Arquitectura religiosa olvidada. 1. Piedras para la memoria

Por José María Arévalo

( Aldeayuso. Acuarela de Francisco Pedro Roldán Morales, en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”) (*)

Tras la reseña del libro de Juan Carlos Urueña Paredes, “Rincones con fantasma. Un paseo por el Valladolid desaparecido”, que nos ha ocupado hasta ahora, iniciamos hoy una nueva andadura, también por nuestro patrimonio arquitectónico desaparecido, en ruinas o en trance de desaparecer, la que ofrece el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” de los arquitectos vallisoletanos Juan José Fernández Martín, Francisco Pedro Roldán Morales, José Ignacio Sánchez Rivera y Jesús Ignacio San José Alonso, que editaron en el año 2004 el Secretariado de Publicaciones e Intercambio Editorial de la Universidad de Valladolid y el Colegio Oficial de Arquitectos, Demarcación de Valladolid, Castilla y León Este. En la sede de este último tuve ocasión de asistir entonces a la presentación del libro, que me causó gran impresión, invitado por el autor de las magníficas acuarelas que lo ilustran –además de dibujos y textos-, mi maestro en este tan difícil arte, Paco Roldán, al que ahora he pedido asesoramiento para la mejor reseña de tan importante información en estas páginas.

Como señala en uno de los prólogos (que reseñaremos en posterior artículo, hoy iniciaremos el primero, de don José Delicado, Arzobispo Emérito De Valladolid, recién fallecido), el firmado por el catedrático de Historia del Arte don Francisco de la Plaza, se trata de un excelente y necesario trabajo científico llevado a cabo con el acopio exhaustivo de información bibliográfica, con la aplicación de sus saberes profesionales y el uso de las más recientes y adecuadas técnicas, con un largo esfuerzo sostenido por un entusiasmo y una generosidad ejemplares, por profesores de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid, con objeto de dar a conocer, testimoniar, valorar, estudiar y en lo posible rescatar o salvar una importante parte de nuestro patrimonio arquitectónico a punto de perderse definitivamente por su avanzado estado de deterioro y abandono.

La investigación iniciada consideraba los partidos judiciales de la provincia de Valladolid como ámbitos de trabajo. y se propuso éste en dos etapas, una la que en esta edición se presenta, compuesta por los partidos judiciales de Mota del Marqués, Peñafiel, Tordesillas y Valoria la Buena, dejando los restantes (Medina del Campo, Nava del Rey, Olmedo, Villalón y Valladolid), para una segunda etapa, en la actualidad en elaboración.

Tras la realización de la investigación bibliográfica –señala el prólogo de los autores, que también incluiremos en posterior artículo- se recogieron más de 4000 citas que hacen referencia a edificios religiosos existentes o desaparecidos en la provincia de Valladolid. En estas referencias se han excluido los edificios de reciente construcción y que continúan aún en uso religioso, tales como capillas de colegios, modernas parroquias urbanas, etc. De este estudio se deduce que en la provincia de Valladolid existen documentados o han existido 1585 edificios de culto, que van desde el humilladero al edificio catedralicio, pasando por santuarios, capillas, hospitales, conventos, monasterios, iglesias parroquiales, prioratos, ermitas y oratorios. De éstos han perdido su uso religioso 1053, es decir, más de la mitad, lo que da idea de la ingente labor que representa el estudio de este patrimonio.

(Portada del libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid” y del CD que incluye, para facilitar la documentación original que lo compone) (*)

“Este trabajo, por tanto, pretende no quedarse en una mera catalogación de edificios religiosos en estado de ruina, recogiendo mediante testimonios gráficos -planos y fotos-sus emplazamientos, su formas, volúmenes, materiales de que están construidos, etc., cosa que de por sí ya constituiría un motivo más que suficiente y que justificaría plenamente este trabajo, al ayudamos a conocerlos y comprenderlos, sino que además quiere aportar ideas sobre el futuro de estos restos cuya degradación es progresiva, la mayor de las veces debido a un total abandono y en general por una pérdida de uso al estar alejados de los núcleos de población, y por qué no decirlo también, por una pérdida de religiosidad, éxodo del campo a la ciudad, etc.”

El libro se inicia con un artículo titulado “Piedras para la memoria” de don José Delicado, Arzobispo Emérito de Valladolid, fallecido el pasado día 17, que empezamos a recoger hoy, como hemos dicho, y que completaremos, dada su extensión, en el segundo artículo de esta serie, que nos proponemos publicar la semana próxima.

“Me piden unas palabras en relación con este importante trabajo que desde su inicio me pareció no sólo sugerente sino también sumamente valioso para reavivar nuestra memoria y hasta, de algún modo, nuestra consciencia sobre éstos asuntos que nos conciernen a todos.

Las piedras no tienen memoria, pero están ahí para ayudamos a recordar, sobre todo si son estudiadas por expertos tan acreditados como los que han asumido esta tarea. Tendríamos que preguntamos si, como sucede con los restos óseos de hace siglos y a veces milenios, se puede llegar a ciertos esclarecimientos, como dataciones, identificaciones, género de vida de esos seres y hasta la causa de su muerte. Investigación muy útil en el tema que nos ocupa, aleccionadora en el presente y estimulante para sugerir comportamientos oportunos para el futuro.

Una pequeña advertencia, innecesaria por su obviedad, que nos sugiere el estimulante título de esta publicación, LAS RUINAS DE DIOS, fácilmente inteligible por el subtítulo: Arquitectura olvidada en la provincia de Valladolid. He aquí la importancia evocadora de los resultados que nos ofrece: no podemos olvidar tan valiosos tesoros que el tiempo ha ido demoliendo a pesar de nuestros lamentos, o peor todavía, de nuestra indiferencia y resignación ante estos hechos que se consideran inevitables, aunque quizá estos trabajos nos ayuden a descubrir que en lo sucesivo, tomadas las debidas providencias, los monumentos actualmente amenazados no tienen que terminar siendo ruinas inevitables. Pero vayamos a esa digresión a propósito del título: Dios no se puede identificar con las cosas perecederas. En la Biblia, los dioses identificables con las hechuras de manos humanas o cualesquiera de los elementos de la naturaleza creada son ídolos efímeros o falsos, no pueden gozar de esa identificación divina.

( Villardefrades. Dibujo de Francisco Pedro Roldán Morales, en el libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”) (*)

A la pregunta de la Samaritana sobre el lugar de culto, el monte que decían los samaritanos o Jerusalén, los judíos, Jesús responde que Dios, espíritu y verdad, pide un culto que debe hacerse en espíritu y verdad, y en otro lugar del mismo evangelio de San Juan anticipa que destruirán el templo pero que El lo reedificará en tres días, aludiendo a su propia muerte y resurrección. San Pablo escribe a los corintios si no saben que son templos de Dios, que es santo: «ese templo sois vosotros». Con lo cual se indica que en el fondo de toda persona humana que vive por la gracia en comunión con Dios hay una realidad sagrada; las consecuencias serían que las peores ruinas son las que uno puede provocarse por su autodestrucción responsable. «Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios».

Dios se hizo hombre en Cristo, y este acontecimiento determinó que el cristianismo fuera defensor de la materia y de las artes desde sus orígenes. El hecho central de la encarnación llevó a la Iglesia a defender la bondad del mundo en su dimensión espiritual y material, hasta tal punto que la primera controversia doctrinal no fue contra los negadores de Dios, sino contra los negadores del mundo, y su primera victoria consistió en salvar la tierra, como aparece ya en el Concilio de Nicea (a. 325) contra los dualistas gnósticos, que consideraban el mundo corporal como proveniente del mal. El cristianismo se presenta como la síntesis universal al contemplar al Hijo de Dios con su humanidad completa, espiritual y corporal. Por eso se justificaron las imágenes. En la controversia iconoclasta, el nuevo Concilio de Nicea del siglo VIII estableció no sólo la licitud de las imágenes, sino también de su culto, centrando la razón que avalaba esta decisión en el misterio de la encarnación. Los iconos de Cristo, de la Virgen y de los santos se extienden por doquier, si bien, cuando están destinados al culto, han de ajustarse a determinadas normas; así se desarrolló la teología del icono como proyección en el mundo sensible de las realidades del mundo glorificado en Dios.

La organización territorial de la Iglesia, las órdenes monásticas, la fe del pueblo, la magnificencia de los poderosos, etc. dieron origen a lugares de reunión y objetos de culto de toda variedad, además de las imágenes, como el arte de vestuario y ornamentación, orfebrería, utensilios sagrados, cerámica, etc., desde la más humilde ermita rural hasta nuestras catedrales espléndidas, que todavía siguen siendo los indicadores más destacados en los que se pueden leer sus respectivas historias, que recapitulan el pasado y el presente humanos de sus comunidades y en cierto modo de la cultura”.

Publicaremos la segunda parte de este interesantísimo artículo de don José Delicado el próximo martes, y seguiremos reseñando el libro, de enorme alcance como ya puede advertirse, en las sucesivas semanas, acompañando también los textos con las acuarelas y dibujos de Paco Roldán que incluye, y las numerosísimas fotografías de las ruinas que en él se documentan, así como planos y gráficos.

—
(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm8.staticflickr.com/7418/13291610885_c9b84d225d_b.jpg
http://farm4.staticflickr.com/3737/13291611865_4b4a81d07b_c.jpg
http://farm8.staticflickr.com/7098/13291611225_86f6daeaf5_b.jpg

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído