Los apellidos en el mundo del fútbol

Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Álvaro en El Norte de Castilla el pasado día 28 de Junio) (*)

Ahora que acabamos de vivir un campeonato mundial de fútbol en el que hemos manejado tantos nombre de jugadores, entrenadores y árbitros internacionales, me entran ganas de meditar sobre algunos de ellos. Por ejemplo, sobre el pobre Luis Suárez, el ariete que disputaba el balón de oro a Cristiano Ronaldo y que ha sido masacrado por la Fifa por – agárrense ustedes – ¡morder a un adversario!

Y mira que cogió bien la dentellada… Así que no tardaron los del tuit y todos los demás en sacar partido del penoso incidente, sobre todo porque el señor Suárez es, según dicen, reincidente: ésta sería la tercera vez que le pillaron en el mismo menester.

Pueden ustedes imaginar las chanzas a que esto dio lugar. Y la Fifa ha sido contundente al par que detallista: además de impedirle jugar durante unos buenos meses y expulsarle del campeonato, ha llegado a sugerir que se lo haga ver, suponiendo que su agresiva tendencia pudiera responder a algún desequilibrio psíquico. Su abuela dice que, efectivamente, siempre fue un poco propenso al “calentón”, pero en el fondo es un buen chico. Faltaría más.

Lo cual me mueve a imaginar lo que habría ocurrido si en vez de Suárez el mozo se llamara algo así como “Suarescu”; quiero decir que fuera rumano y no uruguayo. Sería entonces nuestro nuevo Conde Drácula, y de él se diría que duerme siempre en ataúd de pino. Pero entre los rumanos que recuerdo el apellido que me viene ahora a la memoria es el de un tan “Marica”, que nos llegó al Getafe y tuvo que hacerse llamar por su nombre de pila – “Ciprian Andrei” – para no favorecer las burlas de sus adversarios deportivos. Posible situación que había cortado antes de raíz el famoso italiano “Battistuta”, quien, pese a su indudable calidad de juego, evitaría formar parte de cualquier club español sabedor como era de nuestra facilidad para los pareados.

Sin embargo, fíjense ustedes en el hecho verdaderamente asombroso del entrenador Mourinho, creador como nadie de situaciones tensas y embarazosas, y que pasó sin embargo por nuestros estadios sin que alma alguna cayera en la cuenta de que su apellido significa “morito” en castellano, librándose así de que le sacasen punta en los titulares de la prensa.

También se libraría de una buena el famoso “Condón”, don Benito Alfonso, conocido árbitro español, gracias a que su primer apellido fue soldado en una misma pieza con el segundo – Uriz – disimulando de esta forma una buena parte del impacto. Y ésta bien pudiera ser la causa de que a los árbitros de aquí les conozcamos por sus dos apellidos y no por el primero solamente como es habitual, por mucho que algún desinformado aventure que el truquito fue urdido para evitar que alguien increpara al árbitro “Ángel Franco” y lo pagase el entonces Jefe del Estado; que esto es lo máximo que se atrevería a hacer entonces una oposición que ahora presume de su antiguo arrojo.

De todas formas los apellidos de los árbitros me hacen pensar que se trata de predestinados, pues en cualquier otro medio resulta difícil encontrar tanto apellido llamativo- Y ahí tienen como ejemplo a “Undiano Mallenco”, pero también a “Japón Sevilla”, “Vitianes», “Rubinos», “Lloch», “Bru», “Aladrén» y “Turiengo”.

En cuanto a los jugadores brasileños, llega un momento en que resulta difícil distinguir a unos de otros. Verán ustedes: hay “Ronaldo” y “Cristiano Ronald”o – que le deja al otro como si fuera no solo gordo sino también ateo -, “Ronaldinho”, “Robinho” e incluso “Romário”, por no incluir también “Rivaldo”. Todos ellos de primera – muy primera – fila. Y claro, también está “Kaká”, que menos mal que se escribe con dos kas y se acentúa al final, porque ver un “Caca” en sus espaldas desmerecería cantidad.

Lo que para mí es un gran misterio no debidamente aclarado por los medios es el porqué de ese “Pepe” nacido brasileño y nacionalizado portugués, cuando éste es un nombre españolísimo. Quiero creer que el muchacho no se lo cambió por hacerse simpático en Madrid, sino para evitar que le llamaran por su propio nombre, que no es otro que “Képler Laverán”, con el cual a ver quien se atreve a pasar por un tío castizo de Lavapiés o poco menos.

¿Se imaginan ustedes que el del mordisco se llamase como nuestro Pepe, del cual no anda lejos en cuanto a la agresividad, o sea que su nombre fuera ese de “Képler Laverán”? Sería como para meter miedo en el cuerpo al más pintado.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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