Esteban Vicente, de actualidad

Por José María Arévalo

( Óleo de Esteban Vicente. 1941. Su primera esposa, Estelle Charney, y su única hija, Mercedes, en el cuadro donado por la Riva Yares Gallery al museo segoviano) (*)

La semana pasada comentábamos la obra del palentino Victorio Macho, con varias exposiciones en el 50 aniversario de su fallecimiento, una de ellas de triste actualidad por el robo de varias de sus obras que iban a exponerse en Roma, y que felizmente se han recuperado después. También el segoviano Esteban Vicente ha estado estos días de actualidad por una noticia buena y otra no tanto. La buena ha sido que una galería estadounidense, la Riva Yares Gallery de Arizona, ha donado al Museo segoviano del pintor un cuadro figurativo de Esteban Vicente fechado en 1941, en el que aparecen su primera esposa, Estelle Charney, y su única hija, Mercedes.

En el pleno del Patronato del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente en el que se informó de la donación, que pasa a formar parte de la colección permanente de la sala, se aprobó la exposición “El Camino del Color. Ràfols-Casamada y Esteban Vicente” que acoge este verano, de junio a octubre, y quiere ser un diálogo entre los dos pintores con una muestra de diez obras de cada uno, en el caso del artista catalán, algunas procedentes de colecciones particulares y del Museo Reina Sofía.

Explica la web del Museo Esteban Vicente las razones de haber escogido este diálogo. “Ambos se han entregado al oficio artístico con una dedicación total, sólo compartida con la enseñanza. Ambos llegaron tardíamente a la madurez de un lenguaje propio. Ambos acusan la influencia decisiva de Matisse y de la abstracción expresionista norteamericana. Ambos, siendo fundamentalmente pintores, se han interesado por el collage y ocasionalmente por la escultura de pequeño formato. Finalmente, o para empezar, su forma de abordar la abstracción es (al menos al principio) una mera derivación y simplificación de la realidad. También los dos valoran el color como elemento constitutivo de la composición. Y los dos practican una abstracción organizada sobre signos y estructuras geométricas, con una paleta alegre y contrastada, de la que resultan cuadros de inesperado equilibrio y extrema elegancia”.

“Para completar la escena –continúa la web- debemos recordar que, tal y como muestran sus datos biográficos, tiempo y espacio separan a uno del otro: Esteban Vicente (Turégano, 1903 – Long Island, 2001) y Albert Ràfols-Casamada (Barcelona, 1923 – Barcelona, 2009), de modo que fue siguiendo su propio camino como ambos confluyeron en la pintura. Para esta exposición, que ocupa las dos primeras salas del Museo, se han seleccionado alrededor de 10 obras de Ràfols-Casamada, procedentes de las colecciones del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), de la Fundació Fran Daurel (Barcelona), de la galería Joan Prats así como de algunas colecciones particulares de Segovia, que abarcan desde 1956 a 2002. Se enfrentan a otras tantas obras de Esteban Vicente (y al conjunto de la colección del Museo que se exhibe en las salas 3, 4 y 5), de modo que el espectador pueda por sí mismo establecer comparaciones. Se trata así de verificar cómo las inquietudes, recursos y soluciones pueden asemejarse en pintores tan distintos. Así podremos quizás entender mejor en qué consiste la pintura.”

( Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, en Segovia) (*)

La noticia negativa se refiere a ciertas desavenencias del Museo segoviano con la fundación norteamericana “Harriet y Esteban Vicente”, cuyos representantes volvieron a asistir a este pleno, después de haberse ausentado en los últimos encuentros del patronato y de haber interpuesto una reclamación en el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo para eludir las aportaciones económicas que debería haber realizado al museo.

Además esta fundación se ha quejado de cierta dejadez en la promoción turística del Museo Esteban Vicente y «lo poco que se conoce» la institución dentro de la ciudad. Según expusieron las representantes legales de la fundación, «a las personas que vienen de Estados Unidos nadie les ofrece venir al museo. En la propia Segovia no tienen donde enterarse». El presidente de la Diputación, y a la sazón del patronato de la pinacoteca, Francisco Vázquez, recogió la crítica y apuntó que trataría con el Ayuntamiento de la capital esa supuesta dejadez en la difusión interna del museo de arte contemporáneo. Por supuesto la alcaldesa de Segovia desmintió estas apreciaciones. Aún así, estudiará la queja de las representantes estadounidenses e indagará si algún informador turístico les derivó a otros centros en vez de al museo que lleva el nombre del pintor tureganense.

