Por José María Arévalo

(“Gracias al excelente dibujo de Parcerisa, correspondiente a la obra “Recuerdos y bellezas de España” (1861), podemos saber cómo era el claustro y otros desaparecidos elementos de san Agustín”, explica Juan Carlos Urueña)(*)
Comienza un nuevo capítulo, que titula “San Agustín, santa Catalina y santa Isabel”, Juan Carlos Urueña Paredes en su libro “Rincones con fantasma. Un paseo por el Valladolid desaparecido”, que estamos reseñando en la edición que publicó El Ayuntamiento de Valladolid en el año 2006, en el cual Urueña comenta buen número de edificios desaparecidos, añadiendo curiosidades y anécdotas de los libros que usó para documentarse. Vamos hoy con la iglesia de San Agustín, que ha sido convertida en archivo municipal. Como en ocasiones anteriores, completamos el texto de Urueña con otro de vallisoletvm.blogspot.com, que en esta ocasión incluye la foto reconstrucción del propio Juan Carlos Urueña que aparece en el libro de éste, y que publica indicando cómo queda separada de la de San Gabriel, ya desaparecida, por un callejón que corresponde en su anchura con la capilla que el banquero Fabio Nelli compró al convento. Dedicaremos el próximo artículo al desaparecido convento e iglesia de San Gabriel, cuya puerta se llevó a la actual del cementerio vallisoletano.

(Iglesias de San Agustín y San Gabriel, ésta ya desaparecida, a la derecha, en reconstrucción fotográfica de Juan Carlos Urueña)(*)
“El convento de san Agustín –explica Juan Carlos Urueña- no tiene una historia muy rica en anécdotas. La única reseña digna de mención es la toma de posesión del patronato de su iglesia por la poderosa familia de los Tassis, que encargarían a Diego de Praves la maravilla del clasicismo que hoy podemos ver. Es en efecto el mejor ejemplo del renacimiento vallisoletano en su periodo más puro, en todos los tiempos alabado por los entendidos.
Era un placer contemplarlo hasta hace poco desde las Moreras, desnuda de adornos, con su evocador aspecto de ruina romana, altiva y perfecta como la estatua mutilada de una diosa. Hoy la iglesia está cubierta y rehabilitada como Archivo Municipal, después de tantos años de vergonzante abandono, y es una alegría ver cómo sus muros vuelven a dar servicio a la gente y no a las palomas y los gamberros. Alegría por una parte y una pequeña pena por perder aquella pintoresca estampa del paseo de Isabel la Católica”.
En el pié de las fotos señala cómo, “gracias al excelente dibujo de Parcerisa, correspondiente a la obra “Recuerdos y bellezas de España” (1861), podemos saber cómo era el claustro y otros desaparecidos elementos de san Agustín. Superponiéndolo a una foto de su restauración actual, es más fácil comprender la posición original de la arquería del piso superior.”
Y concluye: “En los terrenos donde se alzaron las dependencias del convento se han hallado muchos restos arqueológicos, hoy expuestos al público. El claustro alto ha sido repuesto al espacio que ocupó, en un osado montaje casi acrobático.”

(La Iglesia de San Agustín tras la reciente restauración, foto en “Rincones con fantasma”, de Juan Carlos Urueña)(*)
Recurrimos una vez más, para completar esta reseña sobre la Iglesia de San Agustín, al excelente trabajo publicado por Vallisoletum, en vallisoletvm.blogspot.com en Octubre de 2009, que incluye dos artículos sobre San Agustín, uno sobre el archivo actual y su contenido y otro sobre la historia su historia del convento e iglesia. En este último comienza explicando cómo la Iglesia de San Agustín en Valladolid es hoy la sede del Archivo Histórico Municipal; la iglesia es la única parte que se mantiene en pie de lo que fue un conjunto conventual.
“Los agustinos –prosigue Vallisoletum- llegan a Valladolid en la época de Enrique III de Castilla, aunque ya desde el siglo XIII se habían fundado en la ciudad numerosos conventos de otras órdenes que marcaron el desarrollo urbanístico de varias zonas. Cercanos a este de San Agustín, en el noroeste de la ciudad, se fundaron el Convento de San Pablo, el de Santa Isabel, el de Santa Catalina o el de San Quirce.”

