Ruta de los montes Torozos. San Cebrián de Mazote (1ª parte)

Por Carlos de Bustamante

( San Cebrián de Mazote. Acuarela de Manuel Prieto Hernández. 35×53) (*)

Advierto primero al posible lector que algunos de los datos que siguen, bien pudieran ser “leyenda negra” o tal vez dudosos. De cuanto quede escrito, advertiré lo que esté debidamente probado. De lo que no haga advertencia, les ruego concedan el beneficio de la duda.

Lo cierto es, que el relator cazó y pateó de alto en bajo la “mancha” mayor de los que antaño fueran montes de una espesura tal, que, como creo haber dicho, una ardilla podía atravesar España (ni les cuento aquí) de rama en rama y sin tocar el suelo. Montes de la Santa Espina inmediatos a San Cebrián de Mazote, donde, como luego veremos con más detalle, tuvo lugar el reconocimiento de Don Juan de Austria por su hermano de padre Felipe II. Y pueblo donde estuvo largo tiempo recluida la madre de Jaeromín (Don Juan) .

Convento entonces y vivienda ahora de mis buenos amigos (compañero él-Coronel de Caballería- de Promoción en la A.G.M. y descendiente ella de la Marquesa de Valderas, tan ligada y benefactora del gran Monasterio. Vivienda adaptada interiormente y conservada intacta en muros y fortaleza exteriores. Lugar éste de nuestro descanso y refrigerio tras las numerosas cacerías de especies cinegéticas mayores y menores. “Descendientes”, digo, de las que fueron objeto de las cacerías reales.

Conmemoración del encuentro entre el rey Felipe II y su hermano Jeromín (así se trataron durante años), que se celebró el 28 de septiembre de 1559 durante una cacería en los montes de Torozos, cerca del Monasterio de La Santa Espina. Lugar ya referido de mis aficiones venatorias, pero con otros medios.

Con este encuentro Felipe II, entonces rey de España, siguiendo los deseos de su padre, el Emperador Carlos V, reconoce públicamente a Jeromín como hermano, miembro de la familia real «los Austrias» y le concede el nombre de don Juan. Pasará a la historia como don Juan de Austria.

Bárbara Blomberg fue una dama alemana, hija mayor de Wolfgang Blomberg y Sibylle Lohman, un matrimonio burgués de Ratisbona. Conoció en 1546 al emperador Carlos V cuando este acudía a la Dieta Imperial. De este encuentro y de los amores de ambos nació en 1547 don Juan de Austria, reconocido hijo bastardo del emperador.

Hermosa y con dotes para el canto, se desposó tres años después con Jerónimo Píramo Kegel (Jerôme Pyramus Kegel), tutor de don Juan, a quien dio su nombre y encubrió los amores de Carlos V. A cambio obtendría el cargo de comisario en la corte de María de Hungría en Bruselas, donde vivía Bárbara desde 1551. En 1569, con 42 años, enviudó de su marido, pasando a recibir, a petición del Duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, una pensión del propio emperador y posteriormente del rey Felipe II de España como madre de don Juan.

De carácter libertino, la forma de vivir escandalosa y despilfarradora de la «Madame», como era conocida (en Cantabria, la»Madama»), llamó la atención de su hijo, por aquel entonces gobernador de los Países Bajos, que la logró traer mediante engaños a España. En mayo de 1577 desembarca en el puerto de la villa cántabra de Laredo, donde la espera Magdalena de Ulloa, viuda de Luis Quijada con quien había sido criado y educado su hijo, para posteriormente ingresar en el convento castellano de Santa María la Real de San Cebrián de Mazote (Valladolid).

A la muerte de su hijo, en 1578, Bárbara Blomberg pidió trasladarse a Colindres (Cantabria), pues en el monasterio la vida le resultaba muy ingrata. Le acompañó en su viaje a Trasmiera su otro vástago, Conrado de Píramo; su nuera, la baronesa de San Martín María de Algora; y sus cuatro nietos.

Vivió en casa de Juan de Escobedo, antiguo secretario de su difunto hijo, para trasladarse, en 1584, a la casa del aposentador Juan de Mazateve en Ambrosero (Cantabria) en el actual barrio de la «Madama» así nombrado en su honor, donde pasó los últimos años de vida. El 18 de diciembre de 1597 acababa su existencia la que fuese amante del emperador Carlos V, siendo enterrada en la iglesia de San Sebastián mártir del Monasterio de Montehano, en Escalante (Cantabria).


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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