Apócrifo III. 35. Confidencias terribles

Por Carlos de Bustamante

( La Maesta. El pacto de Judas y La despedida de los apóstoles. 1308-1311. Temple sobre tabla de Duccio di Buoninsegna en el Museo de la Ópera del Duomo de Siena. Pintura.aut.org. 99,8 x 53) (*)

Después de lavados los pies, comenzó la cena.

Transcurría con normalidad. Si normal puede llamarse -aunque los demás seguro no lo supiesen- a cenar si no Con Dios, sí sirviéndole como yo hice.

Miré a Jesús, aunque en realidad no le quitase ojo en toda la cena, y le vi con seriedad desacostumbrada. Gravedad como de un gran acontecimiento. Lo fue. Como jamás nadie hubiera imaginado.

-“En verdad os digo que uno de vosotros me hará traición”.

Una bomba no podía causar sorpresa mayor. Todos estupefactos.

-Señor -uno tras otro-, ¿soy acaso yo?

Y Él en respuesta dijo:

-“El que mete conmigo su mano en el plato -para mojar el pan en la salsa, se comprende- ése es el traidor”.

Los más próximos no sabían ni dónde colocar las manos. Todos, menos uno. Tarsicio, esclavito, etíope y negro, pero no tonto, supo enseguida de quién se trataba. Torva la mirada, no la osaba levantar del suelo.

Con todo, va el tío y pregunta:

-“¿Soy yo acaso Maestro?”

-“Tú lo has dicho” -solo yo lo oí, creo-. “Lo que has de hacer, hazlo pronto” – añadió por lo bajines.

Tarsicio sabía, aterrado, quién iba a ser el traidor. Pero traidor ¿de qué?, me preguntaba. Pronto sabría la respuesta.

Pero antes…

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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