Rey y hasta emperador juzgo al silencio
REY Y HASTA EMPERADOR JUZGO AL SILENCIO CAPAZ DE UN ARAÑAZO Y DE UNA HAZAÑA Cuando el emperador entra en escena, Cuanto debo callar, se escapa y digo; Y cuanto bendecir debo maldigo, Pues mudo la expresión santa en obscena. Cuando el silencio deja la al(h)acena Y de rondón se cuela, cual bodigo, En la cocina, siento pronto