Sobre las autonomías y autonosuyas

Por Carlos de Bustamante

( Catalan coiffé de la «barretina». Dibujo de Pablo Ruiz Picasso en pintura.aut.org) (*)

Créanme que no es nada agradable sacar a la palestra temas políticos. Sólo cuando las cosas se complican en demasía, podemos y debemos mostrar nuestra opinión. Los comentarios que a diario aparecen en algunas cadenas de TV., acusan a las autonomías (autonosuyas con ironía) como una de las principales causas de la crisis que padecemos los españoles corrientes y molientes (entiéndase no políticos). Los razonamientos en múltiples correos, indican unos, cómo con la supresión de numerosos altos cargos, o todos los más drásticos, la crisis se batiría en retirada.

Desde muy niño me enseñaron a que antes de tomar una determinación de posibles e importantes consecuencias, me pusiera, por prudencia elemental, en el lugar de los sufridores.

Sufre, digo, el que por razón de su cargo, se ve obligado a legislar que se cumplan las posibles causas de situaciones difícilmente soportables por las arcas del Estado. Supresión en el caso presente de las autonomías en todo o en parte de cuanto se las concedió en la Constitución vigente.

Sufre, el que tras ganar unas oposiciones en muy dura competencia, ganó en buena lid un puesto en la administración de las mismas. Sufre el que le dio la tranquilidad, y también a los suyos, de tener un puesto y sueldo seguros hasta la jubilación. Sufre, el que a edad de pleno rendimiento se vería tras el despido en la necesidad de, truncada la seguridad anterior, buscar un nuevo puesto de trabajo para la propia paz interior y más aún la paz y necesidad de los que dependen de él.

Sufre, en fin, el que “bien cubierto el riñón”, debe transmitir la orden superior recibida.

Y antes de que se me olvide y por lo que a mí respecta: sufren los jubilados que, en vista del impresionante número de parados -que no cotizan a La Seguridad Social-, ven en peligro inminente sus pensiones.

Si reza la sabiduría popular que “nunca llueve a gusto de todos”, ¿cómo hacer para que, en lo posible, no haya tantos sufridores?

Labor ésta, pues, no tan sencilla como escribirla en un correo o lo que hoy se dice SMS. Ante el lío político y económico, cuyo orden puede ser el que he dejado escrito, los pescadores que gustan de las aguas revueltas, intentan hacer su “agosto”. Los oportunistas. Los odiadores. Los resentidos. Los revanchistas. Los descreídos. Los perseguidores a quienes profesan la Fe católica. Los que consideran a la religión como un arcaísmo, mientras que la “modernidad y el progreso” son concebidos como la liberación de cualquier idea religiosa. Los liberticidas. ¡Los nacionalistas recalcitrantes!…: los de las autonosuyas.

No es, pues, tan sencillo volver a la prosperidad despilfarrada. Ni suprimir de un plumazo –que de inmediato se calificaría de dictatorial- todas las autonomías y autonosuyas nacionalistas.

Soluciones personales hay en la red diaria para todos los gustos. Todas, a mi modesto entender, tienen el mismo denominador común: reducir gastos de forma drástica. Gastos prescindibles, que haberlos ahílos. Ya que se sabe dónde nos aprieta el zapato, será ahí donde sin remedio habrá que aplicar la medicina: en las autonomías independentistas o no.

Sabido, pues, dónde está el mal, no queda otro remedio más que cortar, si hay que hacerlo. Apretar en la herida si hay pus. Sajar, limpiar, exprimir, hasta eliminar la infección. Pero ¿y la Constitución que introdujo la gangrena? Como en un quirófano: si es preciso-y claramente lo es-, si hay que eliminar o modificar, pese a quien pese, constitucionalmente se hace. Lenta y progresivamente, pero se hace. No valen lamentos; lo que hay que hacer, se hace y ¡santas pascuas! Es preciso recortar atribuciones, organismos, sueldos, altos cargos, direcciones generales, cortes, parlamentos. Asignaciones presupuestarias…, hasta finalizar en sencillas DELEGACIONES DEL GOBIERNO. Autoridad sin parafernalias inútiles y separatistas. ¿Fácil…? En absoluto. E inmediatamente, corrección constitucional, para que nunca más, so capa de una falsa democracia más falsa que la falsa moneda, volvamos a la actual incertidumbre de la fragmentación de la España una e indivisible.

Podría terminar sin más que añadir, pues sobran más palabras de las que ya aburren hasta las ovejas. Debo añadir, que es preciso confiar en quien nos dirige. Conseguido desalojar de la poltrona al despilfarrador y peor gobernante de la historia, nos toca ahora recuperar la confianza perdida. Sin tirar piedras contra nuestro propio tejado. Todos tenemos experiencia sobrada de la diferencia abismal entre el Presidente actual junto a todos y cada uno de sus ministros en comparación con los anteriores. Háganlo, si les place, uno por uno…: todo parecido, “es pura coincidencia” y ¡ni eso! Confianza, pues, y todos a una. Sólo así saldremos de la encrucijada. En la que nos puso el que “sigue contando nubes”. ¡Y cobrando por ello! ¿Habrase visto cosa igual…?

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm9.staticflickr.com/8319/8036336799_6155666775_z.jpg

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído