OPINIÓN / Afilando columnas

Raúl del Pozo: «Este año han llegado más gaviotas que nunca a las cloacas de Madrid»

Horcajo (La Gaceta): "Monago, González y Fabra dejan a Montoro con su sonrisa sardónica que recuerda a las hienas"

Algunos no somos nada amigos de corporativismos, no tendemos a considerar a nuestra profesión el centro del universo ni a defender todo lo que haga cualquiera que se dedique a ella. Sin embargo, es inevitable sentir cierta sensibilidad ante un colega que sufre una desgracia precisamente por dedicarse a esto del periodismo. El enviado especial de El Periódico de Catalunya en Siria, Marc Marginedas, fue secuestrado el 4 de septiembre de 2013 por un grupo yihadista y, 21 días después, sigue en su poder. Este humilde lector de columnas, Antonio José Chinchetru, quiere sumarse a la petición de #FreeMarc y, en lo referido a su diario, este 25 de septiembre se limita a señalar que las columnas dedicadas a Marginedas se pueden leer en un espacio propio en la edición digital — Marc Marginedas. Secuestrado en Siria–.

Del resto de los diarios del papel, hemos de señalar que la prensa catalana y la socialdemócrata de izquierdas viene muy sosilla. Las columnas más jugosas están en los cuatro diarios madrileños considerados ‘de derechas’. Los articulistas de La Razón y ABC compiten, nada sorprendente, por alcanzar el mayor nivel de cortesanismo ante la operación de Juan Carlos I. Como se cespiten, de tanta emoción monárquica alguno puede terminar diciendo que el Rey ha acudido al quirófano por su amor a España. Por el momento, no ha pasado.

En el diario madrileño de Vocento, Antonio Burgos firma El Rey sin baja. Arranca problamando:

Los mismos a quienes el Papa, la Iglesia Católica y Dios les importan un rábano (o dos) y están contentísimos con Francisco I son los que han estado preocupadísimos por el futuro inmediato de la Corona de este Reino, institución que les interesa un pimiento (o dos), pues lo que quieren es traer la República. Pero no una república como la alemana, la francesa o la norteamericana, sino como la Segunda Española; y no la de Gil Robles en el poder, no la del Bienio Negro que dicen ellos, no; sino la que siguió a la Revolución de Asturias, esto es, la del Frente Popular y la guerra. Vamos, que al cambio quieren que España tenga un régimen como Cuba, Venezuela o Corea de Arriba.


Antonio Burgos.

Burgos opta por presentar como un todo homogéneo lo que no lo es absoluto. Hay ateos admiradores del actual Papa que son monárquicos convencidos al igual que hay defensores de la república como forma de Estado que son católicos convencidos. Este humilde lector de columnas conoce a personas de ambos tipos. Y no todos los que cosieran que sería buena cosa pasar de una monarquía a un sistema republicano lo que piden es la vuelta de la II República –y mucho menos un sistema como Corea del Norte o Cuba son mucho peores de lo que aquella llegó a ser–. De hecho, hay republicanos liberales, conservadores, socialdemócratas moderados y hasta democristianos.

Si no fuera por la generalización previa que antes hemos señalado, y que es mantenida, el siguiente párrafo tendría mucho de cierto:

Junto al repentino ataque de preocupación por la Institución Monárquica, a estos gachos (y gachises, habré de añadir, por la igualdad de género que imponen dictatorialmente) les ha entrado también una gran inquietud por la Sanidad. Quieren ser siempre guardias de la porra de la Sanidad, para dirigir dónde debe ir cada uno. Por ejemplo, cuando tras sufrir un accidente la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, fue ingresada en un hospital público, le hicieron «escrache» a las puertas de La Paz, un lamentable «mitin de repudio» a la cubana, con batas blancas. Los guardias de la porra del uso de los recursos sanitarios habían decidido que la señora Cifuentes era indigna de un hospital público, que tenía que dirigirse a uno privado.

Se indigna ante una pregunta de una periodista:

Si va a la privada, que esto quién lo va a pagar, como una señorita sin educación alguna preguntó en la rueda de prensa de la abdicación del doctor Villamor en el doctor Cabanela. ¡Qué ordinariez, preguntar en Palacio que esto quién lo va a pagar! ¿Hubieran osado preguntar eso mismo en el Palacio de Buckingham?

Nos tememos que en el Palacio de Buckigham la pregunta no hubiera sido necesaria. Una monarquía como la británica, que da cuenta pública de hasta cuantas botellas de ginebra se han consumido y cuál ha sido el gasto en sellos o teléfonos, sin duda alguna daría cumplida cuenta de la factura del hospital sin que nadie lo preguntara. Y qué quiere que le diga, estimado lector, que un periodista se oponga a que un compañero de profesión haga preguntas porque resulta de mala educación no nos parece de recibo.

