Por Carlos de Bustamante

( Plaza de Juan Bravo, Segovia. Acuarela de Luis Labrador en la exposición de la casa de la Alhondiga en Octubre de 2011) (*)
Sucedió en Segovia. Los primos carnales de mi mujer vivían allí. Tenían muchos y muy buenos amigos. Desde Valladolid, también lo éramos suyos. “Venid tal día a cenar con nosotros y otro matrimonio amigo que os gustará conocer”…. Acudimos. Porque frecuentábamos Segovia, quedamos a tal hora en “Casa Cándido”. Sentados en un comedor lleno a rebosar, nos acomodamos en mesa para seis que teníamos reservada por nuestros primos.
Llegó primero un matrimonio absolutamente desconocido. Nos extrañó la solicitud del personal y del propio Cándido a la joven pareja. Él, sonriente y aspecto de lo más agradable. Ella, sencilla pero elegante y realmente guapa. Matrimonio enamorado. Momentos de silencio en los que pasó, brevemente, un ángel. Acudió el mesonero mayor de Castilla:
-¿Qué desea de aperitivo Sr. Gobernador…? Perplejidad en los pucelanos. Sonrisa franca en el joven Sr. Gobernador de Segovia.
Llegaron mis primos:
-“Perdonad por el retraso; tuvimos que esperar a la señorita canguro para atender a los niños-. No pudo venir antes… Presentaciones: Amparo y Adolfo Suárez. Nuestros primos…..”.
Fue una velada de lo más normal y agradable. Sencillez y naturalidad que nos complacieron en grado sumo. Amistad desde entonces. Sincera. Entrañable.
Nuestros dos amigos han fallecido. Familia cristiana donde las haya, descansan en paz. Seguro.
Dicho cuanto antecede, les aseguro que para bien interpretar cuanto siga a esta breve introducción, será preciso tener en cuenta esta entrañable amistad. Pese a ella, voté A.P. en los comicios. Sin pertenencia a partido político alguno por mi condición profesional, voté a quien más me plugo.
Pasado un período intenso de acontecimientos durante el mandato de nuestro amigo y con el mayor de los respetos al recientemente fallecido hombre honrado como lo fue don Adolfo Suarez –duque de Suarez-, me perdonarán que haga notar en este escrito los posibles errores y aciertos. Luces y sombras desde mi particular punto de vista y por tanto opinable o tal vez equivocado. Sea como fuere, les ruego-insisto- no dejen de tener muy presente todo lo dicho con anterioridad: amistad.
Nada “contra” el duque de Suarez. Como humano y en cuanto a su actividad política, sólo posibles errores y aciertos. Luces y sombras o que me lo parecieron.
No descubro ningún nuevo Mediterráneo si afirmo, basado en la historia real, que muchos –tal vez no todos- de los componentes del PCE y corifeos… en nuestra “necesaria” guerra civil, y que no se nos olvide que fueron ellos los que la provocaron, que su actuación contra personas no integrantes en el tremendo litigio, fue la de auténticos criminales, blasfemos, provocadores, sacrílegos, asesinos de inocentes y el triste etc. que todos sabemos.
Cuando aún estaban en activo o viviendo en paz muchos de los supervivientes, militares o licenciados del ejército nacional, mi amigo cometió, por en mi opinión un exceso de generosidad peligrosa, el error o sombra de legalizar el partido de criminales y corifeos en pro de una supuesta y verdadera democracia; nada que ver -si es que existe alguna buena- con la que ellos vivieron durante la nefasta y reciente república. Imperdonable si se me pasase por las mientes, que era ésa la que pretendía nuestro honorabilísimo Presidente q. e. p.d.