(Iglesia de San Agustín antes de su restauración, foto en vallisoletvm.blogspot.com)(*)
Bajo el epígrafe “La iglesia previa a su rehabilitación” continúa Vallisoletum: “En 1407 los agustinos se trasladan al palacio del Condestable Ruy López de Dávalos, sobre el que se construye el primitivo convento en 1407. Próximo a él, se fundaba también, el influyente Monasterio de San Benito.
De la única parte del convento que se mantiene en pie, la iglesia, se tienen noticias desde 1550, a través de la cita de una bula papal que concede al convento préstamos para su construcción sobre: «unas casas con corrales e huertas a las espaldas contra el río de Pisuerga, las cuales dichas casas son en la dicha villa a do dicen Reoyo»

( La iglesia de San Agustín, en estado de abandono, foto en vallisoletvm.blogspot.com) (*)
La construcción de la iglesia de San Agustín se prolongó entre los años 1550 y 1627 y sus trazas se deben al arquitecto Diego de Praves. Su edificación se realizó en dos etapas: la primera es tardogótica, y estuvo inspirada en la Colegiata jesuítica de la localidad vallisoletana de Villagarcía de Campos. En la segunda fase, de estilo clasicista se finalizó la fachada principal en la que se encuentran las armas de los condes de Villamediana.
El cuerpo de la iglesia tiene una sola nave alargada de armoniosas proporciones, con cinco capillas por lado entre contrafuertes, las dos últimas capillas de cada lado están situadas bajo el coro que se alza sobre bóveda de aristas.
Adosadas a la iglesia se construyeron varias capillas funerarias, hoy desaparecidas, como la del influyente banquero de origen italiano Fabio Nelli, propietario del Palacio de Fabio Nelli, que se encuentra cerca del templo.

(Bóveda de la capilla de Fabio Nelly, derribada; foto en vallisoletvm.blogspot.com) (*)
En los años posteriores, el conjunto conventual se amplió con la compra de numerosas propiedades en sus alrededores, reflejo de la pujanza del convento y que mantuvo hasta el siglo XIX”.
(En este punto Vallisoletum incluye el mismo dibujo de Parcerisa, y al pié, “El claustro y la iglesia San Agustín en 1861, por Parcerisa. En: Patrimonio perdido: Conventos desaparecidos de Valladolid. Mª Antonia Fernández del Hoyo. Valladolid. Ayuntamiento de Valladolid, 1998. Colección Publicaciones Municipales”)
“En 1801, con el estallido de la Guerra de Independencia y la invasión napoleónica el edificio sirvió de albergue para las tropas francesas que se hospedaron en Valladolid (ver Historia de Valladolid) en su camino hacia Portugal, lo que ocasionó importantes deterioros y el expolio por parte de los franceses de las riquezas del convento. En 1814 se retoma la vida conventual con tan solo cuatro monjes.
Durante el Trienio Liberal fue desalojado nuevamente, para después retomarse la vida eclesiástica hasta 1835, en el que prácticamente fue desmantelado a causa de la Desamortización.
A lo largo del siglo XIX, el edificio fue deteriorándose progresivamente y a medidos de siglo se encontraba en un estado lastimoso. Algunas partes del conjunto conventual fueron derribadas y cedidas a la Hacienda militar que les adjudicó uso como cuartel y fuerte. Se tiene constancia de que el convento sirvió como panadería mientras que el templo fue utilizado como granero para los caballos de la guarnición. Tras un informe realizado por la Academia de Bellas Artes de San Fernando se contemplo la posibilidad de proceder a su derribo.”
Y concluye Vallisoletum con un último apartado, “El edificio antes de su rehabilitación”: “Desde principios del siglo XX, la iglesia se mantuvo en un estado de ruina. En 1925, se procedió a desmantelar el claustro, siendo trasladado al Museo Arqueológico de Valladolid para, a continuación, instalarse en el Parque del Campo Grande y por último ser depositado en el Museo Nacional de Escultura. La arquería se recuperó tras la restauración de la iglesia, como un elemento arquitectónico adosado a la fachada. En 1942 se concretó la permuta de las ruinas al Ayuntamiento de Valladolid, permaneciendo desde entonces sin uso aunque en ocasiones sirvió como escenario de acontecimientos culturales.
Entre los años 2000 y 2002 se realizaron catas arqueológicas en los alrededores del templo, y en el año 2002 se llevó a cabo su rehabilitación con la intención de que sirviese de sede del Archivo Municipal.
El archivo alberga documentación que data desde el siglo XII hasta la actualidad. El documento más antiguo es un privilegio Enrique I de Castilla por el que se dona al concejo de Valladolid de la villa y castillo de Cabezón de Pisuerga, en reconocimiento de la fidelidad del concejo al rey frente a los enfrentamientos con la nobleza.”
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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