Ese tal García Ortiz, Presidente
De quienes ostentan su mismo cargo,
Debiera ser su espejo y, sin embargo,
Con su cuerpo de cochinillo y mente
*
De escorpión, hincándole el diente
A su propia dignidad en letargo,
De un mínimum de moral pasa de largo …
Ya con mis años, viejo, al Repelente
*
Niño Vicente, hecho hoy de encargo,
Con su ceño de amo indulgente,
Y sus risitas de hiena que siente
*
Que de escuela le viene, me cargo
De razón ante este bicho maloliente
Que solo me trae … ¡un recuerdo amargo!

