"Los inocentes prefieren irse antes de que cualquier sombra de sospecha les salpique", explicaba Huerta al anunciar su dimisión

«¡Gobierno dimisión!»: Duque, Marlaska y Ábalos, en ese orden, los más detestados por Màxim Huerta

Tres ministros y tres escándalos dignos de dimisión, pero ahora lo importante es la poltrona

"¡Gobierno dimisión!": Duque, Marlaska y Ábalos, en ese orden, los más detestados por Màxim Huerta
Maxim Huerta, José Luis Ábalos, Fernando Grande-Marlaska y Pedro Duque.

Màxim Huerta debe estar pensando que es el más… tonto –por no decir una expresión soez pero adecuada para el contexto– que ha pasado por el Gobierno de Sánchez.

El exministro es conocido como «el breve», por durar solo seis días en el cargo al frente de la cartera de Cultura.

La crisis que sacó a Huerta del Gobierno en funciones fue desvelada por El Confidencial en junio de 2018, cuando publicó que el presentador había defraudado a Hacienda 256.778 euros entre 2006 y 2008.

La sociedad había sido creada por él mismo en 2006 y por esto terminó pagando 366.000 euros por fraude.

La dimisión llegaría el 13 de junio de 2018, «Los inocentes prefieren irse antes de que cualquier sombra de sospecha les salpique», explicaba en una rueda de prensa en la que no admitió preguntas.

Pero ahora debe estar pensando lo peor de sí mismo, viendo que los escándalos de esos que prefieren no irse.

Marlaska y la Guardia Civil «!No voy a dimitir!»

«Voy a decirle lo mismo y la razón por la que no voy a dimitir, ni este ministro ni ninguna persona de su departamento ha hecho ningún tipo de injerencia ni ha pedido informe alguno ni acceso al contenido de informe alguno», fueron las declaraciones de Fernando Grande-Marlaska desde el Senado español este martes 2 de junio de 2020.

El ministro se mostró extrañamente exaltado. Tres partidos, Ciudadanos, VOX y el Partido Popular, le exigieron la dimisión inmediata.

Pero el exjuez prefirió huir hacia adelante y se ratificó en sus palabras del pasado 29 de mayo, cuando fulminó a Diego Pérez de los Cobos. A pesar de que todo el mundo sabe que el despido se debe al informe que se remitió a la jueza Carmen Rodríguez-Medel, sobre la manifestación del 8-M.

No es que los españoles sean mal pensados o desconfiados, sino que este martes El Confidencial ha hecho público un documento, en el que la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, reconoció que el mando fue relevado por «no informar del desarrollo de investigaciones y actuaciones de la Guardia Civil, en el marco operativo y de Policía Judicial, con fines de conocimiento».

Pero bueno, Marlaska no va a dimitir, ya está. Será la justicia la que se encargue de este asunto, como ya lo anunció la jueza Rodríguez-Medel.

Ábalos y el ‘Delcygate’

José Luis Ábalos demostró estar muy bien curtido en la política, o lo que es igual, el discurso de la moralidad y la dignidad política ‘se la sopla’.

El ministro de Transporte se encargó personalmente de atender el 20 de enero, en el aeropuerto de Madrid-Barajas, a Delcy Rodríguez, la número dos del régimen chavista, esto a pesar de que estaba sancionada por la Unión Europea y tenía prohibido pisar territorio Shengen.

El secretario de Organización del PSOE, que no es cualquiera, decidió mentir de manera deliberada, una y otra vez. Las mentiras fueron cayendo por su propio peso, pero lo más bochornoso para el socialista y todo su gobierno fue cuando un vigilante dejó un demoledor testimonio, jurado y ante un notario, detallando lo ocurrido.

Para ese entonces ya se conocía de que las historias emitidas ante los medios por el titular de la cartera de Transporte eran fruto de su imaginación o de sus ganas de atarse al poder.

Había dicho que nunca se reunió con Delcy, que solo había saludado a su «amigo», el ministro de Turismo chavista, Félix Plasencia. Después dijo que solo saludó de forma «casual y fortuita» a Delcy y tras esto se supo de la extensa reunión en la sala VIP de la compañía Sky Vallet.

Nunca dimitió, apareció el coronavirus y una vez más, esperamos por la justicia.

Pedro Duque y su declaración de impuestos

El caso que más enrabieta a Màxim Huerta es el del Pedro Duque.

El astronauta, en un caso muy similar al del presentador, fue pillado el 27 de septiembre de 2018 cuando se conoció que había eludido el pago de cuatro impuestos por su vivienda de lujo en la localidad alicantina de Jávea… después se conoció de un chalé de 335 metros cuadrados en una de las zonas más elitistas de Madrid.

El ministro de Ciencia, ni corto ni perezoso, registró las propiedades a nombre de Copenhague Gestores de Inmuebles SL. Una sociedad que inició sus actividades el 4 febrero de 2005, con el objeto social de «promoción, construcción y venta de inmuebles y, además, el de gestión y asesoramiento en operaciones inmobiliarias».

Llamaba la atención que el mismo día 4 de febrero de 2005, cuando la sociedad inició su actividad, también adquirió la casa de lujo. Es decir, que la sociedad patrimonial se creó para albergar ese inmueble.

Duque conseguía con esta gestión eludir el pago de lo que se denomina como renta presunta en el IRPF, esquivar parte del pago del Impuesto del Patrimonio y deducir gastos en el Impuesto de Sociedades.

Ante esto, España se pudo dar cuenta que el ministro de Ciencia no contaba con una muy buena capacidad de expresarse ante los medios, sus enredos en rueda de prensa fueron más que llamativos, sus discursos marcianos parecían más bien de un película de Cantinflas.

«No tengo mucho más que decir en esta declaración inicial. No sé si tenéis alguna pregunta… esperando que no sean cosas muy personales, por favor», llegó a decir Pedro Duque a los periodistas.

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Autor

Jesús Mitchelle Torres

Licenciado en ciencias fiscales (ENAHP – IUT), especialista en auditoría de Estado (Universidad Simón Bolívar) y magíster en gerencia pública (IESA) con siete años de experiencia como auditor de Estado en Venezuela.

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