¿Son compatibles Yoga y Cristianismo?

Carlos de Bustamante

(Ventana absidal en el Monasterio de Retuerta, Valladolid. Acuarela de Francisco Pedro Roldán de felicitación de las Navidades)(*)

Continuando con testimonios de garantía sobre un tema que en mí opinión lo merece, les traigo hoy a colación cuanto el teólogo católico Joel S. Peters, que enseña teología en un high school católico en Montvale, New Jersey, expuso en un artículo y posterior lección magistral en el Centro citado.

Creo de suma importancia que lo tengan en cuenta los que, con absoluta buena fe, acuden a estas prácticas sin otro fin que obtener de ellas paz y sosiego. Logros que, aún obteniéndolos, no están exentos de riesgos de la mayor importancia para el católico practicante. Éstos, quedarán al menos alertados con la información que han ido e irán recibiendo con los artículos de este blog.

“No es poco común en estos días –dice Joel S. Peters- ver propagandas y promociones del yoga. Abundan los libros sobre el yoga; abundan los sitios en el Internet que se ocupan de su filosofía y práctica; y seminarios de divulgación son rutinariamente ofrecidos en gimnasios, clubs de salud e, incluso, en algunas instituciones católicas. Tan exitosamente ha penetrado en nuestra cultura que incluso mucha gente no se le mueve un pelo cuando eso se menciona. De hecho algunos cristianos han incorporado al yoga a sus vidas y admiran su propia actitud «inclusiva». O no ven nada incorrecto con practicar el yoga y estarían muy sorprendidos de saber que representa alguna amenaza espiritual de cualquier tipo”.

“Es precisamente a causa de esta ignorancia-es Peters quien alerta- sobre el yoga de parte de quienes se declaran cristianos, el porqué elegí escribir este artículo. No tengo dudas que la vasta mayoría de creyentes que practican el yoga es felizmente inconsciente respecto de su verdadera naturaleza y propósitos y que probablemente lo vea como `simplemente ejercicio´. Pero en eso radica su mayor peligro. Cuando el yoga es reducida a una mera disciplina corporal, con poca o ninguna relación con sus fundamentos espirituales, corremos el riesgo de ser engañados sobre algo que puede tener mucho que ver sobre nuestro bienestar espiritual”.

Para conocimiento y efectos, Peters hace una serie de preguntas que les iré transcribiendo en éste y otro artículo al menos.

“-¿Qué es el yoga?

-Los orígenes del yoga se remontan hasta 5.000 años y por mucho tiempo sus principios se difundieron a través de la transmisión oral. Finalmente esta tradición fue puesta por escrito y entonces el yoga hizo su aparición en los cuatro antiguos textos hindúes conocidos como los `Vedas´, el más antiguo de los cuales data del 1.500 a.C. Más tarde, un individuo llamado Patañjali compiló y codificó la suma total del saber sobre el yoga. Las fuentes discrepan sobre cuándo ocurrió esto, con fechas que van del siglo IV a.C. al II d.C. Su obra, llamada el `Yoga Sutra´, es el texto de más autoridad sobre el yoga, reconocido por todas sus escuelas.

La palabra yoga deriva de la raíz sánscrita `yuj´, que significa `unión´ o `uncir´. El sánscrito es la lengua antigua del hinduismo y por tanto no debería sorprender el saber que el yoga está inextricablemente relacionado con esta religión. En realidad, el significado de «yoga» es muy similar a la palabra latina `religio´, de la que deriva nuestra palabra `religión´ — que significa `sujetar´ o `atar´. En el caso de ambas palabras, la clara implicación es que la persona ha sido `uncida´ o `ligada´ a algo `espiritual´. Más significativo, empero, es la razón por la cual se ha desarrollado el yoga”.

Explica Peters a continuación, con conocimiento de causa, algunos pormenores por demás importantes:

“En el hinduismo existen tres vías para la salvación: obras (ritos, obligaciones, y ceremonias que deben agregarse al propio mérito), conocimiento (la comprensión de que la verdadera causa del mal y la miseria no es el pecado sino la ignorancia sobre la verdadera naturaleza de nuestra existencia) y devoción (la adoración a los dioses y diosas hindúes). Son los brahmanes o casta sacerdotal (el estado social más alto) los que en la sociedad hindú, los que más frecuentemente utilizan la vía del conocimiento. Dentro de ella, existen tres escuelas filosóficas: `vedanta, sankhya, y yoga´. De modo que, dicho con sencillez, el yoga es un sistema de la filosofía hinduista diseñado para conducir a quien lo practica al alumbramiento espiritual o la salvación. Dentro de este proceso, el mecanismo específico es la utilización de posturas físicas (`asanas´), unidas a ejercicios respiratorios que son específicamente diseñados para estimular la meditación y`alterar el estado de la propia conciencia´ a fin de que quien lo practica alcance la unión con una `realidad superior´.

