Este es el resultado de un circo mediático que han querido politizar

«¡Stop Feminazis!»: lo que hay detrás de los ataques a Rocío Carrasco a su llegada a los juzgados

Rocío Carrasco se ha mostrado tranquila ante la demanda de su marido Antonio David

"¡Stop Feminazis!": lo que hay detrás de los ataques a Rocío Carrasco a su llegada a los juzgados

Ha sido una escena lamentable, resultado de un circo mediático del que todos nos hemos lucrado.

Sucedió el viernes 30 de abril de 2021 cuando Rocío Carrasco acudía al juzgado por una demanda de su ex marido, Antonio David.

Un grupo de manifestantes de asociaciones machistas la ha increpado. No solo eso. Llevaban pancartas en las que se podía leer «Stop feminazis».

La han perseguido mezclándose con los medios de comunicación llegando, incluso, a poner un micrófono falso con el mismo lema.

¿Qué tienen que ver las mal llamadas ‘feminazis’ (termino que debería sustituirse por el que realmente existe, el de’ hermbristas’ ) con una demanda por la pensión de los hijos?

De hecho, en esta ocasión ha sido Antonio David Flores el que ha demandado a la hija de Rocío Jurado por no pagar la pensión de su hijo dependiente desde el año 2018.

Pero ahora resulta que Rocío Carrasco es una bandera, un símbolo feminista. Esto la convierte en una diosa y en una mártir. En villana despiadada para unos e inmaculada para otros. Demencial.

Y todo por ‘Rocío: contar la verdad para seguir viva’, docuserie de Telecinco en el que la Carrasco denuncia los malos tratos que ha sufrido a manos de su exmarido.

Desde el minuto cero, Mediaset quiso abanderar la causa, ser un referente contra la violencia machista pero utilizando un discurso agresivo y tajante (y bastante hipócrita si tenemos en cuenta que los realizadores de la docuserie muestran diariamente su elogio al acoso en ‘Sálvame’).

‘Rocío: contar la verdad para seguir viva’ es un producto comercial (destinado a ganar dinero) disfrazado de proclama política.

Así se ha convertido a Carrasco en alguien que no debería ser. Porque mientras que unos la insultaban y la tachaban de feminazi a la puerta de los juzgados, una chiquilla, con una camiseta que rezaba ‘Rocío, estamos contigo’ se acercaba a ella y le pedía un selfie. Las dos caras de una misma moneda: la deshumanización del personaje. Unos la quieren para hacer ruido y otros para fardar de foto.  Es espeluznante.

Lo peor de todo es que Mediaset y muchos oportunistas han convertido el caso de Rocío Carrasco en un asunto político, lo que se traduce en polarización. Ahora, si crees a esta mujer eres de izquierdas y si no, de derechas. ¿Estamos locos? La violencia de género es un problema transversal.

Pero claro, si a la Ministra de Igualdad le ha faltado tiempo para apoyar a Carrasco ante esta panda de machistas, qué podemos esperar.

Irene Montero es, al fin, como la niña fan de Rocío Carrasco. Sólo quiere una foto con su ídolo y así marcarse un tanto.

Y mientras, Mediaset (informa FormulaTV) está planeando una segunda temporada de la serie documental. Es su gallina de los huevos de oro y la van a explotar hasta que cause rechazo y luego recibirán a Antonio David con los brazos abiertos.

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Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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