Puede que sea como tú me dices.
La tristeza risueña tutelada
es como aquel monólogo de Aurora
que opina y que convence en las ventanas
desestimando compra que se arruga.
Perfora los silencios con la réplica
en la bóveda curva del descanso
la claridad deprime el firmamento
intangible invisible e inventado.
Tú lo dices lo mismo que te pasa
la confianza eterna lo supera
y abarca los sentidos resguardados
como leñera seca y preparada.
Donde el árbol supera al horizonte
toda una vida no es mucho comprende
a este secador puro o tendedero
de ropa y hasta con alas a veces.
Delgadísimas sombras plateadas
contra los desengaños de los sueños
y contra expectativas desconfiadas
que esas hilachas sueltas curiosean.
José Pómez
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