EL AMIGO INVISIBLE ECHO DE MENOS
Por del coronavirus la pandemia
Tampoco este fin de año nos juntamos
Los cinco hijos que vivos hoy estamos
De quien aquí cagó al oír glucemia.
El azúcar en sangre con leucemia
Confundió Iluminada. Nos hartamos
De reír, cuando el miedo desterramos
Y volvió la cordura a la academia.
El amigo invisible echo de menos
Y el iterado elogio “¡qué bonito!”.
Eran obsequios útiles, no obscenos.
Recuerdo, verbigracia, aquel bendito
Regalo que metió alguien en diez cajas.
¿Sabes que contenían? ¡Dos alhajas!,
Que éramos tú, lector, hembra o varón,
Y quien firma esto abajo, sí, un zumbón.
Ángel Sáez García