Artefacto explosivo en la Basílica del Pilar en Zaragoza

Por Carlos de Bustamante

(El Pilar . Acuarela de Francisco J. Castro. Portada del catálogo de su exposición) (*)

Sin terminar la “serie” de Dolores y gozos –que todavía no se ha empezado a publicar- por evitar ser pesado sobre un mismo tema, decido escribir sobre otros de actualidad. ¡Infeliz de mí, en qué avispero me he metido! ¿Acaso no nos soliviantan ya demasiado, prensa, radio y televisión? ¿Acaso no tiene cada cual problemas suficientes como para enredarse en otros, aunque no sean ajenos?

Escribía, nervioso, sobre “Metástasis hispánica”, cuando oí la noticia: la explosión de una bomba casera en el Templo del Pilar. ¡Salté del asiento! Precisamente en el Templo de nuestra Pilarica… ¡Qué bien saben los de siempre –pensé de inmediato- golpear fuerte en el corazón de los españoles! Y Caballero del Pilar, pude ver con imágines en directo, que nuestra querida Virgen no había sufrido daño alguno; y salvo la rotura del tímpano de una señora, tampoco hubo, por unos minutos providenciales, daños sobre personas. La Virgen del Pilar “había hecho otra de las suyas”.

Recordé las bombas que, lanzadas sobre el Pilar durante nuestra guerra de Liberación, “casualmente” no explosionaron… y del atentado de eta en la casa-cuartel de la Guardia Civil en Burgos. Desde el recibidor del cuartel hasta el lado opuesto, los destrozos fueron imponentes. Pero allí mismo en el hall o recibidor (o sea al revés), había un Pilar con una imagen chiquitita de la Virgen en cuasi equilibrio inestable sobre él. No sufrió daño alguno aún rodeado de escombros. Tampoco hubo víctimas, ni siquiera heridos. El cuartel ¡de pena! La Patrona de la Hispanidad y de la Guardia Civil, hizo otra de las suyas…

Por afinidad, recordé también cómo en el atentado con bomba a la Virgen de Guadalupe en Méjico, los destrozos a todo se alrededor fueron impresionantes. Y ¡cosa extraña!, un gran Cristo de bronce delante del cuadro de la Virgen guadalupana, quedó tan dañado y retorcido el metal que resultaba difícil incluso reconocerlo. No parecía sino que Él hubiera protegido con su Cuerpo el de la Madre, que no sufrió ni el más leve rasguño en el lienzo o material que fuere en el que, serena, la imagen de la Virgen permanecía asombrosamente intacta.

En el nuevo atentado del Pilar, sí hubo destrozos. Uno o varios bancos saltaron hechos astillas justo diez minutos antes de comenzar la Santa Misa. Al parecer, había otro artefacto ¡que no llegó a hacer explosión! Es que la Pilarica es mucha Pilarica ¿no?

Reivindicado el atentado por una facción de anarquistas, quedó evidente que no anduve descaminado al afirmar la “influencia del factor religioso en las guerras”. Artículo que, posiblemente, pudieron haber leído en este mismo blog de los insistentes tres Foramontanos en Valladolid. Y una vez más al descubierto el odio marxista-comunista hacia lo más sagrado de la religión católica a la que pertenecemos la mayoría de los españoles.

En el momento de oír la noticia, la verdad es que no se me ocurrió desagravio alguno al Señor del Templo, ni a su Madre y Madre nuestra. Ahora pienso, que los miles de flores que con el mayor respeto y veneración pondrán dentro de unos días los “maños”, nuestras flores a distancia, pueden ser, y serán, miles de Avemarías y Salves en la Plaza del Pilar como desagravio al insulto explosivo que ha recibido.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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