“Los jueces, contra la reforma laboral”, de Ana Sánchez Arjona, y “Los siete hábitos de las familias altamente efectivas”, de Carlota Fominaya

( Viñeta de Miki y Duarte en Diario de Sevilla el pasado día 24 de mayo) (*)
LOS JUECES, CONTRA LA REFORMA LABORAL
Artículo de Ana Sánchez Arjona publicado en El nuevo lunes el pasado día 25 de mayo
El Gobierno no ha tenido más remedio que admitir su “preocupación” por el hecho de que “haya una aplicación de la norma tan distinta al espíritu de la ley” por parte de algunos tribunales. No se trata de sentencias aisladas, sino de un elevado número de fallos judiciales que contradicen aspectos esenciales de la reforma laboral aprobada en febrero de 2012. Hay que recordar que, apenas tres meses después de que entrara en vigor, los jueces le asestaron el primer revés al declarar nulos los despidos colectivos aplicados por un empresa madrileña y otra catalana. Cuestionan los EREs, no limitan las prórrogas del convenio, suben la indemnización por despido y obstaculizan el contrato para emprendedores.
Apenas habían pasado tres meses de la aprobación de la reforma laboral, febrero de 2012, cuando los jueces asestaron el primer revés a la norma. Dos empresas, una catalana y una madrileña, vieron como los Tribunales declaraban nulos los despidos colectivos que habían aplicado. Se torpedeaba de esta manera una de las líneas básicas de la norma estrella rubricada por la ministra Fátima Báñez. No se trata de un caso aislado sino que es una interpretación común que se hace de una de las leyes estrella aprobada en una legislatura que toca a su fin. Y es que estos fallos judiciales, que giran en torno a la reforma laboral, abren siempre la misma polémica al mismo tiempo que generan dudas más que razonables sobre si estos dictados van contra el espíritu de la norma y a contrapié de lo que tenía como objetivo el Gobierno. “La reforma deja muchas cuestiones abiertas que los jueces están utilizando para sentar criterios contrarios a los pretendidos por el legislador” explica Federico Duran, catedrático de Derecho del Trabajo y director del departamento laboral de Garrigues, y señala que aunque existe una corriente judicial muy escorada en contra de las innovaciones introducidas por la reforma, “también es cierto que el legislador deja abiertas o mal reguladas muchas cuestiones”.
Flexibilidad
La reforma laboral se topa con los tribunales frecuentemente sobre todo en aspectos tan esenciales como es el de introducir mayor flexibilidad en las relaciones laborales para animar a los empresarios a crear empleo. Son abundantes las sentencias que interpretan que la nueva regulación vulnera los derechos de los trabajadores lo que supone un bloqueo en su aplicación además de incrementar la inseguridad jurídica en las empresas. “Las incertidumbres a la hora de tomar decisiones de gestión empresarial, han crecido enormemente con la aplicación de la reforma”, asegura uno de los expertos consultados. Y tal parece ser así, que el titular de Justicia, Rafael Catalá, tras expresar su respeto a la independencia del poder judicial, ha admitido la «preocupación» del Gobierno por el hecho de que «haya una aplicación de la norma tan distinta al espíritu de la ley» por parte de algunos tribunales. Por ese motivo, ha dicho que no se descarta incorporar «una mejora técnico-jurídica» a la nueva legislación laboral, para precisar cuestiones como la retroactividad de las medidas acordadas en el ámbito del trabajo o permitir «alguna participación» de los sindicatos en las decisiones de las empresas. Aun así la ministra de Empleo, Fátima Báñez, señalaba recientemente en el Congreso: “no es verdad que se esté torpedeando en los tribunales la reforma laboral. Me alegro de que los tribunales pongan en su sitio a quienes no cumplen la ley”.
“Catalá viene a decir”, interpretan fuentes laborales que el Ejecutivo hará las modificaciones necesarias para que se aclare, de una vez por todas, que un convenio deja de estar en vigor definitivamente cuando ha caducado, “y no puede establecerse prórroga alguna”. Lo que se denomina ultraactividad.
Y fue precisamente el Tribunal Supremo el que a finales de 2014 sentenció que los derechos adquiridos en los convenios seguían aplicándose porque, aunque hubiera pasado un año sin renovarse, estos también formaban parte de los contratos laborales individuales. El fallo, aprobado por ocho votos contra seis y que contó con tres votos particulares, es el que ha levantado una mayor polémica y, desde luego, la interpretación no va en sintonía con el espíritu de la norma. “Lo más relevante es la vuelta de un mayor rigor en el enjuiciamiento de las medidas de flexibilidad interna, que al principio se facilitaron bastante; el control de las causas de despidos económicos, que no se limita a comprobar la existencia de las causas alegadas por el empresario, sino que realiza un juicio de razonabilidad, de adecuación y de proporcionalidad de la medida; el rigor en la apreciación de la nulidad del despido por defectos formales (buena fe en la negociación, relevancia del grupo de empresas) y por vulneración de derechos fundamentales (el ejercicio del derecho de huelga, según el TS, prácticamente enerva las posibilidades de despidos colectivos); y la anulación en la práctica de la limitación a un año de la ultraactividad de los convenios”, comenta el director del departamento laboral de Garrigues. En este sentido, los propios sindicatos han intentado introducir este tema espinoso en el acuerdo que acaban de cerrar sobre la negociación colectiva con CEOE y Cepyme. Los representantes de los trabajadores se muestran preocupados porque muchas empresas opten por la sustitución de los antiguos por los nuevos empleados “tal y como está ocurriendo”, aseguran y destacan que el mayor problema se plantea cuando no hay convenio superior. “Los tribunales consideran que para poner fin y coto a la ultraaactividad el legislador tendría que ser mucho más concreto”.
