Por Carlos de Bustamante

( Nazaret. Acuarela de David Robert en “View the Holy Land”; odisea2008.com) (*)
Cuando contentos, pero derrengados caminábamos hacia casa, Jesús me hizo notar cómo algunas nubes muy negras, asomaban por poniente en vez de los arreboles habituales en verano.
-Parece –me dijo-, que se avecina tormenta. Aún no habíamos traspasado los umbrales de “nuestra” casa, cuando el cielo todo se puso tan negro como boca de lobo. Myriam nos salió al encuentro.
-Estaba ya preocupada –nos dijo-. No se comenta otra cosa en Nazareth que la tormenta que se nos avecina-. Y como aún falta mucho que segar en el campo, temen por la cosecha –finalizó. Enseguida nos preparó un tentempié, para reponer fuerzas de los trabajos y caminatas del día. Repentinamente noche. Cesó la música de boca de Myriam y comenzó otra nueva y horrísona. Se desató una tormenta descomunal.
Mykita y Alguacilillo corrieron a guarecerse junto a los pies de Jesús. Estar con Él, pensaron, era estar seguros.
Me disponía a pasar el temporal descansando en un camastro del taller, cuando Jesús me llamó al trabajo. Como predicó con el ejemplo, sacudí la pereza y Le ofrecí esta pequeña mortificación. Luego, me explicó con palabras que ni me atrevo a transcribir. Tal era su dulzura y amor. Aprovechando la imposibilidad de acudir al trabajo con Rufo por la tormenta, intentaríamos fabricar un trillo como los de mi tierra, para evitar el tremendo esfuerzo de los jornaleros, nosotros incluidos, de desgranar el cereal a golpes de mayal. Me permití explicar cómo eran los trillos. Jesús, sonriente, escuchó y comenzó la tarea.
Aserramos, hicimos tablas nuevas; travesaños muy recios para unirlas; clavos en la fragua; y mientras tronaba rompiéndose el cielo en mil pedazos, el trillo tomó la forma de lo que era. Novedad en Israel.
Satisfecho, iba de nuevo a descansar en el camastro, cuando Jesús tomó el cepillo y lija para rematar la labor en condiciones. Siempre terminaba a la perfección todos los trabajos. Más éste, que era para hacer más llevadero el trabajo de los obreros De nuevo me levanté y Le ayudé ¡A ver…!
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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