Apócrifo IV. 25. Epílogo: tristeza alegre

Por Carlos de Bustamante

( Portada de “Tarsicio, el esclavo libre”, libro de Carlos de Bustamante) (*)

Al finalizar estos en parte apócrifos de “Tarsicio el esclavo libre”, créanme que apenas sé diferenciar dónde comienza la tristeza y dónde la alegría. Sé seguro que ambas han finalizado. Pena inmensa, y nuevamente soy confidente de ustedes, porque finalizaron los días -cuantos duró la escritura- de hablar con Dios. Y Alegría como jamás sentí otra, porque mi Señor y Amigo venció a la muerte. Porque a precio de Sangre, todos hemos sido rescatados de la postración del pecado y la muerte eterna.

Sin dejar de ser Dios, Jesús, Hombre y Amigo ¡ha resucitado! Todas las dudas de Tarsicio, ignorante, son ahora verdades tan claras como el agua del pozo de Nazareth; cristalina al reflejarse tantas veces en ellas el rostro bellísimo de Myriam. Mi Ama y Señora. La que más que Ella, sólo Dios. La que recibió el piropo encendido de “Bendito el vientre que te crió y los pechos que te alimentaron”. La que en el lenguaje vulgar de Tarsicio, esclavito, negro y etíope, tradujo a su modo por “Viva la madre que te parió”.

Sin Jesús, José y Myriam a mi lado, supe que mi misión aquí al fin había terminado. Recordé las palabras del anciano Simeón en el Templo: “Ahora, Señor, saca en paz de este mundo a tu siervo, según tu promesa. Porque ya mis ojos han visto al Salvador que nos has dado: al cual tienes destinado para que expuesto a la vista de todos los pueblos, sea luz que ilumine a los gentiles y gloria de tu pueblo de Israel”.

Acurrucado en el jergón del taller de José, mi padre y señor, sumido este esclavito Tarsicio en tales palabras, se quedó serenamente dormido. El sueño de la eternidad.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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