El Rezongón. Los sublevados

Por Carlos de Bustamante

( Els Barrancs, en Villalba dels Arcs, sistema de trincheras de la Batalla del Ebro. Foto de Comebe en eldiario.es) (*)

Repasaba en la sabelotodo Wikipedia, la decisiva batalla del Ebro para finalizar la guerra civil española de 1936-39. Con machacona insistencia leía en la detallada exposición de la batalla de Gandesa ( sobre la que ha publicado recientemente un magnífico libro José María de Campos Setién, como ya ha salido en este blog, otro día hablaremos de ella) la expresión “sublevados”; referida –no sin cierto retintín- a las tropas “nacionales”. A la enésima repetición, salté, rezongón, como un chinche…

Naturalmente que los hombres de bien en España se sublevaron contra los que hicieron del odio su banderín de enganche. Pero no fue odio de unos contra otros, que si ya es en sí un horror, fue mucho más: fue odio del hombre a su Creador. Del hombre creado contra quien le dio el bien más preciado como es la vida y cuanto hizo para su servicio.
Y fue tal la locura odiadora de éstos que no sólo se mofaron, ultrajaron, blasfemaron de palabra y obra contra el mismísimo Dios, sino contra los que fuertes en la Fe, la defendieron contra los que asesinaron, ultrajaron, encarcelaron y fusilaron a los que le rendían culto.

¿Es de recibo que con el malicioso retintín se les llame una y otra vez despectivamente sublevados? ¿No les cuadraría otro apelativo que expresase el porqué de la oposición rotunda? ¿Acaso se sublevaron los mártires…? Cuando aún a costa de la vida, no se reniega de Dios y su doctrina y por Él y ella se defiende a los creyentes, no son en vez de sublevados defensores de Cristo? ¿Defensores de la fe? o simplemente cristianos? Pues eso.

Si los nacionales fueron sublevados, hoy y ahora también me sublevo con ellos. Sin que por ello falte el perdón -más perdonó el propio Cristo-, cuando, como en este caso, la guerra es justa (asunto ya tratado en otro artículo en este blog), a los que defienden a Dios y a su Madre más que sublevados les cuadra alguno de los apelativos dichos ¿O no?

Se me podrá argumentar que toda guerra es un disparate. Y el rezongón no tendría nada que objetar. Pero firmemente he de decir con rotundidad, que no fueron los nacionales quienes iniciaron las hostilidades, sino comenzadas por los rojos, repelieron el odio y la muerte de sacerdotes, frailes, monjas y fieles por el simple hecho de serlo. Fueron “ellos” los que de forma violenta -con las armas- quisieron romper la unidad e independencia de España para convertirla en plurinacional y satélite de la Rusia comunista. Y si fueron los nacionales encabezados por los militares a las órdenes del que fue Caudillo de España, quienes, agotados todos los recursos, se opusieron con las armas los que con las mismas y más armas trataron de frenar crímenes, sacrilegios y unidad, he de recordar que éstos juraron a Dios defender la unidad de España “y del orden dentro de ella”, hasta derramar, si fuera preciso, hasta la última gota de su sangre.

Pues ¡voto al “chápiro verde”!, que lo hicieron.

Sin amenazas veladas –que ni soy quién, ni tendrían efecto alguno- valga como aviso a navegantes… El juramento a Dios obliga gravemente “siendo la materia grave”; y ésta ¡válgame el Cielo! que lo es en grado sumo.

No nos anden, pues, `enriedando´ con las cosas de comer… Recuerden, por si no fuera suficiente el escarmiento horroroso pasado o las advertencias tanto del poder judicial como del ejecutivo y legislativo, que hay españoles de bien comprometidos por el juramento sagrado.

Por lo que al Rezongón respecta, y pese a los padecimientos sufridos y vividos, el perdón sigue intacto; por si esto del perdón, fuera lo que más les cabrea, (con idem) por favor, no nos toquen más las narices… Claro ¿no? Pues eso.


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/5/4468/37020510484_02b11efcd2_b.jpg

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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