Por Javier Pardo de Santayana

( Acuarela de Pedro Cano con la que la Fundación Pedro Cano felicita la Navidad) (*)

Ya ha visto usted el aluvión: en pocos días, un “Black Friday», un “CiberMonday» y una “Shopping Night». Esto sin contar con el anuncio de un “Shopping” sin más cuya publicidad advierte que “shopping” es una nueva fórmula; que se trata de algo diferente que ir de compras. Pero yo recurro al diccionario y compruebo, por si no lo supiera cumplidamente de antes, que no, que shopping significa exactamente lo que significa.

Entonces se me ocurre que por qué no proponer algo que sea radicalmente nuevo pero en la misma línea de extranjerización. Que porqué no lanzar, por ejemplo, un “Golden Tuesday”. Fíjense ustedes en el poco aprecio que los españoles tenemos por los martes, El lunes es un día generalmente odiado por la vuelta al trabajo, pero con mucha personalidad. Además dio lugar a un gran número de chistes al respecto. Y el miércoles, sin ser gran cosa, tiene un aire como leve y simpaticón; sin mala prensa. En cuanto al jueves… bueno, su sólo nombre evoca la gran fiesta, no en vano lo identificamos con el Corpus y la Ascensión, así que lo imaginamos alegre y luminoso. Del viernes conviene recordar que, pese a ser día triste de entrada por lo del Viernes Santo, desde que empezamos a hacer la semana inglesa nos aporta cada siete días la alegría de un “fin de semana”. Y qué le voy a decir a usted de lo que son los días sábado y domingo: la representación misma de la fiesta y del descanso, del tiempo disponible para el placer del ocio.

Así que cuando caí en la cuenta de que aún teníamos en espera de dignificación al pobre martes, sólo me faltó buscarle un buen color. Y en principio pesé en el amarillo, ese matiz cromático tan alegre y luminoso que está relacionado con la luz del sol. Pero, mire usted por dónde, este color parece estar mal visto en nuestros pagos porque no gusta los supersticiosos, así que mal servicio haríamos utilizándolo. Pensé entonces nada menos que en un color dorado, que con el rojo y el verde son el símbolo mismo de la Navidad y el Año Nuevo. E imaginé un “Golden Tuesday” publicitado hasta el cansancio en vísperas del cambio de año. Un “Golden Tuesday”, así en inglés, con grandes rebajas, por ejemplo – por no pisar el producto a otros días de la semana con igual derecho – en productos higiénicos para cuartos de baño, como el clásico papel, el desodorante o los ambientadores para el inodoro.

¿Imagina usted las colas que se montarían? A mí me parece estar viendo las largas filas de entusiastas señoras, que son las que realmente se desenvuelven con soltura en situaciones parecidas, en busca de su producto preferido o habitual y portando pequeñas bolsas con otras cosas encontradas por el camino como por casualidad, o sea de paso: una camiseta muy mona que luego no encontrarán ocasión de utilizar o una prenda íntima que no tenían pensado comprar pero que vieron como de refilón y decidieron adquirir. Casi siempre algo bastante innecesario pero ante lo cual, mire usted por donde, no ofrecieron la menor resistencia.

El “Golden Tuesday” podría ser entonces como el símbolo mismo del cambio de año: un icono, una obligada referencia anual, y no me diga que esto no queda bien. Si muchos – o más bien muchas – tienen ya por costumbre comenzar el año estrenando alguna prenda, ¿no merece tan acertada aspiración tener un día propio? ¿Y hay por ventura una mejor manera de empezar el año que estrenando un nuevo rollo en el más íntimo rincón del propio hogar?

Animémonos pues los españoles a inaugurar un día de compras de esos en los que la gente se pelea por acceder a los almacenes y supermercados. Traslademos los campos de pelea de los alrededores del estadio a ese nuevo campo de honor que son las grandes superficies del comercio, dignifiquemos de paso ese día tan gris y triste hasta la fecha pero que se merece nuestro apoyo solidario, y ampliemos la lista de días especiales para el comercio nacional. Por lo menos nos obligaremos a saber vocalizar esas palabras que hasta hace poco nos sonaban tan raras que los celtíberos de raza las consideraban prácticamente impronunciables.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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