Suele ser el milagro inesperado
SUELE SER EL MILAGRO INESPERADO —Pido perdón a todos los presentes por mi retraso. Les aseguro que tenía una razón de peso para llegar tarde a esta cita —así comenzó su discurso, desde el mismo quicio de la puerta de entrada al salón, donde había sido convocado, el flamante ganador del Primer Premio del Concurso de Poesía en honor