Y parece mentira pero enseña…

Por Carlos de Bustamante

(El matrimonio Sisley. 1919. Dibujo de Pablo Ruiz Picasso en la Colección Heinz Berggruen, Ginebra; pintura.aut.org. 31 x 21.8)(*)

No muy seguro de no haber utilizado este término el algún otro artículo, utilizo a nuestro Gabriel y Galán por el claro ejemplo de labores “matrimoniales” en su conocida obra Dos nidos.

En frente de mi casa yace en ruinas/un viejo torreón de cuatro esquinas,
y en ese viejo torreón derruido/ tiene asentado una cigüeña el nido.
¡Y parece mentira, pero enseña/ muchas cosas un nido de cigüeña!

Por el borde del nido de mi cuento,/donde reina una paz, que es un portento,asoman el pescuezo noche y día/los zancudos cigüeños de la cría./Cuando los deja la cigüeña madre/,les trae alimentos el cigüeño padre/,y cuando con su presa ella regresa/,vuela el padre a buscarles otra presa/,y de este modo la zancuda cría/en banquete perenne pasa el día.

Estaba yo una tarde distraído/desde mi casa contemplando el nido,
cuando del campo regresó cargada/la solícita madre apresurada.
Presentó con orgullo ante su cría/una culebra muerta que traía,
y mientras sus hijuelos la trinchaban/y defendiendo la ración luchaban/,reventaba la madre de contenta,
viéndolos comer … ¡y estaba hambrienta!/¡Y cómo demostraba su alegría/viendo el festín de su zancuda cría!/¡Qué graznidos, que dulces aletazos/y qué cariñositos picotazos/les daba a aquellos hijos comilones
que estaban devorando sus raciones!

Al ver desde mi casa aquella escena/llena de amor y de ternura llena,
bendije al nido aquel y ¡lo confieso!/estuve a punto de tirarle un beso. . .
Ahorqué mi beso, pero tristemente/me dije por lo bajo de repente/:¡quizás haya en el mundo quien querría/,convertirse en cigüeño de la cría!

Cerca del viejo torreón derruido/en donde está de la cigüeña el nido,
hay otro nido, pero nido humano/que habita la familia de un cristiano.
El mismo día y a la misma hora/en que la escena aquella encantadora
del nido de la torre yo admiraba/y un beso con los ojos le enviaba,
del otro nido humano un rapazuelo/salía sollozando sin consuelo.

Una mujer de innoble catadura/salió tras la harapienta criatura;
cruzóle el rostro, y le empujó hacia afuera/,metióse en casa y la dejó en la acera.
¿Por qué te echan de casa, rapazuelo?/le dije al verlo y contestó el chicuelo:
«Porque, a pedir limosna, había salido/y un poco pan, no mas hoy he traído/,y dinero me dice que le traiga/y que vaya a buscarlo ande lo haiga.»

Alcé los ojos, sin querer, al nido/del solitario torreón derruido
y dije, contemplando aquella escena /y aquella madre cuidadosa y buena:
«Si este niño pensara, ¿no querría convertirse en cigüeño de la cría?

Acabamos de enterarnos, con alarma cierta de cómo el TC. acaba de declarar constitucional el ¡“matrimonio” (¿)! entre personas del mismo sexo. En absoluto entendido en leyes mas sí y sin excesiva presunción en cuanto nos ofrece la naturaleza, pudiera servir de ejemplo natural lo que he dejado escrito sobre los dos nidos; aparte de fidelidad de por vida entre macho y hembra entre los de su especie, queda patente la labor diferenciada entre cigüeña madre y cigüeña padre. Si esto se da entre irracionales, ¿qué no debería de ser entre hombre y mujer, a los que se supone racionales…? ¿Cómo sabiondos jueces pueden quitar a los hijos de seres humanos el derecho natural que hasta los cigoñinos tienen grabado en el solo instinto de padre y madre? ¿Cómo es posible, insisto, que personas que se supone cultas ignoren las raíces etimológicas de la expresión matrimonio? ¿Cómo dictaminar el TC semejante conclusión cuando por su cultura y cargo por ello deberían saber sus componentes que matrimonio es etimológicamente unión entre marido y mujer? ¿Cómo, en fin, es posible que se apruebe por ley que ellos y ellas deshonren sus propios cuerpos “entregándose a pasiones infames invirtiendo ellas el uso natural de sus cuerpos”, el que es contrario a la naturaleza”, y ellos, “desechando el uso natural de la hembra”, se abrasen en amores brutales de unos con otros cometiendo torpezas nefandas”?

Parece imposible que la estulticia humana considere esta aberración un logro de igualdad. Decididamente vuelvo mis ojos a las cigüeñas.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm9.staticflickr.com/8206/8166891766_ccacda6026_b.jpg

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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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