Por José María Arévalo

( Interior de la iglesia de San Pedro, en Torrelobatón. Acuarela de Francisco Roldán) (*)
“Salvadas de la ruina” se titula el último capítulo del libro “Las ruinas de Dios. Arquitectura religiosa olvidada en la Provincia de Valladolid”, de los arquitectos vallisoletanos Juan José Fernández Martín, Francisco Pedro Roldán Morales, José Ignacio Sánchez Rivera y Jesús Ignacio San José Alonso, que venimos reseñando.
Comienza en Torrelobatón, con la historia de la Iglesia Parroquial de Santiago.
Torrelobatón
Iglesia Parroquial de Santiago
Era la tercera parroquia de la villa, extramuros de su recinto amurallado. Estaba en la salida hacia Castrodeza, sobre la vía que remontaba el Homija. Hoy pasa adyacente la carretera. El edificio se retranqueaba un tanto dejando un espacio irregular entre el templo y el camino a modo de atrio descubierto. La orientación era de este a oeste y, por los restos presentes, parece edificio del XV con una nave y capilla mayor cuadrada del XVI, que ha desaparecido ( Catálogo Monumental, Mota del Marqués, p. 226). Ortega Rubio la califica de «estilo ojival» ( J. ORTEGA RUBIO, Tomo II, p. 32).
El edificio, como la villa, fue perdiendo parroquianos durante la crisis económica y social del XVII que le llevaron a la extinción como parroquia. En 1763 se consume el sacramento y se trasladaría el santísimo y las imágenes a la de Santa María, colación a la que quedaría agregada. Sin embargo, en el archivo parroquial existen libros de cuentas de fábrica hasta 1771. Suponemos que serían anotaciones para el mantenimiento del edificio porque algo después, en 1784 se transforma en panera ( J. ORTEGA RUBIO, Tomo II, p. 32: La parroquia de Santiago se convirtió después en ermita y en el año 1884 -sic, debe ser 1784- en panera. Diario Pinciano, año 1787, n. 30, p. 321). y un año después se paga a dos arquitectos, Pedro González Ortiz y Juan de Urruchaga, para que tasaran la «herrnita de Santiago», lo que muestra que el edificio tenía aún un carácter religioso aunque degradado de parroquia a ermita. El motivo de esta tasación es que se pretendía que el templo pasara a ser Pósito Real y a cambio el edificio que hacía estas funciones pasara a la Iglesia, como cilla. El cambio se explicaría por la política borbónica de creación de pósitos de grano en Castilla a partir de 1751. Suponemos que las negociaciones llegarían a término porque el edificio actualmente, o lo que resta de él, es un almacén.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
https://c1.staticflickr.com/9/8565/28228765483_b5fbfe30a6_b.jpg