Los lunes, revista de prensa y red

“Corinna, al polígrafo”, de Federico Jiménez Losantos, y “La patria vale más que la democracia”, de Miguel González

(Viñeta de Montoro en Libertad Digital el pasado día 6)(*)

CORINNA, AL POLÍGRAFO

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en El Mundo el pasado día 6

Me parece peligroso que el 19 de marzo vaya el jefe del CNI a explicar en el Parlamento la relación de Corinna con el Presupuesto del Estado. En primer lugar, porque es el día de San José, criatura benéfica y modelo de tolerancia teológica, pero, ojo, además es el día grande de las Fallas, donde imagino que este año quemarán bastantes corinas. Sanz Roldán no parece hombre de organizar mascletás en la Comisión de Secretos Oficiales, pero lo que diga resultará forzosamente indiscreto o inexacto. Imagino que esperará a las preguntas para editar las respuestas, pero la comparecencia del jefe de los espías sólo puede ser una forma rutinaria de molestar un poco al Gobierno. Muy poco.

Bien distinto sería que el general conquense tuviera que afrontar una de esas terroríficas sesiones que en Estados Unidos artillan en cuanto creen que algún responsable técnico o político se ha saltado la ley. En El Ala Oeste de la Casa Blanca ha relatado magistralmente Aaron Sorkin cómo pasan las de Caín -o sea, las de Abel- los futuros embajadores en los hearings o cómo explica la Primera Dama ante algún comité, comisión o Gran Jurado cómo y por qué le puso una inyección intramuscular a su marido ¡siendo doctora! Pero los USA son un país muy raro. Creen en la Ley o, lo que es lo mismo, la temen, y el perjurio se considera un delito gravísimo. Aquí, en ciertos ámbitos, es la mejor forma de legalizar delitos o sobrevivir políticamente.

Así que como Sanz Roldán no dirá ni pío, o, como dicen los castizos, no las piará, yo creo que hay que acudir a esas corralas juzgadoras que son los programas de la llamada telebasura, que pagan por contar un adulterio en diez minutos más de lo que cobra un agente del CNI por jugarse la vida en secreto todo el año. Puesto que Corinna ha salido en la portada de ¡Hola! y está, por tanto, en el mercado, Vasile debe llevarla al polígrafo de Sálvame, en su versión de luxe. No diría nada sobre sus escoltas y privilegios de estos años, ni sobre costumbres de cama y mesa, pero el truco de Jorge Javier Vázquez, aparte de Conchita, es que hace preguntas tan indiscretas que aunque mientan en las respuestas, da igual. A eso se le llama economía de escala. Para la información de escalo.

LA PATRIA VALE MÁS QUE LA DEMOCRACIA

Artículo de Miguel González publicado en El País el pasado día 27 de Febrero

El título del debate, “Fuerzas Armadas y ordenamiento constitucional”, no permitía prever el cariz que acabaría tomando el acto, pero el general de división en la reserva Juan Antonio Chicharro se metió al público en el bolsillo cuando proclamó: “La patria es anterior y más importante que la democracia. El patriotismo es un sentimiento y la Constitución no es más que una ley”.

Un centenar de personas abarrotaba el pasado 6 de febrero el salón de la Gran Peña, un club de rancio aroma frecuentado por militares retirados en la Gran Vía madrileña. Entre los ponentes figuraban, además del general, el presidente de la Sala de lo Militar del Supremo, Ángel Calderón, el rector de la Universidad Rey Juan Carlos, Pedro González-Trevijano, y el magistrado y director de la Revista Jurídica Militar, José Antonio Fernández Rodera, como moderador.

El acto se desarrolló dentro de los cánones académicos hasta que tomó la palabra Chicharro, comandante general de la Infantería de Marina (un cuerpo con más de 4.000 militares) hasta diciembre de 2010. Desde el principio dejó claro que la suya no era una intervención improvisada.

Chicharro sigue sujeto al código disciplinario y tiene destino en Defensa.

Según varios asistentes, se excusó alegando que en circunstancias normales habría declinado la invitación, pero que la actual “ofensiva separatista-secesionista” le obligaba a hablar. Como único militar entre los oradores, aseguró que en los ejércitos “hay un sentimiento generalizado de preocupación, temor, incertidumbre y confusión”, lamentó su ostracismo y criticó la destitución del general José Mena, en enero de 2006, por criticar el Estatuto catalán.

Aunque reprochó a los nacionalistas que busquen una interpretación tergiversada de la Carta Magna, se aventuró a ofrecer la suya. “El artículo 8.1 no implica la autonomía de las Fuerzas Armadas”, dijo, en alusión al mandato que encomienda a los ejércitos la misión de “defender la integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. En línea con la jurisprudencia, recordó que la defensa de la Carta Magna corresponde al Tribunal Constitucional y al Gobierno, al que el artículo 97 de la Constitución atribuye la dirección “de la Administración civil y militar”.

Hasta ahí, la parte ortodoxa de su discurso. Recurriendo siempre al condicional y sugiriendo las respuestas en forma de preguntas, desarrolló luego una teoría justificativa del golpe de Estado. El problema se produciría, dijo, “si los responsables de la defensa de la Constitución no se comportaran como su función requiere”. Y ello le llevó a preguntarse “cuál es el rango normativo del título preliminar de la Constitución”.

No lo dijo, pero lo dio a entender: el artículo 8.1 forma parte del núcleo duro de la Carta Magna, lo que no sucede con el artículo 97, el que determina la subordinación de las Fuerzas Armadas al Gobierno, por lo que su fuerza imperativa sería menor.

El general se adentró por la peligrosa senda de las hipótesis al invitar a imaginarse qué sucedería si el PP perdiera la mayoría absoluta en las próximas elecciones y los nacionalistas le exigieran, a cambio de su apoyo, la reforma del artículo 2 de la Constitución, que consagra la unidad indisoluble de la Nación española. “¿Qué hacen entonces las Fuerzas Armadas?”, se preguntó. No dio ninguna respuesta. O tal vez sí, porque agregó enigmáticamente: “Una cosa es la normativa y otra la praxis”.

“Si los mecanismos de defensa del orden constitucional no funcionan, por acción u omisión, entonces…”, concluyó. La única autoridad que pareció resistir su revisión constitucional fue la del Rey; convertido, como en el 23-F, en mando efectivo de las Fuerzas Armadas.

Si Chicharro quería ser ambiguo, el público no lo interpretó así. Su intervención fue recibida con una gran ovación, salpicada por gritos de “¡Bravo! ¡Bravo!”.

Ya en el coloquio, la mayoría de preguntas fueron incluso más lejos que el general. Quien cortó en seco la deriva fue el catedrático González-Trevijano. “La alternativa a la Constitución es un suicidio colectivo”, advirtió.

El general Chicharro está en la reserva, pero no retirado. Sigue sujeto al código disciplinario castrense, que castiga al militar que “exprese públicamente opiniones que supongan infracción del deber de neutralidad en relación con las diversas opciones políticas o sindicales”. Además, está destinado en la asamblea permanente de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, un selecto órgano asesor del ministro de Defensa en materia de recompensas que evalúa la “conducta intachable” de los militares.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm9.staticflickr.com/8100/8538788855_ef33307cb9.jpg

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído