A los progresos de las Artes. 28. De la Galería Arqueológica al Museo

Por José María Arévalo

(Busto de hombre, yeso de autor anónimo, en el Catálogo de escultura del museo de la Real Academia de la Purísima Concepción, de Valladolid, realacademiaconcepcion.net. 0,64 m.)(*)

La iniciativa de la Academia de constituir una Galería Arqueológica, que culmina con éxito total, acabará en la puesta en marcha del Museo Arqueológico Provincial, de iniciativa y patrocinio estatal, al que aquella aportará los objetos y piezas conseguidos, como pasa a relatar doña Amalia Prieto Cantero, en su libro “Historia de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid”, que estamos reseñando, con lo que nos unimos a la celebración del 230 aniversario de que Carlos III admitiera a la Academia vallisoletana bajo su protección, en 1783. Comienza la relación de estos sucesos en el capítulo “La Galeria Arqueologica (1875-1880)”

Había explicado doña Amalia, en el capítulo anterior, las consecuencias de las directrices renovadoras que marcara la nueva Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, en virtud de la cual las Academias Provinciales de Bellas Artes y sus Escuelas y enseñanzas fueron incorporadas a la Dirección General de Instrucción Pública, elevando a las corporaciones académicas al rango que su dignidad reclamaba. Y de acuerdo con las nuevas directrices de esta ley, la Academia intervino activamente en los actos organizados con motivo de la visita de Alfonso XII a Valladolid, en 1875. Ese mismo año, con ocasión del depósito de obras de arte enviadas por el Museo Nacional de Madrid a este Provincial de Valladolid, inició una «Galería de Artistas Modernos» valiéndose, para establecerla, de las ayudas económicas que la proporcionaron la Diputación y el Ayuntamiento.

“Todo lo reseñado -continúa doña Amalia-, no obstante, queda oscurecido ante la organización que, a partir del sobredicho año 1875 y a lo largo del de 1876, efectuó la Academia en el campo artístico, la cual dio lugar al establecimiento de una Galería Arqueológica”.

“Recuérdese que en 1865 y 1868 se había ordenado a la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos el organizar una colección de objetos de arte, órdenes que ésta no pudo cumplir. Ahora es la corporación académica la que, por su iniciativa y valiéndose de recursos propios, afronta el establecer la Galería referida.

La Comisión, en cordiales relaciones con la Academia, no se opuso a ello y se alegró ante la idea de que iba a tener realidad una aspiración suya no efectuada por falta de objetos de arte, de local y de recursos económicos y, además, hubo de explicar a la Academia de San Fernando -la cual acusaba a la de la Concepción de haberse «intrusado» en un campo reservado a la Comisión de Monumentos- que no había habido tal intrusismo sino que la iniciativa y organización de la Galería era obra exclusiva de la Academia vallisoletana, la cual había sufragado las obras de instalación, la había establecido en los locales del Museo y la atendía con personal suyo y del repetido centro; y que la Comisión había colaborado, con entusiasmo a la obra cediendo los escasos objetos arqueológicos de que disponía en un local «de prestado». Estas explicaciones fueron necesarias para que se calmase la Academia de Madrid la cual, por entonces, dirigía y controlaba la labor de las Comisiones Provinciales de Monumentos y, por ello, debiera saber que en Valladolid estaba organizándose la citada Galería. Con las aclaraciones dadas se disipó el disgusto de la Academia madrileña hacia la vallisoletana, que desplegó todo su interés en la formación de la Galería.

Para organizarla se comenzó por establecer una Junta integrada por académicos los cuales, a la vez, eran miembros de la Comisión de Monumentos y corresponsales de la de San Fernando. Esta Junta formó la referida Galería reuniendo objetos procedentes unos del Museo de Bellas Artes, en el que se hallaban como consecuencia de la supresión de conventos, y que eran de mérito notable por su antigüedad; otros efectos fueron entregados, en depósito, por la Comisión Provincial de Monumentos; y un tercer grupo le constituían los donados o depositados por entidades y personas particulares o adquiridos por compra.

A partir de 1876, principalmente en 1877 y 1878, se incorporaron a la Galería nuevos efectos arqueológicos. Debe citarse la aportación del Ayuntamiento de la ciudad, el cual adquirió una colección de objetos de la testamentaría de Pablo Alvarado y la depositó en la Galería. Igualmente pasaron otros procedentes del Hospital de Esgueva, algunos de los cuales se remontaban a la época del conde Pedro Ansúrez; y personas particulares y entidades diversas donaron, o depositaron, otros de todos los cuales existen datos precisos.

Para fomentar la reunión de objetos la Academia se preocupó de pedir datos referentes:

a) A excavaciones y objetos hallados en los pueblos.

b) Acerca de ruinas.

c) Sobre efectos de arte que existiesen en las iglesias de pequeñas localidades.

A fin de conseguir tales antecedentes dirigió circulares a los alcaldes de los municipios, los cuales fueron contestando al cuestionario que, referente a estos asuntos, se les envió.

Así se continuó hasta que por haberse creado el nuevo Museo de Antigüedades o “Arqueológico”, se incorporó a él la Galería Arqueológica reseñada, mas antes de llegar a tal creación la corporación académica se ocupó, a la vez que se preocupaba de organizar la citada Galería, en emitir informes oponiéndose, en 1877, al traslado de la sillería y reja del monasterio de San Benito el Real de esta ciudad a la iglesia prioral de las ordenes Militares de Ciudad Real, asunto en el que recibió el apoyo de la Academia de San Fernando. También intervino, en dicho año, para que fuese declarada monumento nacional la iglesia vallisoletana de Nuestra Señora de Prado manteniendo, a la vez, correspondencia con las demás Academias de Bellas Artes unidas a ella por antiguos lazos de confraternidad, con ocasión de discutirse la nueva Ley de Instrucción Pública. La Sección de Arquitectura informó sobre una proyectada torre para el reloj que se situaría en la Plaza Mayor, y acerca de miradores en las calles. Y la de Escultura lo hizo, a la vez, sobre el mérito de las efigies concedidas para la capilla del Palacio Real (actual Capitanía General).

Por este tiempo los concursos artísticos organizados a base de los objetos realizados por los alumnos de las Escuelas de Bellas Artes adquirieron un auge extraordinario. Estas Escuelas ampliaron sus enseñanzas por 1881 pasando a llamarse «Escuelas de Bellas Artes y de Artes y oficios», entrándose con ellas en la enseñanza práctica y de aplicación industrial tímidamente iniciada por 1874, al establecerse clases de Dibujo adecuadas al efecto. Así, con estas ocupaciones, la Academia llegó al año 1879 ,en que se creó el nuevo Museo de Antigüedades al que, en 1880, se incorporó la referida Galería Arqueológica organizada por la corporación académica.

Creación del Museo Arqueológico Provincial de Antigüedades. Vicisitudes de la Academia y de su Museo de Bellas Artes y de la Galería Arqueológica

El 2 de noviembre de 1879 el Director General de Instrucción Pública comunicó al Presidente de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de esta ciudad la creación, por el Ministerio de Fomento, de cuatro Museos Arqueológicos Provinciales ubicados en Barcelona, Granada, Sevilla y Valladolid, respectivamente, los cuales se formarían con los objetos coleccionados, hasta entonces, por las Comisiones Provinciales y con los que, en lo sucesivo, se adquiriesen. Tales Museos estarían a cargo de individuos del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios teniendo las Comisiones, sobre ellos, facultad de inspección y vigilancia. Los Jefes de dichos Museos serían vocales natos de las Comisiones. Económicamente los referidos Museos estarían atendidos por el Estado, y los Gobernadores se preocuparían de que se organizasen en los locales que, por entonces, ocupaban las colecciones arqueológicas.

Ante esta comunicación hubo de informar la Comisión Provincial de Monumentos que la Galería Arqueológica de esta ciudad estaba a cargo de la Academia Provincial de Bellas Artes por ella organizada a partir de 1875, datos que parece se ignoraban en la Dirección General de Instrucción Pública, la cual debía dirigirse a la corporación académica. Ante el requerimiento que a la Academia se hizo, ésta dio toda clase de facilidades para que la Comisión llevase a cabo el trabajo de instalar el nuevo Museo, y fue tan favorable su apoyo que no pudo por menos -ésta- de darla las gracias por su interés y adherirse a las innovaciones que la referida Academia introdujo en la Galería para facilitar el trabajo. Esto era por febrero de 1880.Había que preocuparse de la entrega, por la Academia, de la “Galería” la cual formaría parte del referido Museo. La corporación académica propuso unas bases, aceptadas y aprobadas por el Director General de Instrucción Pública, y se formó una Junta -o Comisión Arqueológica- constituida por individuos de la Academia y de la Comisión, quienes redactaron índices de los objetos que en la Galería existían”.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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