Concluye:

Pues en la España «la baja para el que se la trabaja», el Rey no se la ha cogido hasta el último momento. Cuando hay quien se coge una baja de dos semanas porque le van a hacer las pruebas de la preanestesia, ahí tienen a Su Majestad… Y en la España de las jubilaciones anticipadas, él sigue al pie del cañón, manque les pese a los que quieren hacerle el ERE de la abdicación. Esto es lo que no dicen los republicanotes. Por todo lo cual, y con mis mejores deseos, sólo me queda escribir el grito del viejo acrónimo: V.E.R.D.E.

Pasamos ahora a La Razón, donde Ely del Valle firma Hasta el último minuto.

Parece evidente que cuando Don Juan Carlos pidió perdón a los españoles no lo hizo de boquilla. Desde entonces, ha hecho un notable esfuerzo por estar donde debe sin que se le pueda recriminar un atisbo de frivolidad.

Lo que todavía nos preguntamos a algunos es de qué se refería cuando dijo aquello de: «Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir». ¿Qué es lo que no volverá a ocurrir? ¿Irse de cacería africana? ¿Hacerlo con la apodada ‘correina’? ¿Aceptar que un millonario árabe le invite o la cacería de marras? ¿Todo ello? Curiosa manera de pedir perdón aquella en la que no se dice qué es lo que quiere que se perdone.

Critica a quienes piden la abdicación:

Lo de la abdicación tendría sentido si sus facultades mentales o su capacidad de trabajo estuvieran deterioradas, y de momento, no se tiene constancia de que el cerebro Real radique en el fémur. Quienes piden su retirada por una prótesis infectada deben pensar que Stephen Hawking tendría que haberse jubilado con 20 años.

Añade:

Por lo que se refiere a las listas de espera, la mala baba es notable: no existe ningún iluso que piense que Holland, Chávez o Fidel se hayan puesto alguna vez a la cola.

Flaco favor le hace al rey al compararle con un dictador totalitario como Fidel Castro o con un Hugo Chávez que puso en marcha el desmantelamiento de la democracia que ahora continúa Nicolás Maduro.

Concluye:

Lo cierto es que muchos de los que hoy ponen el grito en el cielo lo hacen, no porque crean que nadie debe tener privilegios, sino porque ellos no los disfrutan. Seamos sinceros: si pudiéramos y nuestra cadera así lo demandara, todos, monárquicos, republicanos o boy scouts, habríamos elegido al doctor Cabanela. Es lo que hay.

Dejamos asuntos reales (del Rey) que no reales (de la realidad) para tratar temas de la política sobre los que se escribe en otros periódicos. El Mundo publica una columna de Federico Jiménez Losantos titulada La vía muerta:

Hasta ahora, el mayor nivel en el debate [en el PSOE] sobre el separatismo catalán lo ha alcanzado Corcuera, que el otro día preguntó a sus cuates del PSOE y del PSC: «¿Derecho a decidir? ¿Decidir, qué?». Nadie ha osado responderle al ministro-de-la-patada-en-la-puerta, y no por miedo a la coz sino porque lo único ya decidido en el PSOE es llegar a ministros como sea, ayuntados con etarras, asaltatiendas y separatistas del más vil rincón, aunque el precio sea consagrar a Corcuera como el Aristóteles de Ferraz.


Federico Jiménez Losantos.

Añade:

Pero como eso del «derecho a decidir» ya se usaba para defender el aborto en la Transición y es uno de esos principios que no tienen fin, porque cada parte puede decidir separarse de cualquier todo, Rubalcaba y Valenciano han dado un paso más en esa línea de suicidio creativo del PSOE y el PSC. Y lo que han decidido tras proclamar el derecho a decidir es, tatachán, seguir la «tercera vía» de Duran Lleida, el tonso líder de Unió Democrática de Catalunya.

Concluye:

Aquí hay una vía que es la Constitución Española; un tren que se ha salido de la vía, que es el separatismo de Convergència, Unió, ERC y el fasciopegamento informativo de la carcundia y la progrez antiespañolas; y hay una vía muerta: la de quienes quieren beneficiarse del descarrilamiento como si no fueran en el tren. Este PSOE ya es como el PSC: la nada sin sifón. Y Rubalcaba quiere ser Carmen Chacón pero sin cruzar el charco. Este tío no se moja ni en el Diluvio Universal.

En la contraportada del periódico de Unidad Editorial nos encontramos con un Raúl del Pozo que firma La mesa, un artículo donde parece que va a hablar sobre el PSOE y termina lanzado contra el PP.

