Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Peridis en El País el pasado 18 de agosto) (*)
Después de ver en televisión la manifestación-concentración en Barcelona, presidida por S. M. el rey y demás autoridades nacionales y autonómicas, créanme si les digo que he contado hasta cien o qué sé yo los cientos de veces cien, antes de aporrear el teclado. Es que señores, ¡hay que roerse con lo que hemos visto, vivido y sufrido con estos nuestros ojos de españoles hasta la médula!
Sé que me será en extremo dificultoso no dar rienda suelta a la indignación que me golpea ¡¡ cuerpo y alma!! con maza de acero “sin funda acolchada”. Más que atónito, ¡perplejo! Me pregunto con esfuerzo del asco a duras penas contenido: ¿Cómo es posible que el Sr. Presidente del Gobierno de España, ¡junto a S. M. el Rey!, encabece una manifestación, concentración o como “demontres” quieran llamarlo por la noble causa de expresar el dolor por el asesinato de españoles, llevando inmediatamente detrás banderas independentistas… de nuestra, hasta ahora, queridísima Cataluña ? Y que o me digan que no las vieron cuando estos ojos míos “pecadores” les vieron mirar atrás varias veces… Y que no me digan que no oyeron el abucheo, los pitidos y gritos de ¡fuera, fuera! Cuando estos oídos míos, también pecadores, lo oyeron cuasi nítidos pese a mi progresiva sordera…
En otra de las interminables preguntas, de las que sólo alguna les haré partícipes me pregunto y les pregunto: ¿Dónde estaban las fuerzas de seguridad autonómicas -o debo decir independentistas- que no movieron ni un dedo para evitarlo? ¿Dónde estaban las Fuerzas de Seguridad Españolas que no se las permite custodiar y defender, si fuera preciso, a nuestras máximas Autoridades Españolas? ¿Dónde el Ejército Español, máximo garante de nuestro “casi sagrados símbolos patrios” y de las únicas Autoridades legítimas de “todos” los españoles? Añadan, por favor, si les pete, cuantas preguntas quedan en el aire y que por decoro no continúo expresando.
De lo que nadie me va a privar es de exponer alguna de las muchas consideraciones que podrían hacerse ante espectáculo tan lamentable como el que hemos visto el aciago día que debiera de haber sido ¡¡sólo!! Para tributar el honor, dolor y respeto por los que murieron o resultaron heridos por el odio de los fundamentalistas del Islam. Los que, como creo haber escrito – y aún no publicado- días anteriores, prevalecen sobre los que no siguen el manual violento del Corán. Permítanme que me pregunte, en fin, ¿podremos asegurar que no permanecen a esta “rama” (de los violentos criminales) ellas, hermanos, padres, o parientes próximos de las adolescentes musulmanas a ambos lados de S.M. el Rey? Y Como penúltima consideración: Si son mayoría los no secesionistas españoles catalanes, ¿dónde estaban las Banderas de España que debieran representarles y de las que hubo un número ínfimo comparado con el de los cientos de esteladas?
Recordando las veces que hube de arriar, con inmensa pena y todos los honores, la Bandera de España en territorio africano ya independiente, lean, por favor y piensen cómo se debe sentir y se siente un viejo Coronel de la Infª española con las estrofas del bellísimo himno:
Allá por la tierra mora/ Allá por tierra africana/ Un soldadito español/ De esta manera cantaba/. Como el vino de Jerez Y el vinillo de Rioja/ Son los colores que tiene/ La banderita española/. Cuando estoy en tierra extraña Y contemplo tus colores/ Y me acuerdo de mi España/ Mira yo si te querré/.
Como el vino de Jerez Y el vinillo de Rioja/ Son los colores que tiene La banderita española/. Banderita tu eres roja Banderita tu eres gualda/ Llevas sangre llevas oro/ En el fondo de tu alma/. El día que yo me muera/ Si estoy lejos de mi patria/ Solo quiero que me cubran/ Con la bandera de España.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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