En su descargo he de decir, sin respetos humanos, que es fácil calificar de generosidad peligrosa “a toro pasado” los acontecimientos posteriores. Como los españoles dichos supervivientes de la contienda o próximos a ellos temían el error, y como la opinión contraria a tan generoso gesto fue notoria, los faltos de honor, respondieron con las coces del odio revanchista que escondían, para el momento propicio. Y nadie podrá afirmar en contra de que pese a la llamada “modélica transición” (y que para mí no lo fue), “de aquellos polvos, estos lodos”. ¿O no? Pues abran los ojos y vean las actuales aberraciones de todo orden en que vino a parar la generosidad aquélla. Disculpados este error y gran sombra de mi amigo, he de decir, sin disminuir ni un ápice tan extraordinaria buena voluntad y actuación honrada, que este tristemente error y sombra fue descomunal. De si fue o no perjuro- y aunque los indicios o hechos den pie para calificarlo- yo, personalmente, no me atrevo a afirmarlo, porque ni puedo ni debo introducirme en la libertad de las conciencias de nadie. Menos en la de un amigo.
Lo que sí afirmo con rotunda contundencia, es que esos criminales, profanadores, sacrílegos etc., no se merecieron semejante generosidad. El tiempo me dio la razón en mi intención y preferencia de voto realizada. Con astucia-cuando no hechos criminales como jamás se dieron en España- consiguieron el poder. Y comenzó la consabida destrucción, en principio incruenta, de valores fundamentales de hondas raíces cristianas. Maestros en el engaño, y con habilidad diabólica dio principio al “juego” ladino de su innata personalidad bipolar. So capa de progresismo (¡! ¿ ¿), y en nombre de la libertad liberal, fue la educación -perversa- de niños y jóvenes el primer y principal objetivo. Astutamente presentaron programas educativos… (¿), con el atractivo lema del no te prives de nada. Con notable, por desgracia, éxito, hicieron cosecha abundante en lo más ingenuo de los educandos. La crispación de tan excelentes resultados durante las repúblicas pasadas y vividas por muchos, hizo acto de presencia en ciudades y pueblos; lo que según predijo el “profeta”, bien pronto no les conocerían ni la madre que los parió: la España heredada limpia y en orden, sin la amenaza de anexión a la Rusia soviética marxista y atea justamente lo contrario de lo que, recalcitrantes y revanchistas, los vencidos odiaban y de lo que no se percataron los “padres de la Constitución”. Tampoco nuestro honrado pero por evidente, he de decir que crédulo y engañado, Presidente q.e.p.d.
Por sabido, omito la trayectoria y consecuencias de la “modélica Transición”. Sí diré, que por cobardía e instintos criminales, se ensañaron con los que no podían defenderse. Y comenzó, entre otros que no precisan enumeración y como logro progresista, la mayor matanza de seres humanos concebidos y no nacidos que jamás conociera la historia. Evidente que en absoluto era ésa la democracia que quiso nuestro amigo. Pero hubo más… muchas más sombras. Cuidadosamente preservada la unidad de España por el que fuera Caudillo de España, “por la gracia de Dios”, sí, como entre cristianos todos los que rigen los pueblos desde que el mundo es mundo, en nuestra democrática Constitución, se nos coló un gazapo -gol- imperdonable: nuevamente la España unida desde los Reyes Católicos (la “bicha” éstos, para comunistas y corifeos), retrocedió con las “autonomías o nacionalidades” a inminentes reinos de taifas. Ensoberbecida y¡ puño en alto, oigan! la eta, incrementó las matanzas con cuantos se oponían a sus ansias independentistas. De forma más “cuidada y peligrosa” no tardó en enseñar las uñas el independentismo catalán. Visto lo visto, me pregunto y pregunto: ¿fueron polvos aquéllos que generaron estos lodos o no? ¿Hubo, pues, errores y sombras o no? Por supuesto que salvo Dios hecho hombre ninguno más es perfecto y pudieran disculparse por ello algunas sombras y errores; pero me sigo preguntando ¿no eran previsibles tratándose con gentes de tal calaña? Si además de criminales, como lo fueron, se le añade la condición de ladrones multimillonarios (véase el artículo sobre “el expolio” del foramontano Javier Pardo), ¿eran, aún así, de fiar? Servidor no duda en la respuesta. “Allá cada cual con su cadacuala”. Y si me piden pruebas de cuanto afirmo, les abrumaría la cantidad, real, de las que dispongo. Podrá, pues, y finalizo, haber una democracia mejor; pero sin temor a equivocarme, puedo asegurar y aseguro, que no es ésta.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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