Por Carlos de Bustamante

( Acuarela de Denis Oktyabr en Facebook) (*)
“E-A-J-47 Radio Valladolid transmite”: el Rezongón. Son exactamente las ocho y media de la tarde (nada de 8,30 p.m.). La familia Busta entera en derredor de la Lire; la radio no ha mucho estrenada: siete pares de ojos (nuestra madre y seis hijos) como platos, y oídos atentos para escuchar el diario Rezongón: “La familia”. Sonrisas de oreja a oreja y miradas cómplices de que hoy hablase de “nosotros” (creyentes tal vez de que éramos los únicos ¡radioescuchas!). Únicos o no, el caso es que el rezongamiento de hoy iba para los allí reunidos en torno al mejor de los aparatos importado-según Vaquero- de las Américas…
En el silencio total durante el que podía oírse el vuelo de una mosca, resonó la sentencia: “Familia que reza unida, permanece unida”. Téngame en cuenta el lector que estábamos -¡ay!- en los tiempos de la España nacional- católica. En mirada instintiva ¡y nada de furtiva! Miramos todos la mano de nuestra madre que rebuscaba no sé qué en el bolsillo de la chaqueta.
-¡Pero mamá si ya hemos rezado el Rosario antes! –exclamó el más atrevido. La mano volvió a su sitio.
-¡cállate idiota que nos lo perdemos…! –exclamó otro con mayor contundencia si cabe. Silencio. Sonrisa en la mujer fuerte, no sin mirada previa y sin disimulo a la Inmaculada que presidía el cuarto de estar.
El Rezongón dio la noticia del premio conseguido por una familia muy numerosa con incentivos importantes en vivienda y metálico. Como era familia conocida y totalmente responsable, siento no recordar su nombre para aún a distancia de medio siglo, citarla como ejemplar. También sobre este tema me pete citar lo manifestado hace dos-tres días por nuestro gran Papa Francisco.
…. Por otro lado el Papa habla de los límites. Y así, afirma que “no existe la familia perfecta, pero no hay que tener miedo a la imperfección, a la fragilidad, ni siquiera a los conflictos; hay que aprender a afrontarlos de manera constructiva”. Al respecto, Francisco recuerda que “el perdón es una dinámica de comunicación”, y precisa: “una comunicación que se desgasta, se rompe y que, mediante el arrepentimiento expresado y acogido, se puede reanudar y acrecentar”. Un niño que aprende en la familia a escuchar será un constructor de diálogo y reconciliación en la sociedad, asegura.
Sé que algún probable lector podré decir o pensar que el Rezongón era un obseso de la familia. Pues no; ni el de antaño, ni el de hogaño; pasa, que acaba de finalizar la primera parte del sínodo sobre las familia. Y si entonces se sacaba con frecuencia a colación en E-A-J-Valladolid “transmite”, ni les digo si hubiera conocido nuestros tiempos en los que la confusión, ignorancia o desinformación manipulada es el pan nuestro de cada día. Con razón, pues, pueden adjudicarme el apelativo, porque el objetivo de esta “serie”, es rezongar sobre temas, como entonces, de plena actualidad.
-¡Niñoos… , por hoy se acabó el Rezongón, y a terminar los deberes cada uno a su cuarto!- exclamó nuestra madre pulsando la tecla de apagado.
-¡Pero mamá , si hoy ha sido muy corto y ahora viene croniquilla local…! –dijo uno con el asentimiento de todos.
Con la Lire apagada y el gesto entre impertérrito y comprensivo, desfilamos cada mochuelo a su olivo… Obediencia.
En la mesa y durante la cena, surgió el tema tratado por el Rezongón.
-¿De dónde eres, hijo, de sorbetón…? –dijo nuestra madre a no sé quién (que lo sé muy bien), que sorbía “antes de conantes” la sopa de estrellas. Y enseguida: “en el nombre del Padre…. Bendice Señor… y cuando la mujer fuerte comenzó a cenar, todos devoramos el contenido de cada plato.
-¡Niño, ese codo… Y todos el codo abajo que estaba mal puesto sobre la mesa
Breve tertulia en el cuarto de estar y con el beso de buenas noches y hasta mañana si Dios quiere otra vez cada cual a su “olivo”, no sin lanzar miradas furtivas a la Lire, absolutamente muda, para todos, madre incluida. Y Como lo mismo digo, en un momento, hasta el próximo, si Dios es servido.
Rezo unidos… ; selección de programas de radio… ; obediencia… ; comenzar a comer “antes de conantes”…; sorbetón…;codo mal puesto…; bendición de la mesa…; breve tertulia….; Lire apagada para todos…; beso y hasta mañana “si Dios quiere”…Educación inolvidable.
Y que conste que no pretendo aconsejar; yo… digo nada más.
—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://farm9.staticflickr.com/8636/16499911445_6fbc09a212_b.jpg