En los mullidos brazos de Morfeo
EN LOS MULLIDOS BRAZOS DE MORFEO Ayer, habiendo caído, rendido por el sopor, en los fornidos, mullidos y plácidos brazos de Morfeo, volví a tener un sueño extraño, pero reparador y, por ende, gratificante. Paso a narrártelo a continuación, atento y desocupado lector, bien seas o te sientas ella, bien seas o te sientas él, para tu solaz.