La que se nos viene encima

Por Javier Pardo de Santayana

(Angelina Jolie -Andy Warhol Pop Art Style- by angel-jolie, en angel-jolie.deviantart.com) (*)

Acaba de anunciarse y ya no paro de temblar: los medios nos informan con bombo y platillos de la creación de una asociación o cosa parecida para la lucha contra el “micromachismo”, esas a veces pequeñas pero significativas muestras de superioridad del antes llamado “sexo fuerte” sobre el “débil”. Y esto, en un entorno de obsesión por la ”corrección política”, encierra un peligro de campeonato que pronto se extenderá como una plaga bíblica.

MI sensación rayana en el convencimiento es que aquí nadie se salvará; probablemente ni los mismos que con tanto entusiasmo lo crearon. Por de pronto, fue oír esa noticia y crecerme una especie de lentes ex profeso que me han hecho ver pecados por doquier.

Sí, señores y señoras (o, por si acaso, señoras y señores). La cosa sucedió coincidiendo con la vuelta a España, así que fue salir el podium y sentir un inmenso escalofrío. Allá, ante mis espantados ojos, y sin que yo pudiera percibir la menor reacción contraria por parte de los prestigiosos comentadores del evento, veía a un hombre subido a un escalón y escoltado por un par de mujeres sumamente atractivas. Bellas digo por no decir esculturales. Pero, por Dios, ¿como será posible tal machismo?

Nos hacían ver, así como lo digo, una carrera de hombres esforzados y unas mujeres besando al ganador, como si el contacto de unos labios femeninos fuera el mejor premio para un sudoroso vencedor. ¿Cabe mayor machismo que éste? Y ellas con unos tacones de aquellos de vértigo, como queriendo equipararse en estatura al macho vencedor.

Ni que decir tiene que cambié airado de canal. Mas mi indignación iría a más con cada anuncio. Pronto surgirían los “spots” publicitarios, y entre ellos una mujer en el momento de salir del coche mostrando sus largas piernas en un intento de vender la marca, como si el físico de una hembra humana tuviera algo que ver con el buen funcionamiento del motor… Y aun ahí no pararía la cosa: toda la publicidad del día nos mostraría mujeres bellas si no bellísimas como truco para colmar sus arcas. Lo mismo ocurría con las revistas de papel: era por lo que se ve el verano de los famosillos, así que todas las señoras, fueran éstas jóvenes o no tan jóvenes, aparecerían en biquini. Aquello era, señoras de la censura, una exhibición de largas piernas y bustos rotundos. O sea que ¡horror! para vender más ejemplares los periodistas se valían de los encantos femeninos.

He de reconocer que en la televisión sí que aparecen algunos rostros digamos que normales, pero para anunciar los electrodomésticos, y esto me subleva, claro está. ¿No quedamos en que lo que hay que poner de relieve es lo contrario, es decir, que esas tareas deben ser en todo caso compartidas? ¿Y por qué rebajar el nivel de belleza femenina en estos casos? En fin; algo absolutamente inaceptable.

Luego, a la hora de las noticias veo saludarse a unos políticos/as. Y mire usted por donde, los caballeros dan la mano a los señores y a las señoras un par de besos en las mejillas, que es la costumbre ahora. ¿Pero por qué no se besan ellos, digo yo, también? O sea que las mujeres han de sufrir el asqueroso contacto con las barbas ajenas y los hombres se zafan de ese sufrimiento. ¿En qué mundo vivimos? ¿Creen ustedes que es normal eso de andar besando a las señoras sin pedirlas permiso por lo menos? Pues bueno, como esto anda más o menos todo.

Por la tarde, en el supermercado, entro en la zona dedicada a los cosméticos, y lo que veo me saca de quicio. ¿Pero qué se cree esa gente? ¿Que las mujeres son un objeto que hay que embadurnar de una o de otra forma para corregirlas los defectos o pintarlas para que luzcan sus encantos? Pues ya está bien la cosa. Aquí, todos igual. Y ya que hablamos de supermercados, ¿qué me dicen que en Santoña sólo soben las anchoas las mujeres?

Termina el día con el partido de rigor, y ni una mujer, oiga. Eso sí, todos los futbolistas con las piernas al aire para atraer las miradas femeninas. Hasta uno se quitó la camiseta para mostrar tableta. Desde luego lo del deporte es insufrible: los hombres por aquí y las mujeres por allá. Claro que alguien dirá que al fin y al cabo lo del sexo – perdón, género – es cosa elegible a voluntad según decisión personal e intransferible; depende, en suma, de la educación. Y en las actuales condiciones a ver a dónde se van a dirigir quienes no se saben ni siquiera qué son.

Y aquí me paro porque la lista sería interminable. Creo que en cada situación y en cada cosa que me encuentro voy a encontrar algún aspecto que no se puede permitir en un país igualitario. Por ejemplo: ¿por qué los hombres hemos de tener próstata y las mujeres no? Aquí no hay igualdad ni zarandajas.

O sea que con esto de los “micromachismos” auguro una temporada alucinante.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm6.staticflickr.com/5557/14961736857_78319496f7_b.jpg

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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