Felipe VI está reconstruyendo los puentes diplomáticos con Marruecos que el Gobierno de Pedro Sánchez dinamitó en 2021.
El monarca participó en la recepción del cuerpo diplomático en el Palacio Real, en presencia del titular de Exteriores, José Manuel Albares y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El jefe del Estado decidió romper con su silencio y, por primera vez, se ha referido a la crisis entre España y Marruecos a raíz de la entrada del líder del Polisario, Brahim Gali, que se trasladó hasta La Rioja para tratarse de una infección como consecuencia del coronavirus.
El monarca ha defendido este la necesidad de que España y Marruecos empiecen a “caminar juntos” con el fin de “materializar” la nueva relación bilateral en la que dicen trabajar ambos gobiernos con vistas a dejar atrás la actual crisis diplomática.
Tras subrayar el “carácter estratégico” que tiene para España la relación con el Magreb y la “interdependencia” que hay en estos países, el Rey ha señalado que ambos gobiernos “han acordado redefinir conjuntamente una relación para el siglo XXI, sobre pilares más fuertes y sólidos”.
“Ahora, ambas naciones debemos caminar juntas para empezar a materializar ya esta nueva relación”, ha conminado el monarca, subrayando que “se trata de encontrar soluciones a los problemas que preocupan a nuestros pueblos”.
En el acto no estaba presente la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich, sino el encargado de negocios ya que esta fue llamada a consultas el pasado 18 de mayo por Rabat, en plena entrada masiva de inmigrantes irregulares en Ceuta en el marco de la crisis desatada y el rechazo del Gobierno a reconocer como marroquí el Sáhara Occidental.
Las palabras de Felipe VI se suman a otros gestos para intentar calmar las aguas.
La salida del Gobierno de Arancha González Laya el pasado 10 de julio de 2021, a la que Marruecos responsabilizaba en gran medida de la crisis diplomática, también habría allanado el camino hacia la incipiente distensión.
Sin embargo, no se trata del único gesto para intentar reducir las tensiones con Marruecos.
Felipe VI y la Reina Letizia enviaron al monarca un telegrama de felicitación con motivo de su 58 aniversario, según informó durante el fin de semana la agencia oficial MAP, lo que también habría sido agradecido por Mohamed VI.
Por su parte, las fuerzas de seguridad marroquíes han frenado en las últimas semanas, en colaboración con las españolas, varios saltos a la valla en Melilla. Una escena muy distinta a la presenciada durante la invasión de inmigrantes ilegales en Ceuta.
Una embajadora incómoda para Sánchez
La vuelta de Benyaich, hermana del anterior embajador y una persona muy cercana a Mohamed VI, también allanaría el camino para unas relaciones bilaterales que, sin embargo, pueden resultar muy incómodas para Sánchez.
En diciembre de 2020, la embajadora marroquí no solo defendió las declaraciones del primer ministro marroquí, Saadeddine El Othmani, en las que ha defendido que Ceuta y Melilla «son marroquíes como el Sáhara». Sino que además se burló de un débil Gobierno en la propia cara de Pedro Sánchez y del Ministerio de Asuntos Exteriores.
En el encuentro con Cristina Gallach, la embajadora Benyaich precisó que Marruecos mantiene su postura en relación a Ceuta y Melilla. Es decir, no reconoce la soberanía española sobre las dos ciudades y las considera «ocupadas».
En este sentido, respaldó el pronunciamiento de Saadeddine El Othmani, sobre que «llegará el día en que vamos a reabrir el asunto de Ceuta y Melilla, territorios marroquíes como el Sáhara».
El único paso atrás dado fue reconocer que no es el momento de abordar esta cuestión con el Gobierno español.
«Primero hay que arreglar definitivamente el conflicto del Sáhara, que es nuestra prioridad absoluta«, dijo, solo unos días después de que su Gobierno se haya anotado una victoria diplomática con el apoyo de Donald Trump, que ha firmado el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
El reto a Sánchez
La embajadora de Marruecos también demostró que está orgullosa de la ‘invasión’ que ha organizado su Gobierno en Ceuta y insistió en que hay “actitudes que no se pueden aceptar”.
A lo que agregó que entre países vecinos y amigos se tiene que basar en “la confianza mutua, que se tiene que trabajar y nutrir”. En este sentido, da a entender que el respaldo a Brahim Ghali es considerado una traición para Marruecos.