Eduardo Madina, alternativa de la tortilla vasca hasta que la arrebatadora gitana Ana Pastor relanzó a Alfredo Pérez Rubalcaba en La Sexta, ha salido encolerizado a los pasillos del Congreso para comentar: «No hay precedente». Lo decía porque el PP ha vetado las mociones del PSOE e Izquierda Unida para debatir «las mentiras de Mariano Rajoy». Según el diputado, estamos en una Mesa que hace lo que dice el PP.

Retrata al registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante:Mariano Rajoy parece un actor vacilante que ha olvidado el papel, pero nos está mirando a todos. Responde al tópico del hombre gallego como persona desconfiada, evasiva y suspicaz. Denota fobia a las ruedas de prensa y al Parlamento aunque en la Cámara se defienda bien.

Concluye:

Cree que no hay que perseguir a los enemigos porque se hunden solos y, en las cosas políticas, el sosiego es una gran parte de la fortaleza. Su décima musa es el aguante. Tiene un alto concepto de sí mismo y piensa repetir como candidato a las próximas elecciones. Lo ha declarado al Wall Street Journal. Es posible que acierte, que vuelva a ser candidato y gane. Los antiguos augures hacían adivinaciones observando el vuelo de las aves.

Este año han llegado más gaviotas que nunca a las cloacas de Madrid. Cuanta más basura, más gaviotas reidoras y sombrías y, cuando haya elecciones, no votarán las mesas.

Curiosa apelación a las gaviotas reidoras, que nos remite irremediablemente a aquel vídeo en el que Ana Botella no dejaba de nombrarlas al enumerar las especies que viven en el Río Manzanares.

Cerramos en La Gaceta, donde Xavier Horcajo publica ‘La rebelión de los pitusos’, que no son otros que los presidentes de Extremadura, Madrid y Murcia:

Hasta ahora el Partido Popular les reservaba un papel gregario, a la sombra de un Mariano Rajoy todopoderoso, cual papá Pitufo. Pero, mira por donde han demostrado que tienen sus propios planes, o por lo menos que aspiran a ganar sus propios compromisos electorales. Primero fue Monago, luego Ignacio González y ahora Alberto Fabra, la cuestión es que las dos principales autonomías en manos del PP y la que más costó meter en la saca, lo tienen claro. Se plantan, quieren bajar impuestos. Se han dado cuenta de que menos es más y que, como verbaliza Fabra: «El dinero del contribuyente donde mejor está es en el bolsillo del contribuyente». Y a Cristóbal Montoro le dejan con su sonrisa sardónica. Esa que recuerda a las hienas.

Tan sólo un apunte. Antes que Fabra, lo del dinero de los contribuyentes en su bolsillo lo han dicho otros. En las filas del PP ya lo dijero Manuel Pizarro y Esperanza Aguirre. Y antes que ellos, algo que sin duda alguna sí sabía la ‘lideresa’ cuando pronunció la frase y posiblemente también lo conocía Pizarro, ya lo había proclamado Margaret Thatcher. Y razón no le falta a ninguno de ellos, por cierto.

Añade:

Las reformas no producen los efectos que nos prometió. Sus reformas son poco profundas, escasas o equivocadas. Tener una prima de riesgo menor que la italiana, no da de comer a los hijos de nadie. Eso sólo sirve para que presuma un miope. Ahora la rebelión la tiene en casa, en el PP, donde los barones regionales están dispuestos a buscar su propia salida a la oscuridad de sus túneles.

El día a día nos ofrece ejemplos muy claros que demuestran que la principal prioridad no puede ser la consolidación del déficit, sino el aumento de la actividad. No voy a entrar en el terreno de las desidias, como la reducción del sector público; ahora con nuevas promesas de reducir el perímetro de empresas glotonas que devoran la pasta de todos. Se lo oí anunciar ayer a Soraya (Pitufina).

Concluye:

Si en la Seguridad Social se abre la brecha del déficit entre ingresos y gastos, cepillamos el madero y a otra cosa. Así piensa este Gobierno sacar 600 millones de euros por la vía de incrementar el año próximo las bases de cotización a la Seguridad Social. El invento afectará a 750.000 españoles. Forman parte del colectivo de privilegiados que tienen empleo y cotizan su Seguridad Social. A ellos les va a costar sostener la peana unos 500 euros más el próximo año. No importa que alguno se quede sin empleo por el sobrepeso. Todavía menos que se frustre algún nuevo empleo por la nueva tabla de bases de cotización. No importa que sea una traba objetiva para la creación de empleo. Prevalece el criterio de reducir ese déficit, a costa de los ciudadanos. Abundar en esa forma de hacer es lo que nos tiene exánimes, a la espera de que don Mariano entienda la rebelión hasta de sus pitufos.

 

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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