Reinventándonos

Por Javier Pardo de Santayana

( Viñeta de Caín en La Razón del pasado día 15 de junio) (*)

Supongo que ya se habrán dado ustedes cuenta de que hoy en día todo el mundo está empeñado en reinventarse. Por lo menos yo lo vengo leyendo u oyendo últimamente con dos variantes principales: la de los que ya se han reinventado, y la de quienes se han propuesto hacerlo en cuanto puedan.

¿Que para qué quieren hacer eso? Pues supongo que para llegar a ser “un referente”: que eso lo oigo también bastante por ahí. Y es que ser un “referente” parece ser hoy algo buenísimo. Supongo que ser un “referente” será el objetivo preferente de cualquiera que tenga la intención de hacer sonar su nombre, por lo cual comprendo que lo de reinventarse debe ser estupendo sobre todo cuando se está aburrido del ordenador y de sus juegos o de pasar la vida a solas con el móvil, que es lo que le suele ocurrirle a todo el mundo. Claro que en cualquier caso lo bueno será hacerlo no ya por aquello de cambiar, que es algo estúpido, sino para cambiar para mejor. Por ejemplo, a mí me parecería estupendo que se reinsertaran los tontos útiles; como también los inútiles, que tanto abundan por aquí.

Fíjese usted en lo estupendo que seria, por ejemplo, que se reinventaran los de la agitprop y sus mentores y salieran gritando Viva España y esas cosas que ahora tanto les fastidian. Así que dígame usted si bien mirado lo de reinventarse no es bueno y deseable. Por eso se me ha ocurrido fomentarlo y convertirlo “en cookies” de esos que saltan en el momento más inoportuno en el ordenador para que uno se fije en ellos y no en lo que uno anda buscando. Podrían decirnos, por ejemplo ”reinventarse or bust”, que caería muy bien porque es como en inglés, esa nuestra nueva lengua madre, y además pasaría el filtro de nuestros más insignes académicos, como aquel antiguo presidente de la RAE al que no le parecía mal utilizar el término inglés de “business” siempre que se españolizara convirtiéndolo en “bisnis”. ¿No les parece formidable? Ahí tienen ustedes un excelente “referente” con vistas al futuro.

De todas formas supongo que antes de reinventarnos tendremos que ver bien en qué consiste eso. Por ejemplo, en estos días en que en la televisión sólo nos hablan del “orgullo” como si estuvieran empeñados en que cambiásemos de sexo, reinventarse sería hacer algo para cambiar de inicial, que ahí tenemos todas esas letras disponibles para elegir la que nos guste y algunas de sus múltiples variantes: todo un mundo de posibilidades. Yo por ejemplo podría ser una señora a la que gustasen las demás señoras; algo que debe ser divertidísimo y sumamente saludable a juzgar por cómo se ponen todos como locos de contentos y salen a las calle mostrando partes escondidas de su anatomía. Y luego tienen que venir los barrenderos a limpiar toneladas de basura, que eso sí que es una gozada.

Otra forma muy guay de reinventarse seria para algunos dejar de ser ciudadanos españoles, porque nos mandarían ellos y podríamos inventarnos hasta la historia del país, cosa que ya hemos empezado a hacer en las autonomías. O crear un idioma, como el batúa, que es tan divertido que nadie te entiende cuando hablas y puedes decir cosas sin que la gente sepa lo que dices, como si fueras oriundo de las islas Fidji.

También podríamos reinventarnos inaugurando un estado comunista, que fue una pena no haberlo conseguido cuando tuvimos la ocasión de hacerlo y todo estaba listo para que lo consiguiéramos. Tanto que hasta pusimos a Stalin y a Lenin en la Puerta de Alcalá y nos chafaron el invento cuando ya teníamos las checas y las cárceles del pueblo casi a punto.

En fin, por no agotar el tema, se me ocurre que otra forma de reinventarnos sería dedicándonos a quemar contenedores y cajeros automáticos como han practicado algunos de nuestros políticos más imaginativos, o volviendo a poner bombas, como, movidos por el entusiasmo, ya hicieron algunos de sus padres.

Como verán, no tendrán ustedes ocasión para aburrirse. Basta con que se reinventen, que es la moda.


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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