Si bien es ajeno al propósito de este artículo tratar los diversos tipos de yoga, es relevante notar que, no obstantes a que los componentes dentro de sus ramas pueden variar, su objetivo final es el mismo; a saber: la alteración de la propia conciencia para alcanzar un estado espiritual”.

-Pero los libros recursos del yoga ¿No repudian la conexión religiosa?, se pregunta Peters por los que defienden esta `dudosa´ afirmación-interrogación:

“Ciertamente, Ud. encontrará negaciones de parte de algunos autores e instructores sobre cualquier conexión entre el yoga y la religión. Considere los siguientes ejemplos: «el yoga-afirma el que sigue- no es una religión; por lo tanto puede ser practicada en armonía con cualquier creencia religiosa». (Rammurti S. Mishra,` Fundamentals of Yoga´) «El yoga es un sistema integral sobre cómo vivir nuestras vidas. Él nos conduce hacia una forma de vivir completamente. No es una religión,-afirma otro que va a continuación- por tanto puede ser combinada con una religión para incrementar la riqueza de cualquier tradición» (Mischala Joy Devi, `The Healing Path of Yoga´). `Algunos piensan-da su opinión otro de los defensores- que el yoga es calisténico, resumido en los pies arriba, la postura de loto u otra pose estilo pretzel. Otros piensan que es un sistema de meditación. Sin embargo hay quienes lo miran, quizás con temor, como una religión. Todos estos estereotipos son falsos». (Georg Feuerstein y Stephan Bodian, editores, `Living Yoga´)´. `De todos modos ¿qué es el yoga?-pregunta un tercero- No es sólo relajación, sólo respiración o sólo meditación. No es sólo cruzar las piernas, cerrar los ojos, juntar los pulgares y índices y cantar ‘Om…’ Y ciertamente no es un culto o una religión» (Larry Payne y Richard Usatine, `Yoga Rx´)´.

“Todos son reconocidos-continúa Peters, saliendo al paso de la falsedad de tales criterios- `maestros del yoga´ y sin embargo uno no puede menos que hesitar(desconfiar) ante la incongruencia entre sus negativas sobre las conexiones religiosas del yoga y el material que exponen en sus libros, el cual muestra claramente cómo la práctica del yoga tiende, formalmente, hacia un fin espiritual dentro del contexto de una visión universal propiamente hindú. Y si el yoga no es realmente una religión, entonces ¿cómo explicamos el hecho que tenga un papel prominente en los `Vedas, el Bhagavad-Gita y los Upanishad´, que son libros sagrados hindúes? De modo que esas negaciones son, en el mejor de los casos, ignorancia de parte de esos autores (lo que es insostenible a la luz del nivel de estos maestros del yoga) y en el peor de los casos, un deliberado falseamiento de lo que realmente es el yoga.

Ambas explicaciones presentan problemas que a continuación especifica:

“-¿Por qué la práctica del yoga es un problema para un cristiano?

En el corazón del hinduismo hay una visión monástica. La que sostiene que toda realidad es, en última instancia, una sola y que ella tiene una común `esencia´ divina. En otras palabras, mi propio ser o identidad tiene en realidad la misma identidad que todos los otros seres. Aunque los rótulos para esta esencia varían (p. e., ser universal, conciencia cósmica, ser eterno, etc.), ellos conllevan el mismo concepto básico, a saber, que el universo es entendido como una energía eterna, divina y espiritual, y que todas las entidades existentes — incluyendo los humanos — son extensiones de ella. El yoga es el vehículo que une al practicante (varón=yogi, mujer=yogini) con esta energía cósmica. La tarea del yogi es, por tanto, doble: (1) descartar la `errónea´ noción de que cada persona es un ser único distinto del resto de la creación, y (2) `hacerse uno´ con esta energía cósmica o llamada realidad superior”.

Y a continuación Peters alerta:

“Los cristianos ya deberían prestar atención a que la mencionada visión es ajena — incluso diametralmente opuesta — a la propia. De modo que el contexto real definidor del yoga está radicalmente desviado de la percepción cristiana de la realidad, por medio de la cual el creyente en Cristo debe ciertamente saber que (a): él es, realmente, una creación única de Dios; (b): ni el hombre ni el universo creados son divinos; y (c): la finalidad de esta vida es el crecimiento en la propia relación con un Creador personal, amoroso y divino que, aunque eternamente distinto de lo que ha creado, nos convoca a entrar en Su compañía. La discrepancia entre estas dos visiones no puede ser más grande.

Sin terminar aquí sus razonados razonamientos, doy una tregua al lector para, si es que alguno me ha seguido, pueda tener -si Dios es servido- explicación fidedigna y completa de lo que hoy, por desgracia, no es un asunto baladí.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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