LA SERENDIPIA, ¡CUÁNTO BIEN NOS HACE!
El muro de Berlín se vino abajo
Sin que nadie moviera un solo dedo;
Y Occidente quedó orgulloso y ledo,
Careciendo la esquila de badajo.
Mandó el sentimental todo al carajo,
Pues le importaba, como mucho, un bledo;
Ni siquiera debió rezar un credo
Para que el bien fraguara, sí, qué majo.
La bondad imperante creó vagos
Por doquier, a mansalva, innumerables;
Hoy son bastantes los tres Reyes Magos
Y Papá Noel, seres entrañables,
Para solucionar todos los males
Del mundo, que arrastramos desde Tales.
Ángel Sáez García