Otra de las cuestiones más controvertidas son las sentencias en contra de muchos expedientes sobre regulación de empleo, ERE, ya que la no necesaria autorización administrativa en estos casos ha aumentado notablemente la conflictividad judicial. “Es decir, que los jueces parecen haber asumido el papel de auditores debido a la rigidez de las exigencias planteadas a las empresas”, señalan los expertos. Sin embargo, la intención del Gobierno era dejar muy poco margen a la interpretación de los jueces al establecer que un motivo de despido se justifica por la caída facturación durante tres trimestres consecutivos. “Es difícil de entender que, por un lado, se quiera quitar potestad a la justicia y lo que se obtenga a cambio sea una mayor judicialización de despidos, por ejemplo, de los colectivos”. En ausencia de “buena fe” Controvertidas han sido las anulaciones de despidos colectivos alegando que las empresas no negociaban de “buena fe”, al no presentar la documentación necesaria o porque se vulneraban derechos fundamentales. Esto último ha sido la causa por la que la Audiencia se pronunció en contra del ERE de Coca Colaya que considera que no se respetó el derecho a la huelga, un fallo que fue confirmado por el Supremo, aunque todavía no se conoce el texto del alto tribunal. Sobre algunas de estas sentencias, el catedrático Federico Durán, que defiende que los jueces están siendo muy “rigoristas” en detrimento de los intereses empresariales, afirma que al principio hubo quien pensó con la norma recién aprobada que se podía despedir casi sin control. Señalan fuentes empresariales que es asombroso y preocupante, el elevado número de despidos colectivos declarados nulos, “no ya porque no hubiera causas económicas que los respaldaran, sino por simples taras formales en la tramitación del procedimiento”.
Pero no solo la ultraactividad y los EREs están en entredicho. También el despido improcedente está siendo cuestionado ya que, el Supremo se pronunció sobre el ‘despido improcedente’ que estaban aplicando los Juzgados de Lo Social. El fallo obligaba a que la compensación máxima por este tipo de despido para los empleados más antiguos habría de tener como tope tres años y medio de salario, y no dos años como se interpretaba con la reforma laboral sobre la mesa. La Audiencia Nacional reinterpreta la norma en cuanto a la reducción de jornada se refiere. En una sentencia del pasado marzo, la Audiencia estableció que los trabajadores que soliciten una reducción de jornada podrán repartirla como ellos decidan y no de forma «diaria y proporcional», tal y como establecía la última reforma. También varios jueces han puesto en duda el periodo de prueba de un año que la reforma introdujo para el contrato de apoyo al emprendedor. Y lo han hecho incluso después de que el Tribunal Constitucional lo acreditara en el verano del año pasado porque el Juzgado de lo Social nº 1 de Toledo, argumenta que “no es razonable entender necesario un periodo de un año para determinados puestos de trabajo” y señala que un periodo de prueba de tal duración vulnera la Carta Social Europea de 1961, y la Decisión de la UE de 23 de mayo de 2012.
http://www.elnuevolunes.es/historico/2015/1598/1598Economia.pdf
LOS SIETE HÁBITOS DE LAS FAMILIAS ALTAMENTE EFECTIVAS
Artículo de Carlota Fominaya publicado en ABC el pasado día 11 de mayo
Aunque creamos que todo está perdido, poner en práctica estos principios puede dar un giro radical a cualquier situación. Según decía Steven R. Covey, autor del archifamoso libro «Los 7 hábitos de las familias altamente efectivas» (Edit. Palabra), las familias sólidas no surgen espontáneamente, sino que sus miembros necesitan combinar energía, talento, voluntad, visión y empeño. «Aunque creamos que todo está perdido, que el abismo con nuestros hijos es insalvable o que nuestro matrimonio es un fracaso, poner en práctica estos principios puede dar un giro inolvidable a cualquier situación», aseguraba este escritor de fama mundial. Covey, también profesor y formador de líderes empresariales, utilizó todos sus conocimientos como experto a la hora de optimizar el tiempo para escribir esta guía. «Para que una familia tenga éxito hay que tener claras tres cosas: un destino, un plan de vuelo… y una brújula», era su lema.
