La Moncloa llega tarde y mal a un evento que ha agendado y diseñado a conveniencia de parte

Sánchez, el mejor homenaje a las víctimas del Covid-19 es decir la verdad sobre el número real de muertos

Gabriel Albiac: " Los muertos han sido escamoteados con limpieza de virtuoso carterista, distraídos al ojo y a la conmoción ciudadanos"

Sánchez, el mejor homenaje a las víctimas del Covid-19 es decir la verdad sobre el número real de muertos

Un homenaje sin conocer aún el número real de los muertos por el coronavirus.

Este 16 de julio de 2020 tendrá lugar el reconocimiento a las víctimas del Covid-19, un acto a medida de Pedro Sánchez, que se celebrará sin saber la cifra verdadera de fallecidos.

El Ejecutivo socialcomunista se plantó primero en 27.000 para luego ‘retocar’ el dato al alza hasta poco más de 28.000 fenecidos, pero el guarismo no encaja, no concuerda con otras fuentes como la del Instituto Carlos III, los datos de los registros civiles o de las funerarias.

Según la fuente que se tome, en el mejor de los casos, el Gobierno de Sánchez ha dejado de sumar 15.000 muertos más y hay quien cifra la cantidad por encima de los 50.000, casi el doble del número aportado desde Moncloa.

Desde luego, tal y como reza el editorial de ABC, así no hay manera de dar carta de naturaleza a lo que aspira a ser un tributo a las víctimas:

No reconocer a los miles de fallecidos que ha dejado la pandemia y conformarse con una estadística parcial e interesada anula cualquier tributo. La Moncloa llega tarde y mal a un homenaje que ha agendado y diseñado a conveniencia de parte, muy lejos en el tiempo de la tragedia que conmocionó a la sociedad española y con un formato que viene a subrayar el laicismo militante del Gobierno.

La estrategia seguida por Pedro Sánchez ha sido la de alejar la palabra funeral de este acto, como si lo que hubiera pasado fuera diferente a la pérdida de vidas humanas:

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha puesto tanto empeño en renunciar a un funeral de Estado –forma tradicional de despedir y recordar a las víctimas a las que llora una nación mayoritariamente católica– como en organizar un acto desnaturalizado, hecho a la medida de su propaganda y para el que no ha dudado en utilizar la figura del Rey, ahora sí, como elemento legitimador.

El rotativo de Vocento considera que no ir con la verdad por delante, es decir contabilizar a todos los fallecidos por Covid-19:

Pone en cuestión la sinceridad, inexcusable a la hora de expresar cualquier sentimiento de forma creíble, de quienes han hecho de la mentira y el disimulo su hoja de ruta. Lo hicieron durante el pico de una pandemia que se cebó con nuestros mayores sin el obligado luto y lo hacen ahora, tarde y con una falta de reconocimiento que desvirtúa su pésame.

Gabriel Albiac se muestra irritado por la estrategia gubernamental de convertir a personas con nombres y apellidos en frías estadísticas y además manipuladas:

Ha pasado –al menos, parcialmente– la primera ola del coronavirus. Y no ha habido muertos en España. Ha habido sólo las cifras que los enmascaran. Con seguridad, esas cifras son mentirosas. Pero no es lo más grave, esa mentira. No es lo más grave –por grave que sea– que los más de cuarenta mil hayan sido falseados en menos de treinta. Lo de verdad grave es que, verdaderas o falsas, han sido sólo cifras: abstracciones aritméticas que ninguna emoción ni afecto mueven. Los muertos han sido escamoteados con limpieza de virtuoso carterista, distraídos al ojo y a la conmoción ciudadanos.

Ni fotos, ni ataúdes, ni narración biográfica individual: no son personas, son números. Ni luto oficial durante los largos meses de la tragedia. Ni siquiera presencia del presidente y su gobierno en el funeral por los muertos, porque eso sería dar a entender que los muertos existieron. Y no, no ha habido muertos; sólo cifras. Y esa elusión, ese robo anímico, dice más de nuestro presente que todos los discursos mentirosos de Simón, Iglesias, Sánchez…, de todas las imperdonablemente indignas autoridades empeñadas en borrar la sombra sobre su conciencia y sus escaños de esos evitables cadáveres.

Luis Ventoso, también en las páginas de ABC, es muy conciso y acertado en su análisis:

La Universidad de Cambridge ha evaluado la gestión ante la pandemia en 33 países de la OCDE. Nuestro Gobierno ha sido el peor. ¿Sorprendente? Hoy asistiremos a un muy tardío homenaje a las víctimas de la enfermedad sin saber siquiera cuántas son, porque no saben –o no quieren– contarlas. Por favor, humildad y cabeza.

La emocionante entrada del Rey en el funeral de la Almudena con el himno de España y gritos de ‘Gobierno asesino’ y ‘justicia para los muertos’ a la salida

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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