El Rezongón. De independencia en Cataluña “¡¡nada, monada!!”

Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Forges en El País el pasado 30 de septiembre) (*)

Les copio, mis amigos, las palabras pronunciadas en el solemne acto de la “Jura de Bandera” por los hoy altos mandos de las FF.AA. y del hoy Rey, jefe supremo de ellas. El Juramento o Promesa anta la Bandera de España viene contemplado en el artículo 3 del Título Preliminar de la Ley 17/1999, de 18 de mayo, de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas (publicada en el BOE nº119 del 19 de mayo de 1999):

Artículo 3. Juramento o promesa ante la Bandera de España.

1.- Todo militar tiene el deber de prestar ante la Bandera juramento o promesa de defender a España, de la forma que se establece en este Artículo. Dicho juramento o promesa será requisito previo e indispensable a la adquisición de la condición de militar de carrera, de militar de complemento y de militar profesional de tropa y marinería.

2.- El acto de juramento o promesa ante la Bandera de España será público y estará revestido de la mayor solemnidad. Se ajustará a la siguiente secuencia:

– El jefe de la unidad militar que tome el juramento o promesa ante la Bandera pronunciará la siguiente fórmula:

«¡Soldados! ¿`Juráis por Dios´ o prometéis por vuestra conciencia y honor, cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, `guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado´, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?»

A lo que los Soldados contestarán:

«¡Sí, lo hacemos!».

– El que tomó el juramento o promesa replicará:

– «Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella», y añadirá: «Soldados, ¡Viva España!» y «¡Viva el Rey!», que serán contestados con los correspondientes ¡Viva!

– A continuación, los Soldados besarán uno a uno la Bandera y, posteriormente, como señal de que España acepta su juramento o promesa, desfilarán bajo ella.

3.- En la fórmula, el término «Soldados» podrá sustituirse por el que convenga para su adecuación a los que vayan a prestar el juramento o promesa.

Antes de seguir adelante, aunque con esto ya poco más debería añadir, quiero dejar constancia que pese a no ser ése el juramento que el Rezongón hizo en su día – ¡ay ya muy lejano!- y que pese también a haber emitido un “no rotundo” a la actual Constitución del año 1978, he de acatar Constitución y juramento, porque así fue aprobado con la mayoría de los votos del pueblo español y los “padres de la Patria” en el Congreso.

Craso error desde mi punto de vista; puesto que al constituirse las autonomías, regiones y “nacionalidades” (¿) era previsible lo que si no parte de Cataluña -calladitos entonces-, sí lo pretenderían por la fuerza del crimen con cobardes asesinatos los ídem -de eta- proindependentistas en las “Provincias Vascongadas: Vizcaya, Álava y Guipúzcoa”.

Sin necesidad de copiar y pegar, nada tan fácil y grato como transcribir el juramento que en su día hicimos tanto muchos de los altos mandos de hoy (jubilados o en la Reserva), como miles, millones de españoles que cumplieron el “derecho y deber” de servir a España con el Servicio Militar por entonces obligatorio. Ese servicio cuya desaparición es notoria en la sociedad de hoy, carente en gran parte de valores fundamentales que brillan por su ausencia.

En septiembre del 36, se aprueba la fórmula que correspondió en nuestra “jura”:

«Soldados, ¿`juráis a Dios y prometéis a España´, besando con unción su bandera, respetar y obedecer siempre a vuestros jefes, no abandonarles nunca y derramar, si preciso fuera, `en defensa del honor e independencia de la Patria y del orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre´? Después de la respuesta: ¡¡sí, juramos!! El jefe que tomó juramento dirá a continuación:

”Si así lo hacéis, la Patria os lo agradecerá y premiará y, si no, mereceréis su desprecio y castigo, como indignos hijos de ella”. Uno por uno besará luego la bandera como “sello” del juramento realizado.

El páter o capellán presente en el acto añade:

“Por obligación de mi sagrado ministerio, ruego a Dios, que a cada uno
ayude si cumple lo que jura, y si no, se lo demande”.

Está, pues, muy claro hasta qué punto obliga este juramento que de una u otra forma hemos realizado todos los pertenecientes a las FF.AA. Está también meridianamente claro que el desorden es lo contrario al orden.(recuerden: “y del orden dentro de ella”).

Si la falta, pues, de unidad en España no es desorden, “que venga Dios y lo vea”. La RAE define así el desorden:

1.-Confusión y alteración del orden. 2.-Perturbación del orden y disciplina de un grupo, de una reunión, de una comunidad de personas.3.-Disturbio que altera la tranquilidad pública. 4.-Exceso o abuso.

Sin ser partidario del uso de la fuerza, nada tan fácil como que ustedes repasen (háganlo, por favor) lo que la Constitución obliga a los garantes del `orden constitucional´. Naturalmente que no pretendo aconsejar; yo… digo nada más. Pero por favor, amigos… catalanes independentistas, no obliguen, por favor, a que nuestro gobierno ordene aplicar la ley. ¡No sean insensatos, oigan! Y digo también a los indecisos: ¡uníos todos “a una de las pocas cosas serias que se pueden ser en el mundo”! y con alegre desenfado cantemos todos juntos: ¡¡soy español, español, español!…


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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