Hipocresía en acción

Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Miki y Duarte en Diario de Sevilla el pasado día 19) (*)

Hasta que a las primeras de cambio se les vio el plumero… Y es que por la boca muere el pez. Decían “podemos” y lo demostraron. Tanto que pudieron incluso desdecirse y a la primera ocasión enseñarían el trasero. Ellos, que tanto presumían de dar ejemplo de solidaridad con los desheredados de la Tierra, descubrirían que teniendo dinero se vivía mejor; que en Galapagar – en plena sierra madrileña – se vivía más seguro que en Vallecas, y que es preferible tener piscina privada que ir a la del ayuntamiento. Que es bueno que los padres se preocupen por dar un buen futuro a los hijos que vienen de camino pero también aprovechar la ocasión para el disfrute propio. Así que ¡adiós Vallecas! No fuiste sino un símbolo que sirvió mientras sirvió; un gesto que quedaría relegado en el recuerdo familiar a una etapa ya felizmente superada

Lo malo es que también sirvió para causar un vergonzoso desprestigio al demostrar que aquella austeridad aparente entendida como actitud vital no era sino un rentable “postureo”. Porque la austeridad, ese concepto tan mal utilizado últimamente, se asume desde dentro; es la actitud, sin ir más lejos, del militar que renuncia a un futuro de mayor holgura por preferir una vida de entrega al servicio de la patria, del sacerdote que renuncia a casi todo por el servicio a los demás, o del médico que opta por aliviar el dolor de los enfermos en un lugar remoto, o de tantas y tantas gentes generosas que en el planteamiento de sus vidas no dan la prioridad más absoluta al propio bienestar.

Ahora me viene a la memoria otro caso bastante parecido: el de un señor permanentemente asido a la pancarta y demostrando su proletaria indignación ante las cámaras, pero que tuvo que hacer mutis por el foro cuando se descubrió que manejaba una tarjetas “black” como representante sindical en uno de los bancos que él mismo presentaba como si fueran apestados.

¿Que cómo han reaccionado aquellos sus conmilitones, que avanzaban en guerrilla con los puños en alto para justificar el plural de su perfil político y, así de paso, meter algo de miedo al personal? Pues les hemos visto – agárrense a la brocha – hasta justificando el desvío de su líder… ¡arguyendo el buen nivel de nuestra “clase media”!. Que eso sí que es andarse por las ramas incluso a costa de una sempiterna indignación y su aversión a los cajeros automáticos..

Y, claro está, tampoco puede montarse una campaña como la que montaron contra un ministro que si llegó a este puesto fue por haber demostrado su capacidad para el manejo en el ámbito privado de los complejos asuntos económicos, argumentando que no es lo mismo buscar la mejor vida de unos hijos que hacer negocio con la compra de un chalé, afirmación sacada de la manga. Pobres razones que da vergüenza ajena repetir. Así que los adláteres de estas lumbreras hacen un flaco servicio a su maestro al tiempo que cavan su propia fosa cada vez que improvisan justificaciones tan forzadas como ésta. Mas la excepción ha venido de aquel maleducado que en su puesto de alcalde recibía poco menos que en chancletas a las autoridades visitantes, y al que no se le ocurre cosa mejor que aquella estupidez de que ”para representar al pueblo hay que vivir igual que el “pueblo”: expresión tan acomodaticia que puede aplicarse a quien en cada caso nos convenga. Sí; como se ve éstos “pueden”; quiero decir que pueden, por ejemplo, hacer lo que les venga en gana para medrar como políticos haciéndonos creer que “el pueblo” suele vivir por el bien de sus futuros hijos en un lugar idílico y en un chalé maravilloso.

Claro que también he oído que quien tanto amor paternal – y dicho sea de paso tan elevado poder adquisitivo – nos demuestra, podría estar respaldado por la saneada economía del futuro abuelo paterno de los niños. Y no lo digo yo, mas les advierto que quien así argumenta mete en terreno peligroso a su hasta ahora líder carismático. Téngase en cuenta que mentar al padre es como mentar la bicha, pues trae a la memoria colectiva el hecho curiosamente soslayado de que el progenitor del futuro padre de familia, perteneció en su día a una organización decididamente terrorista conocida por la siglas FRAP y que se dedicó a cargase a policías y guardias civiles.

En fin, quiero decir que es una pena que tanto “postureo” – que tanto gallear y presumir de antisistema – acabe como acaba asumiendo los principios más señeros del capitalismo. Pues digo yo que, para acabar en eso, nuestro líder bien podía haber cortado el rollo a tiempo y disfrutado del chalé desde el comienzo sin pasar por el bochorno de improvisar explicaciones que hacen más evidente su caída en el ridículo.

A menos que eso sea precisamente lo que “podemos” significa: que, como Groucho sugería, sus adeptos disponen de principios de repuesto.


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/1/947/41509364754_8c6830d7a0_b.jpg

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leido