Álvaro Martínez (ABC) cuenta el caso de Manuel, víctima de los amigos de meterse en casas ajenas y como la Justicia le exige cuentas pese a ser el legítimo propietario

¡Qué sencillo es para Pablo Iglesias jalear a los okupas mientras la Guardia Civil vigila su ‘dacha’ de Galapagar!

¡Qué sencillo es para Pablo Iglesias jalear a los okupas mientras la Guardia Civil vigila su 'dacha' de Galapagar!

Se llama populosamente el ‘método Manuel‘, un sistema para recuperar en un santiamén la que es tu casa.

Este 3 de septiembre de 2020 Álvaro Martínez, en su tribuna de ABC, cuenta la historia de Manuel, un señor de Mataró (Barcelona) que alquiló hace cuatro su vivienda a unos jóvenes que, en cuanto pudieron, dejaron de abonar la mensualidad, dejando una pella de más de 20.000 euros.

Estos, ni cortos ni perezosos, empezaron a alardear de la ‘hazaña’ e incluso a presumir en redes sociales este verano de 2020 de estar de vacaciones en Ibiza. Manuel, que les seguía la pista, aprovechó para recuperar su casa. Pero como el propio columnista había vaticinado, la Justicia no iba a ponerse precisamente de su lado:

Ojo que le van a denunciar… Se lo advertíamos desde esta misma página a Manuel, el señor de Mataró que, aprovechando que los okupas de su vivienda alardeaban en las redes sociales (¡unos linces!) de que se habían ido de vacaciones a Ibiza, entró en «su» casa, recuperó la propiedad y uso de «su» inmueble y cambió la cerradura para que los rumbosos veraneantes no pudieran volver a entrar. Y ya puestos y como no se fiaba del todo, tiró de cemento y paleta y tapió la puerta por si acaso.

Llama la atención el columnista sobre el abuso que ha tenido que sufrir este dueño de la vivienda y encima, ahora, que sea la Justicia quien poco menos que le haga rendir cuentas y no a quienes han usurpado su casa:

Ya ven, un manitas Manuel… que ahora, y como ya vaticinamos, ha sido denunciado por los okupas ibicencos y citado a declarar en la comisaría de los Mossos de Mataró. El mundo al revés. Más de cuatro años llevan sin pagarle el alquiler acordado y al final quien termina dando explicaciones a los guardias es el propietario y no quienes le deben no menos de 20.000 euros (descontando lo que se hayan gastado en las vacaciones).

Apunta Martínez que las formas de Manuel no son las más ideales, pero que ya empiezan a verse como la solución ante la desesperante actuación de una Justicia más que lenta:

Naturalmente que el «método Manuel» no es en absoluto el ideal, y que teniendo en cuenta el altísimo volumen de viviendas ocupadas en España (se habla de en torno a las 100.000) y considerando el chungo pelaje de buena parte de esos okupas, el «método Manuel» puede terminar como el rosario de la aurora. Lo grave es que para muchos propietarios, hartos del choteo de los usurpadores y desesperados por la lentitud con la que los juzgados les devuelven el derecho a disponer de su propiedad, la única solución sea el «método Manuel».

Denuncia que los ‘okupas’ se saben más que protegidos por un sistema repleto de fallas en las que cae la mayor parte de las veces el legítimo propietario del inmueble:

Estos días aparecen en numerosos medios los okupas y la mayoría de los testimonios que aportan confirman que se sienten tan protegidos por el sistema que confiesan sin pudor la ocupación. Los más (digamos) transigentes ofrecen al propietario su salida si este les facilita otro lugar donde vivir, de tal forma que pretenden que se convierta en su agente inmobiliario pues el problema siempre es del dueño nunca de ellos.

Comenta que en Unidas Podemos casi se considera a los ‘okupantes’ como una especie de héroes a los que admirar:

La izquierda se mueve de manera muy incómoda en este debate pues muestra una simpatía casi mitocondrial hacia el fenómeno de la ocupación. En Podemos, incluso, ese cariño simpático se convierte en admiración. Resulta un sarcasmo, por ejemplo, escuchar a Pablo Iglesias dar la cara por los okupas hablando de «emergencia habitacional» o de «exclusión residencial» [otro día hablamos de estos neologismos-pamplina] para justificar el statu quo legal que entorpece el derecho a la propiedad privada que en todo este marasmo propicia que el dueño de facto sea un tipo que le dio una patada a la puerta y se hizo fuerte en una casa ajena.

Remacha Álvaro Martínez con una estampa que debería llamar a la reflexión:

Quizá Pablo comente con Irene lo de la «emergencia habitacional» sentado en el bordillo y chapoteando los pies en la piscina, mientras la Guardia Civil custodia la dacha de Galapagar.

El Minuto de Oro de Alfonso Rojo: "La periodista de Telecinco a la que okuparon su casa era más roja que las amapolas"

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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