El bromazo

Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Miki y Duarte en Diario de Sevilla el pasado día 8) (*)

Escribo este artículo con las maletas hechas y a toda prisa. Pero acabo de oír por la radio los resultados de las encuestas de voluntad de voto, y no puedo por menos de hacer algunos comentarios.

Miren ustedes: según ellas, un alto porcentaje de españoles apoyaría a un partido-mogollón de extrema izquierda, amigo de todo cuanto debiéramos rechazar aunque no fuera más que por pura sanidad mental. Y lo haría, no sólo acercándose a los niveles actuales de adhesión a quienes tan sólo hace tres años representaban una mayoría sensata dispuesta a admitir la imprescindible cirugía radical, sino llegando a superar a quienes durante más tiempo gobernaron el país: aquellos que se jactaban de representar la opinión del sufrido español medio.

Con lo cual una vez más entramos en el terreno de la contradicción y del correspondiente asombro. Primero, porque no parece natural, a menos que alguien haya consumido estupefacientes o alguna sustancia parecida, la conversión al izquierdismo radical de quienes antes fueron admirados por su demostrado buen sentido. Segundo, porque el nuevo partido, de apariencia pandillista y hasta cómica por no decir siniestra – lo que yo he bautizado como “la pandilla del tic-tac” – siempre mostró su simpatía hacia los terroristas de cualquier ralea. Y no me digan que no es sorprendente que esto ocurra cuando hemos visto morir a más de ochocientos españoles a manos de unos criminales ahora comprendidos y aplaudidos por quienes, según las encuestas, tanto respaldo popular consiguen. Extraña sí, esta reacción de una buena parte de la ciudadanía, y más aún teniendo en cuenta el significativo dato de que el coletudo líder de la panda es hijo de un terrorista acreditado a quien bien podríamos llamar “El cobrador del FRAP”.

También sorprende ver el respaldo de nuestros compatriotas – quítenle lo que sobra de “patriotas” – quienes van a contrapelo nada menos que de la Unión Europea, una potencia mundial que alberga a los países más importantes y prestigiosos, no digo ya de Europa sino también del mundo. Esa institución de libertad y de progreso que llegó a construir nada menos que una “Sociedad del Bienestar”. Pero se ve que a estos muchachos no les gusta el proyecto y prefieren rebajarnos a la altura de Cuba o de la sufrida Venezuela. Así que imagino a quienes ahora les aplauden acumulando por si acaso rollos de papel higiénico y pañales además de patatas, leche y otros alimentos igualmente básicos, ya que ellos mismos habrán visto innumerables veces en la televisión las colas que el del chandal y el del pajarito han conseguido formar en los casi vacíos supermercados.

Verdaderamente uno no puede por menos de pensar que o somos masoquistas o andamos con el mono. Y lo duro que debe ser para quienes se parten el lomo intentando dar solución a una situación desesperada ver cómo, no sólo no se les reconoce el esfuerzo y los resultados obtenidos – hoy elogiados diariamente por los círculos internacionales – sino que se pone deliberadamente en peligro cuanto hicieron pretendiendo aplicar propuestas de laboratorio cocinadas por unos individuos, más que formados “deformados”, en un recinto tan poco presentable como el de una de las universidades más mugrientas de Europa.

Pero nuestro evidente asombro llega ya a su colmo cuando comparamos unos datos con otros. Por ejemplo, los de valoración de los políticos con la situación de éstos en sus propios partidos. Así por ejemplo, los porcentajes del líder natural de la izquierda que ahora habría de ser considerada como “moderada” con el aprecio que le muestran sus propios correligionarios. En efecto, a él vienen a corresponder los números más altos de entre los líderes realmente conocidos cuando – como todo el mundo sabe – se halla entre ninguneado y puesto en solfa por los suyos. Lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que, poco antes de firmar un acuerdo con el gobierno para enfrentarse eficazmente al yihadismo en un ambiente que ya está reclamando una decidida reacción militar del mundo civilizado, propuso la supresión del ministerio de Defensa (!), que la cosa es ya de aurora boreal. Pero también tiene bemoles que se hable de consolidación de la superioridad de una izquierda en la que, además de tener, como dijimos, a su líder natural en entredicho, se traicionan los unos a los otros y se hacen la guerra como los suníes a los chiíes, obligando a sus hermanos-adversarios a fraccionarse o a la defenestración de algunos de sus cargos más conspicuos. He aquí una contradicción sobre otra.

Menos mal que hay una valoración de las encuestas que debiera enmarcarse. Sí, enmarcarse y colgarse en el salón. Lo digo porque pone en cuestión todos y cada uno de los porcentajes relativos a la valoración de los políticos, y, si me apuran, de todo el conjunto de encuestas reseñadas. Se trata del personaje político que alcanza la más sublime de cuantas valoraciones se recogen. Porque, asómbrense señores míos, tan alto honor viene a corresponder a una señora cuyo puesto, nombre, y apellidos siento mucho no ser capaz de recordar sin acudir a Google.

Lo cual me hace pensar que esta encuesta tan traída y llevada puede no pasar de ser un gran bromazo.

PS: Les recuerdo que huyo de enfangarme en el politiqueo. Pero no renuncio a observar y comentar esas cosas tan chuscas cuando no asombrosas que salpican la actualidad de este Retablo de las Maravillas o Patio de Manipodio en que vivimos.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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