Por Carlos de Bustamante

( Recorriendo los puestos. Acuarela de Javier Zorrilla en acuarelasjavierzorrilla. blogspot.com.es ) (*)
Decíamos ayer… que las madres de la familia militar de los antiguos, deberíamos ponerlas en un pedestal. Que no se me moleste el personal, porque si antes no lo dije, lo digo ahora: y a todas las madres en general, cualesquiera que fuere la profesión y/o antigüedad del marido. Y más si en uno u otro caso, son madres de familia numerosa.
Dicho lo cual, creo de justicia conceder, si no tanta como a las madres, sí la debida importancia al o los “pater familiae”. ¡Que no es poca, oigan, que no es poca! Para evitar chuflas en un tema serio, les informo –aunque probablemente ya lo conozcan- lo referido por el Santo Padre Francisco, referido a los dichos “pater familiae”.
En su catequesis de la audiencia general, celebrada el primer miércoles de febrero en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa Francisco prosiguió sus reflexiones sobre la figura del padre, deteniéndose en su aspecto positivo y decisivo.
El Obispo de Roma recordó que toda familia necesita un padre; un padre que no se vanaglorie de que el hijo sea como él, sino que se alegre de que aprenda la rectitud y la sensatez, que es lo que cuenta en la vida; lo que constituirá – dijo – la mejor herencia que podrá transmitir al hijo.
De hecho el Papa destacó que un padre trata de enseñar lo que el hijo aún no sabe, corregir los errores que aún no ve, orientar su corazón, protegerlo en el desánimo y la dificultad. Y todo esto – dijo Francisco – con cercanía, dulzura y una firmeza que no humilla.
El Pontífice también afirmó que para ser buen padre, ante todo hay que estar presente en la familia, compartiendo los gozos y las penas y acompañando a los hijos a medida que van creciendo.
Por eso recordó que la parábola evangélica del hijo pródigo nos muestra al padre que espera en la puerta de casa el regreso del hijo. Sabiendo esperar y perdonar. De ahí que hoy los hijos, al volver a casa con sus fracasos, necesiten a un padre que los espere, los proteja, los anime y les enseñe cómo seguir por el buen camino, aunque muchas veces no lo admitan.
Al saludar a los fieles y peregrinos procedentes de América Latina y de España, el Papa Bergoglio invitó a pedir al Señor que nunca falte en las familias la presencia de un buen padre, que sea mediador y custodio de la fe en la bondad, la justicia y la protección de Dios, como san José.
Si lo dicho por S.S. nos atañe a la cuasi total mayoría de padres, ni les digo a las que, féminas, pretender ser padres sin ser tantas veces ni aún madres. Para éstas, y con todos mis respetos que bien pudieran ser condolencias, posiblemente esto les resbale. Aún así y como Rezongón repito unas vez más: “y que conste que no pretendo aconsejar; yo… digo nada más.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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