Si se silba el himno no se juega
Somos una sociedad extraña, nuestros valores han cambiado con los últimos años y estamos llenos de contradicciones. No se pueden hacer chistes en televisión sobre homosexuales pues sería visto enseguida como una ofensa y la sociedad y la prensa progre volcaría su furia contra el autor de tamaño disparate. Pero si se trata de la Iglesia