¡CUÁNTO, JOSÉ JAVIER, PERDÍ AL PERDERTE!
“Ángel, yo solamente me lamento
(Eso suele aducir mi amigo Pío)
De lo que jamás hice”; no me río,
Mas noto que anda cojo/manco el fundamento.
Le erijo a esa carencia un monumento
Mediante este soneto, pues confío
En no ser tibio, sino ardiente o frío
Y sea hito el presente documento.
Ante la amputación inesperada
De “Javi”, mi mecenas, no hallé nada.
Me descubrí inmaduro tras el susto,
Y que, tras tanta pena, no hay un gusto
Capaz de mitigar el extravío
En que su muerte me dejó, el vacío.
Ángel Sáez García