El desmemoriado Gabriel Rufián se propina un autozasca de campeonato a cuenta de Pedro Sánchez

EL DIPUTADO DE ERC NECESITA QUE LE REFRESQUEN LA MEMORIA

Un amnésico Rufián asegura que jamás amenazó a Sánchez y la vídeoteca le saca un corte demoledor

Ya lo dice el clásico, que antes se coge a un mentiroso que a un cojo. Y en el caso del diputado de ERC, Gabriel Rufián, hay muchas opciones de pillarle en muchas contradicciones. Es más, ya de por sí es un auténtico escándalo que después de decir a principios de 2016 que él solo estaría año y medio en el Congreso de los Diputados aún siga calentando el escaño y poniendo la mano a final de mes.

Y, evidentemente, al parlamentario de las camisetas, de la impresora, de las esposas y demás performances bufonescas bien desde su asiento o bien desde la tribuna de oradores, le acaban de cazar con otra trola de marca mayor, la de decir en una entrevista este 31 de enero de 2020 en la Cadena SER que él nunca amenazó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre la cuestión de la mesa de negociación.

No quiero que la gente se vaya con la idea de que amenacé. Hay unos acuerdos que hay que respetar y, si no se respetan, las relaciones se enturbian, se intoxican.

El problema para Gabriel Rufián es que todos los españoles observaron en sus televisiones como el de ERC, en un tono chulesco y prepotente, le espetaba a Pedro Sánchez el 4 de enero de 2020, durante el pleno de investidura que «sin mesa, no habrá legislatura».

LA PELÍCULA DE LOS HECHOS

Todo este sainete comenzó, tal y como perfectamente expuso el editorial del ABC de este 31 de enero de 2020 con el esperpéntico anuncio anuncio del xenófobo Torra, de que convoca elecciones en Cataluña sin convocarlas. Eso el miércoles 29 de enero de 2020. Por la mañana del 30 de enero de 2020, La Moncloa anunció que mantenía la reunión de Pedro Sánchez con Torra el próximo día 6 de febrero de 2020, pero anulaba la convocatoria de la ‘mesa de negociación’ prometida al separatismo para poder ser investido.

Sánchez avisó de que esa «mesa» se convocaría cuando hubiese nuevo Ejecutivo en Cataluña, en junio o julio, para ganar tiempo. Torra ya había advertido de que en la cita del 6 de febrero de 2020 plantearía a Sánchez la independencia de Cataluña y la amnistía para los presos golpistas.

ERC, recordando que Sánchez está en La Moncloa porque ellos quieren y que lo pueden echar cuando les de la gana, replicó la decisión del líder del PSOE con una amenaza directa: lo que le decían es «incumplimiento flagrante» de sus acuerdos secretos.
Para entonces, la vicepresidenta Carmen Calvo, que ya anda tragándose sus palabras, ya había mandado a Torra el mensaje de que su jef Sánchez no iba a negociar la independencia.

En esta atmósfera psicodélica de extorsiones a varias bandas, Oriol Junqueras decidió desde la cárcel enviar a Gabriel Rufián a La Moncloa para trasmitir a Sánchez el ultimatum de que darían por concluida la legislatura, sin que siquiera haya arrancado oficialmente, sim los socialistas no s ela envainaban y pasaban por el aro. El mensaje era nítido, y el PSOE debía convocar la mesa claudicante antes de las elecciones catalanas.

Por supuesto, el mensaje fue sumisamente recibido por Sánchez, que anoche rectificó su tesis inicial y se reunirá con el separatismo donde haga falta y cuando Junqueras diga.

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