Vivir más años ya no es suficiente. El objetivo ahora es llegar a esa edad con energía, autonomía y ganas de hacer cosas. La ciencia del envejecimiento ha cambiado: no solo miramos los años que cumplimos, sino cómo nos sentimos al cumplirlos.
Y los hábitos diarios tienen mucho que decir en esto.
«Gran parte de nuestra longevidad está en nuestras manos. Hasta los 80 años, el estilo de vida tiene un impacto decisivo sobre la genética», explica el doctor José Viña.
Así que, aunque no podamos parar el reloj, sí podemos hacer que las manecillas avancen más despacio. O al menos, disfrutar del viaje.

El poder de lo cotidiano: hábitos que suman años con calidad
Comer bien, moverse, dormir y gestionar el estrés. Suena sencillo, pero no siempre lo aplicamos.
El doctor José Viña lo tiene claro: «el ejercicio físico puede convertirse en una auténtica herramienta terapéutica si lo adaptamos a nuestras necesidades». No hace falta correr una maratón. Caminar, nadar o bailar cuenta.
El descanso es otro pilar. Y va más allá de acostarse temprano.
«Dormir bien empieza mucho antes. Necesitamos recuperar hábitos que ayuden al cuerpo a producir melatonina de forma natural», añade el especialista.
Esto significa, por ejemplo, reducir la exposición a pantallas por la noche.
El estrés oxidativo y la inflamación silenciosa
Aquí entra la biología.
Nuestro cuerpo genera radicales libres de forma continua, incluso al respirar o digerir. En condiciones normales, no hay problema. El problema viene cuando ese estrés oxidativo se acumula.
«Con el envejecimiento aparece una inflamación de bajo grado, pero constante» , explica el doctor José Viña. «Por eso cuidamos tanto los hábitos y nutrientes que ayudan a mantener el equilibrio inflamatorio» .
La alimentación juega un papel clave. Frutas, verduras coloridas… de ahí sacamos polifenoles, vitaminas y minerales que protegen a las células.
Ahí tiene sentido el interés por la curcumina, el principio activo de la cúrcuma. Y Solgar lo ha trabajado con Full Spectrum Curcumin. Su clave: utiliza NovaSOL® , una tecnología que transforma la curcumina (que normalmente el cuerpo absorbe mal) en un formato hidrosoluble. El resultado es una absorción mucho mayor. Además, incluye piperina para potenciar ese efecto.

NAD+: la molécula de moda (con respaldo científico)
Hay una molécula de la que cada vez se habla más: el NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido).
«El NAD+ participa en procesos clave como la producción de energía y la reparación del ADN» , señala José Viña.
El problema es que sus niveles disminuyen de forma natural con el paso de los años.
Pero no puedes tomar NAD+ directamente. El cuerpo no lo absorbe bien. La solución son sus precursores, como la nicotinamida ribósido (NR), un derivado de la vitamina B3.
Aquí es donde entra Solgar® Cellular Energy . Una fórmula que combina:
Nicotinamida Ribósido (NR) como precursor del NAD+.
Vitaminas del grupo B.
Vitamina C, que contribuye al metabolismo energético normal.
Investigaciones recientes, como un estudio clínico liderado por Nestlé Research y publicado en Nature Metabolism, confirman que este tipo de compuestos no solo elevan los niveles de NAD+ en sangre en 14 días, sino que también tienen un impacto positivo en la salud intestinal. De hecho, este estudio menciona específicamente a Solgar Cellular Energy como uno de los productos que utiliza esta tecnología.
«La longevidad moderna busca preservar la energía, la autonomía y la funcionalidad del organismo» , concluye el doctor José Viña.
En la práctica, esto se traduce en una cápsula diaria que, según la ficha del producto, debe tomarse con las comidas. Está formulada para adultos y, como siempre, conviene recordar que no debe usarse como sustituto de una dieta equilibrada.