Estos son los siete hábitos de las familias altamente efectivas que este formador recoge en su conocido libro:
Hábito 1. Ser proactivo. Entre cualquier cosa que te ocurra y tu respuesta hay un tiempo, un espacio de libertad. En ese lapso de tiempo tu tienes tu libertad de poder elegir tu respuesta», indica Covey. Se refiere a que a veces decimos cosas que no queremos, o hacemos cosas de las que luego nos arrepentimos. «Lo que todos necesitamos es un botón de «pausa», algo que nos permita deternernos entre lo que nos pasa y cómo reaccionamos ante ello, para poder elegir así nuestra propia respuesta», especifica este autor en su obra. En este sentido, propone varias cosas: hacer y cumplir las promesas es una de ellas. Para el autor, esta es una de las formas más fáciles de afrontar mejor los problemas, y de aprovechar las las oportunidades, y triunfar. Sin olvidarse, claro está, del sentido del humor.
Hábito 2. Comenzar con el fin en la mente. Esto supone para Covey «tener una perspectiva clara de la razón de ser de la propia familia. Pero para eso, hay que definir cuál es el destino. Y tener un destino claro en mente, añade, «influye en cualquier decisión que se tome a lo largo del camino». Su consejo en este sentido pasa por crear una especie de «declaración de misión familiar» de cómo quieres que sea esta a lo largo de la vida, en el que se hable de los hijos que se quieren tener, de los principios que se quieren emplear para educarles, de que es importante reunirse a la hora de cenar, al final del día, compartir experiencias, reír, reflexionar, discutir… En su caso, el cuenta en el libro como él tomó con su mujer la decisión de anteponer los principios por encima de ellos mismos y de su familia. «Sabemos que tomar esa decisión es lo que, por encima de todo, nos ha dado fuerza para disculparnos, perdonar, ser amables y seguir volviendo al plan de vuelo una y otra vez», decía. A lo largo del tiempo reflexionaron sobre esto y se convencieron de que necesitaban desarrollar y renovar esta especie de «misión familiar» una vez a la semana donde además, había que añadir la opinión de los niños.
Hábito 3. Poner primero lo primero. Esto es, dar prioridad a tu familia en el convulso mundo actual y a convertir esa misión de tu familia que has puesto por escrito en la verdadera constitución de tu familia. Para eso Covey propone dos simples sistemas de organización: El primero consiste en un tiempo familiar a la semana. El segundo, en tener «momentos de acercamiento» de tú a tú, con cada miembro de la familia. «Estos dos sistemas son una manera real de dar prioridad a la familia y de poner «primero lo primero» en la vida.
Hábito 4. Pensar «ganar ganar». Esto implica, explica en su libro Covey, buscar primero el interés del otro, entender sus necesidades, sus deseos, sus preocupaciones… Y se consigue trabajando juntos para ganar, para obtener nuevas ideas, nuevas soluciones, que son mejores que las que cualquier miembro de la familia pudiera lograr en solitario. Para esto hay que integrar los principios del respeto mutuo, del entendimiento, y de la cooperación creativa en todas las estructuras, los sistemas y los procesos de la familia. El compromiso, resume este experto, es este: «Déjame escucharte primero» o «ayúdame a entenderte».
Hábito 5. Buscar primero comprender y, después, ser comprendido. En el centro del dolor de la familia se encuentran los malentendidos. La tendencia a juzgar es un obstáculo tan importante para las relaciones saludables. Provoca que interpretes todos los datos para apoyar tu juicio. Y que cualquier malentendido lo multipliques diez. Dos problemas básicos en la comunicación son la percepción o como las personas interpretan los mismos datos, y la semántica, o cómo las personas definen la misma palabra. Con un entendimiento empático, ambos problemas pueden solucionarse.
Hábito 6. «Sinergizar». La clave para crear sinergias es aprender a valorar, incluso a celebrar las diferencias. Son las propias diferencias de los miembros de la familia las que le permiten a esta alcanzar grandes logros. «La sinergia no es solo trabajo en equipo o cooperación. Sinergia es el trabajo en equipo creativo, la cooperación creativa. Algo nuevo creado que no estaba antes y que no pudo haberse creado sin tener en cuenta las diferencias. Si escuchamos de modo empático, expresamos y generamos con valentía nuevos pensamientos, surge la tercera alternativa», dice Covey en su libro.
Hábito 7. Afilar la sierra. «Sucede con todo en la vida: no cuides tu cuerpo y se deteriorará. No cuides tu coche y se estropeará. Ve la televisión durante todo tu tiempo libre y tu mente se deteriorará. Todo lo que no se cuida conscientemente ni se renueva acaba rompiéndose, desordenándose o estropeándose», anticipa este autor. «Esto ocurre también con la cultura familiar: requiere ingresos constantes en la «cuenta emocional» para mantenerse donde está, porque hablamos de relaciones y expectativas continuas. Y, a menos que las expectativas se cumplan, la relación se volverá más tirante, más formal, más fría. Y para mejorarla necesitamos nuevos «ingresos creativos»», concluye.
Artículo en: http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20150511/abci-habitos-familias-efectivas-201410231641.html
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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