Por Carlos de Bustamante

(La Academia de Caballería. Acuarela de José María del Fraile Galán) (*)
Me gustaría que no figurase nombre de autor, sino simplemente, “por un amigo íntimo”. Don Chupito, hoy San Chupito, seguro, ingresó en la Academia General Militar en Zaragoza el mismo año y Promoción(Xª -1951) que éste su amigo. Él eligió y se le concedió por excelente calificación el Arma de Ingenieros. De Infantería su amigo, como los demás alumnos de las diferentes Armas, vivimos en nuestro querido Recinto dos años de trabajo y estudio intensos.
Aunque nos conocimos y tratamos en muy diversas ocasiones, excepto por el hecho de ser varios hermanos ambos de la misma Familia Militar y por ello más hermanados… , en realidad no nos tratamos allí como amigos íntimos. “Sólo” con la amistad entrañable que da una misma vocación de Servicio a la Patria y la unión inquebrantable de similares ideales. No coincidimos en la misma Compañía (su amigo en la 2ª, él en la 3ª , 4ª , 5ª… o vaya usted a saber cuál); por supuesto en campamentos, ejercicios o maniobras comunes. Alguna vez en la Santa Misa en la Capilla antes del toque de diana (antes de las seis de la mañana), desfiles…, y pare usted de contar.
Fumador empedernido (¡ay qué caro lo pagó luego!…) era habitual ver su nada pequeña naturaleza con la cachimba siempre en la boca en los no muchos ratos libres, a modo de chupete. El nº -1- de la Promoción (el hoy Tte.General Agustín Muñoz Grandes-Galilea) que además de serlo por méritos propios se ganó el mérito de “primeraco” por cualidades personales de imposible inadvertencia, le apodó don Chupito por el “chupete”… de la cachimba. Y con Chupito se quedó Luis Martínez de Velasco y Farinós.
Miembro luego Numerario de la Prelatura Opus Dei, era teniente de su Arma y destinado en Madrid cuando fue ordenado sacerdote. Con la profunda vocación para ser presbítero ejemplar y las virtudes que le son propias a la milicia, marchó a Ecuador. Primero en Quito, creo, y luego, seguro, en Guayaquil, dedicó incansable su vida a Dios por la Enseñanza. Jamás descuidó la atención de miles de almas en horas y más horas de confesionario-incluso con el carrito del oxígeno a la rastra últimamente. Tuve con don Luis una correspondencia fluida y siempre confiada e íntima pese al medio y la distancia. Cada uno por sus “alifafes” no pudimos asistir a la beatificación de Don Álvaro, para charlar largo y tendido como deseábamos. Cada viernes esperaba con avidez sus siempre formidables “Articuletes” (dejo la mayúscula): Dios y yo. Por medio de su hermana Lola recibí sus publicaciones no venales como amigo privilegiado. Sabía todo de amor, y Amor sobre todo, para llegar a su ansiado Amor Perfecto. El que ahora tiene.
Cuando me dijo que se encontraba mejor(a saber si para darnos tranquilidad) surgió el inesperado desenlace. “Dies natalis para don Chupito”. Aunque santo con el gozo del Amor Perfecto, los todos amigos de su Xª Promoción, nos hemos quedado huérfanos, sin nuestro queridísimo cura. Descansa en paz. Desde tu cielo ganado en heroica lid, te pedimos, te pido don Chupito, que cuides de los amigos que has dejado; y de ésta tu España herida. Y como siempre acostumbrabas no dejes ahora de enviarme tu bendición sacerdotal para el amigo y su familia. Desde el blog, que me consta leías cuando tenías tiempo, te pedimos tu ahora más valiosa bendición sacerdotal.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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