Tudela, paisana/o, que a mí me peta llamar Midela, solo aparece en los sueños que tengo durante los quince minutos que suelen durar mis ratos de siesta. Ignoro el porqué, de veras, pero Tudela no sale como ciudad en la que ocurren casos y cosas en los sueños que tengo durante la noche. Insisto en iterar mi parecer; desconozco la razón, pero constato que todo lo que llevo trenzado y he dejado escrito, negro sobre blanco, aquí es verdad, la fetén.
En los sueños que tengo por la noche surge otra cáscara de nuez, Algaso. Dos interpretaciones, dos, sé de ella. Yo, su propio hacedor, di los detalles. Algaso es algo bueno de Abel Sánchez, que incluye una novela de Unamuno. Y Algaso es lago que arrebata al sabio, cuando a pasear sale fray Ejemplo.
Sacad a relucir vuestro gracejo de cabo a rabo, prólogo a remate, o desde el chupinazo al jaque mate, que otros “pobre de mí” llamar prefieren.
Seguro que eres de Ana, tudelana. Seguro que ano tienes, tudelano.
¿Sabéis quién en Tudela goza más? Quien hace disfrutar a los demás.
Ángel Sáez García