Lo que vamos a sufrir

Por Javier Pardo de Santayana

( Vector futolístico en reepik.es) (*)

Escribo este artículo en vísperas de un nuevo campeonato de fútbol europeo, y por tanto en situación de expectativa en busca de un equipo que nos permita reverdecer nuestros laureles. En fin, que vamos a él con la ilusión de romper moldes ganando un tercer título consecutivo que nadie hasta ahora consiguió. Nuestro seleccionador es el mismo que consiguió el mundial y el segundo de los europeos, o sea que se la está jugando, porque uno piensa que ya es capaz de todo. El problema quizá sea contar con facilidad goleadora, ya que siempre ganamos por muy poco si exceptuamos la segunda copa europea, cuando, ahí sí, endosamos una buena a los correosos italianos. Y eso sí que tiene mérito.

Bueno, pues el caso al que quiero referirme es que en los amistosos de preparación andábamos probando cuando, por fin, fuera de nuestros lares paladeamos la miel de la goleada: por fin encontrábamos un grupo de delanteros habilidosos y voraces ante los tres palos. Seis goles después de otros tres primeros parecían avalar la idea de que ya teníamos lo que necesitábamos.

Pero una vez más parece que estamos condenados a sufrir, y cuando nos ponen a modo y en casita a un equipo mediocre de un país que la mayoría de los españoles ni siquiera saben donde está, éste se viene aquí a Getafe y nos endosa una derrota sin que nuestros entusiastas goleadores fueran capaces de meter ni un miserable tanto. Así queda nuestro gozo en un pozo y nuestra esperanza en mínimos.

Es la grandeza del fútbol, se nos dice. Hombre, pues claro: ya sabemos que son siempre once contra once, y todos con dos piernas, porque no suelen jugar los cojos. También sabemos que de uno y otro lado tienen el mismo tiempo disponible y que las dos porterías presentan las mismas dimensiones; es más, que las alternan y cada una de ellas sirve de portería a uno y otro equipo. Pero ahí no veo grandeza por ninguna parte, salvo en eso, en el tamaño de las porterías que es superior a lo que parece lógico. Si usted se puso alguna vez debajo de un larguero se extrañará de que unos internacionales que se han entrenando toda la semana y ganan no se cuantos millones por colar el cuero dentro sean incapaces de hacerlo con noventa minutos por delante.

La mejor liga del mundo, y ahora nuestros autóctonos no son capaces de meter un gol a un grupo de toscos deportistas que nos vienen de un país agreste donde se baten el cobre, sí, con gran frecuencia, pero para liarse a garrotazos, Y lo sé porque tengo yo un sobrino que estuvo allí intentando evitar tales burradas.

Pero no nos desanimemos. Pues, si mal no recuerdo, el primer encuentro de nuestro glorioso mundial de Johannesburgo fue una derrota con el equipo suizo, que tampoco era precisamente uno de los favoritos del torneo, y al final acabamos como ustedes saben alzando la copa. Yo no estuve allí y además no vi el partido para evitar emociones demasiado fuertes, pero sé del gol de Iniesta y he estado en el mismo lugar de la victoria. Mi hijo andaba por el norte de Sudáfrica y casi se hiela cuando se echó a la piscina para celebrarlo aunque hacía un frío que pelaba. Mas la victoria no pasó del uno a cero, lo cual corroboró la idea de que no solemos andar precisamente holgados.

Ay, cuánto nos hacen sufrir estos chicos nuestros. Disfrutamos , sí, pero también sufrimos. Quizás el problema sea los goleadores de la “Mejor liga del Mundo” vienen de fuera, y para encontrar el primero nacido en España de la lista tenemos que ver antes a los Ronaldos, Benzemás, Messis y Suáreces, tan voraces los últimos que hasta muerden a sus adversarios. Así que no sería raro que los nuestros salgan acomplejadillos.

No sé. A lo mejor se nos crecen los muchachos y se destapan de una vez cuando esto empiece. Ahí tenemos a un Morata que según dicen se lo rifan los principales clubes europeos, y siempre podemos contar con las diabluras de un Silva y con la puntería de un Andúriz.

Pero para empezar ya nos tienen de nuevo con el alma en vilo, así que este nuevo campeonato de Europa no será para corazones taquicárdicos: si no es la amenaza yihadista escondida en las esquinas de la “Ville Lumière” con sus bombas, sus ametrallamientos y sus terroristas dispuestos a meter el miedo y llevarse todo por delante, ahí tenemos la suerte del equipo propio y esas incertidumbres típicas en que suele sumergirnos para una vez más ponernos al borde del infarto.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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