Apócrifo. 16. Acondicionamiento del “palacio”

Por Carlos de Bustamante

(Nacimiento de Cristo. Obra de Pedro de Berruguete, en el Retablo Mayor de Santa Eulalia, Paredes de Nava, Palencia. Pintura.aut.org ) (*)

Sobre cama de paja calentita un buey rumiaba acompasadamente el forraje que, de cuando en cuando, se le venía en eructos sonoros a la boca. Junto a él sujeté al pesebre a “nuestra” borriquilla: Pequeña. Con paja fresca, de oro, y la cebada que portaba en un saquito atada al cuello, la hice una envuelta que devoraba con avidez. Myriam, sin signo aparente de dolor, respiraba hondo. Con prisa incontenida e incontenible, José hizo una escoba con brezo del monte y comenzó a barrer la estancia del polvo y suciedad acumulada desde qué sé yo cuándo.

-¡Eh, eh, oiga, oigaaaa, oiiiigaaaa…! -le gritaron las motas de polvo que a escobazos vigorosos revoloteaban por la cueva-. ¡¿Con permiso de quién molesta usted al personal en nuestro sueño?! -se posaron otra vez en el suelo, lejos ahora de donde descansaba Myriam en espera del alumbramiento.

-¡¡Pero Señor!! ¡¿Es que no puede tratar con mayor delicadeza a las pulgas inofensivas que tenemos desde hace siglos el hogar en esta cueva?! -protestaron estas, al tiempo de buscar nuevo acomodo lejos de la Señora.

Después de escuchar yo, Tarsicio, esclavito… estas protestas y lamentos, se hizo la calma. Acondicionado el “palacio” lo mejor y más rápido que pudo -tal era la urgencia-, José fue a sacar comida y agua de las alforjas para ofrecer a Myriam, serena, siempre sonriente. Como un relámpago, saltó Virutas dando “voltinetas” en el aire. Rió tenuemente Myriam.

-Es que si me descuido -protestó- casi me barre con las motas de polvo ¡y las pulgas! que ahora, aquí las tengo -dijo rascándose, nervioso, con una de las patitas.

Luego, me preguntó con ansiedad:

– ¿Sabes qué le sucede a Myriam que respira tan hondo?

-¡Pero qué ignorante eres Virutas! -le contesté más desabridamente que de ordinario, fruto de los nervios que, sin saber muy bien por qué, casi me paralizaban- ¿No ves, Virutas, que mi Ama y Señora va a dar a luz…? -le dije, sin saber muy bien qué era eso de “dar a luz”.

-¡Ah, ya, que Myriam va a parir a su Hijo! -dijo Virutas, satisfecho de sus conocimientos.

-Y ¿cuántos traerá…? -preguntó para mi asombro, del que se dio cuenta por las cara de haba que puse-. Para mí que eres tú el ignorante -añadió pavoneándose-. ¿Acaso no sabes que la mi ratoncilla parió doce ratoncines -mis hijos- la última vez? ¡Tarsicio, Tarsicio!, añadió no sin cierta guasa. ¡¡Que no te enteras…!!

Ahora sí, terminó y calló a la espera de acontecimientos…

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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