En fin, no parecen muy fundadas estas quejas y más parece que chirrían las relaciones por razones económicas. La agencia Ical, que daba estas noticias, informaba también del presupuesto del museo para este año: 483.000 euros, de los que la Diputación de Segovia aporta 228.000 euros, la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte 90.000 -en el caso del departamento que dirige en funciones Íñigo Méndez de Vigo 20.000 euros más que el año anterior- y el Ayuntamiento de Segovia 38.000.

( The Rise. 1989. Óleo de Esteban Vicente en la exposición “Esteban Vicente. Obra 1950-1998” del Museo Reina Sofía 31 marzo – 1 junio, 1998) (*)

Para redondear la información traemos la que proporciona mcnbiografias.com sobre el pintor, Vicente Pérez, Esteban (1903-2001), en un buen artículo de Beatriz Alegre. Empieza calificándolo de “Pintor estadounidense”, nacido en Turégano (Segovia, España) el 20 de enero de 1903 y muerto en Nueva York el 11 de enero de 2001”. Fue uno de los «padres» del que se ha calificado como el primer movimiento artístico puramente americano, el Expresionismo Abstracto de la Escuela de Nueva York, así como un afamado profesor de arte.

Su padre, Toribio Vicente –continúa la web-, era militar. Hombre culto y aficionado a la pintura, se hacía acompañar de sus hijos, siendo éstos aún muy niños, en sus habituales visitas al Museo del Prado. Esteban estudió en un colegio de jesuitas e ingresó en la Academia Militar a los 17 años. Tan sólo tres meses después de su ingreso, dejó la academia por la que realmente era su vocación y se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde estudió escultura. Su estancia en Madrid (1922-1928) no pudo ser más enriquecedora; conoció al excepcional grupo de poetas conocidos como «la Generación de 27», García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Jorge Guillén y Pedro Salinas; al cineasta Luis Buñuel; a los pintores españoles Juan Bonafé y Francisco Bores, al pintor polaco Wladislaw Jahl y al norteamericano James Gilbert, con quien compartió estudios, iniciándose entre ambos un enriquecedor intercambio y una larga amistad. Dedicado de lleno a la pintura, se confesaba admirador de Gutiérrez Solana, quizá por ser éste un artista que heredaba la tradición de los grandes maestros españoles cuya obra conocía tan bien desde su infancia. En estos años realizó una exposición en el Ateneo de Madrid con su compañero de estudios Juan Bonafé. En 1929 viajó a París y se instaló en la capital francesa donde compartió estudio con el pintor español Pedro Flores. Fue amigo del también pintor Joaquín Peinado. Introducido en el grupo español en París, visitó el estudio de Picasso, del que le impresionó su gran personalidad. En este tiempo conoció al joven Michael Sonnabend, marchante de arte, del que llegó a ser muy amigo y con quien coincidió en Nueva York años más tarde.

En 1930, con motivo de una exposición en Barcelona, volvió a España, pero por poco tiempo, ya que el año siguiente recibió una beca para estudiar en el extranjero y regresó a París. En este tiempo había viajado a Londres y visitado el estudio del pintor Augustus John.

( Untitled, 1950. Obra de Esteban Vicente., en la colección permanente del Museo segoviano) (*)

Desde 1930 a 1936, expuso sucesivamente en París, en el «Salón des Surindépendants» en dos ocasiones, en Barcelona, ciudad en la que realizó al menos cuatro exposiciones individuales y en Madrid. En 1936 viajó nuevamente a España, antes de marcharse a Nueva York. Sorprendido por la Guerra en Madrid, colaboró con el ejército republicano en tareas de camuflaje en la sierra, pero finalmente decidió abandonar España. Después de su primer año en Estados Unidos presentó una exposición en Nueva York en la galería Kleeman. En este mismo año, 1937, el que era embajador de España en EE.UU. le pidió que trabajara en el consulado de la República Española en Filadelfia y Vicente aceptó el encargo hasta el final de la guerra civil, año en que regresó a Nueva York para instalarse en esta ciudad. Un año después adquirió la nacionalidad americana.

En la década de los 40 expuso en colectivas como artista americano, dio clases de pintura en distintas universidades (University of Puerto Rico, Pennsylvania Academy of Fine Arts y University of California en Berkeley) y empezó a relacionarse con los artistas y teóricos que más tarde formarían la «Escuela de Nueva York».

En los primeros años de la década de los 50, compartió estudio con el pintor Willem de Kooning en la zona baja de Manhatan, en la calle Diez Este, zona que con el tiempo se convertiría en un potente núcleo artístico plagado de estudios de artistas y galerías de arte. Participó en la exposición titulada «New Talents 1950» organizada por la Kootz Gallery y comisariada por el historiador de arte Meyer Schapiro y por el crítico Clement Greenberg y en la «Annual» del Whitney Museum of American Arts. Con estas dos exposiciones se consagró, definitivamente, como un valor en el arte americano de los 50. En el año 1951 participó en los dos eventos históricos que presentó la primera generación de artistas de la Escuela de Nueva York, la mítica exposición «9th Street» organizada por el recién llegado Leo Castelli y el libro Abstract Painting Background and American Phase, del crítico Thomas B. Hess.

( Untitled, 1967. Obra de Esteban Vicente. en la colección permanente del Museo segoviano) (*)

Esteban Vicente se consagró como uno de los líderes de la Escuela de Nueva York y del «expresionismo abstracto», considerado como primer movimiento netamente americano. Art News la dedicó en 1953 un artículo titulado «Vicente paints and collage» firmado por Elaine de Kooning; participó en la primera colectiva de la escuela de Nueva York que viajó a Francia y Japón y expuso en las galerías Egan, Rose Fried, Leo Castelli y Andre Emmerich.

Entre 1960 y durante los 70, Esteban Vicente continuó trabajando como un artista plenamente reconocido, expuso por toda Europa y Latinoamérica y siguió ligado al mundo de la enseñanza del arte (en la New York University, en UCLA y en Yale). Recibió premios y reconocimiento y en 1984 fue investido doctor honoris causa por la Parson’s School de Nueva York y por la Universidad de Long Island. Art News le dedicó de nuevo un artículo, firmado por John Ashbery, en el que fue calificado como uno de los mejores profesores de pintura americanos.

En 1985 volvió a España, donde era un artista totalmente desconocido. A partir de ese año sus viajes a España se hacen habituales y en 1987, el Banco Exterior le dedicó una exposición antológica que dio a conocer su obra en nuestro país. Sus exposiciones en Madrid y Barcelona se convierten en un hecho habitual, mientras continúa enseñando en Nueva York, donde mantiene el contacto con artistas de todas las edades y disciplinas. En 1990 le fue concedida la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, galardón que recibió de manos del rey, Juan Carlos I, en un acto celebrado en el Museo del Prado de Madrid y por el que recibió un homenaje en el «Spanish Institute» de Nueva York.

Reconocido mundialmente como el máximo representante vivo, junto a De Kooning, del expresionismo abstracto americano, la lista de exposiciones antológicas, homenajes y premios de estos años es enorme: «Collages», Instituto Valenciano de Arte Moderno, 1995; exposición monográfica en «The Century Association», Nueva York, 1997; «Esteban Vicente: un saludo a un maestro vivo en su 95 cumpleaños», Nueva York, 1997; Premio Castilla y León de las Artes, 1997; Retrospectiva en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 1997, etc.

El 28 de abril de 1997 se inauguró el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, en un emblemático edificio de Segovia; una construcción del siglo XV, residencia del rey Enrique IV y su esposa Doña Juana de Portugal, y donde se alojó la reina Isabel «La Católica» después de su coronación. Constituido por más de 140 obras (óleos, acuarelas, collages, esculturas, dibujos y tapices) legadas por el artista, los temas de estudio del museo son «la generación del 27» y la «Escuela de Nueva York», movimientos a los que ha pertenecido Esteban Vicente, así como a los principales movimientos artísticos de este siglo, en especial la pintura y la poesía. El museo fue inaugurado por el artista que declaró que era una obra impresionante «…por encima de lo que soy».

Casado tres veces (con Estella Chaney en 1935, María Teresa Babín en 1943 y con Harriet G. Peters en 1961), tuvo una hija, Mercedes, nacida en 1937 que murió a los seis años. Reconoció como únicos maestros a Zurbarán, Goya y Velázquez y se definió a sí mismo como anarquista, solitario, con un fuerte sentido de la dignidad y encerrado en un mundo «…donde sólo caben cuatro amigos pintores». Diez días antes de cumplir 98 años falleció en su casa de Nueva York en la madrugada del 11 de enero de 2001.

Su obra se encuentra en los más importantes museos del mundo, desde la Tate Gallery de Londres al Metropolitan Museum de Nueva York, pasando por el Museo de Brooklyn, el IVAM o la colección del Chase Manhatan Bank. También donó al museo segoviano que lleva su nombre parte de su prolífica producción artística. Ha enseñado pintura a varias generaciones de artistas en las más prestigiosas universidades de Estados Unidos”.

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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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