Por Carlos de Bustamante

( Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 3 de noviembre) (*)

Aunque ningún ser humano nos pueda quitar- ni limitar siquiera- nuestras preferencias de todo orden, los que por vocación ejercemos la milicia, estamos, generalmente, al servicio de la nación en la que nacimos, nos movemos y existimos. España para los españoles. Nuestro caso. Sin embargo, y como queda dicho, soy/somos muy libres de tener preferencias personales. Nadie nos puede privar de ser partidarios de la monarquía. Nadie nos puede privar de creer en Dios ni de ser cristianos. Nadie nos puede privar de serlo ni de manifestarlo, dentro de un orden, en público, y porque nos da la gana en privado. Si como es más que probable, además fuera demócrata, nadie me podría obligar a que no lo fuera; y dentro de un orden, expresarlo en cualquiera de los supuestos con los símbolos que representan las distintas opciones principalmente confesionales, que, además, somos aquí y en éstas mayoría absoluta.

Así es y debe ser en los militares con el distintivo de la nación a la que sirven. Concretamente en nuestra Patria, la Bandera rojo y gualda. Si de ser cristiano se trata ¿quién me podrá impedir que lo manifieste públicamente dentro de un orden? Pues héteme aquí cómo en el Congreso de España, son muchos los partidos políticos que, rozando la mayoría, proponen parte de lo que sigue.

“La fiebre liberal de Podemos tiene, en principio, contagiado al PSOE, que votó esta semana a favor de que el Parlamento discuta la reforma del Código Penal en la dirección que apunta el partido morado, aunque los socialistas también anunciaron “muchas enmiendas” al borrador. Por supuesto, los demás partidos del frente populista que llevó a la actual Presidencia del Gobierno, están encantados con que haya más libertad de expresión en España, ¡¡aunque sea `para injuriar al rey, quemar la bandera española o humillar a los católicos´!! Para el columnista de Actuall, Elentir, y de quien lo hace suyo, todo esto es `una infamia”.

Para este viejo soldado de España, infamia en mayor grado aún si cabe, es sonarse los mocos (con perdón) en la misma Bandera en la que muchos españoles hemos besado con unción cuando iniciamos la milicia de por vida o cuantos otros con juramento a Dios y promesa a España iniciaron el derecho y el deber -¡ay cómo en mi opinión nunca debió suprimirse!- de Servicio a la Patria.

Infamia sin nombre (el calificativo ya lo dice todo) pisotear con rencor al glorioso emblema de la tierra que les vio nacer. Infamia sin más motivo que el odio desenterrar los restos de quien con posibles fallos humanos, exprimió su vida como a un limón para impedir -con el valor y la ciencia del Gran Capitán que fue-, que el comunismo marxista hiciera presa en nuestra gran Nación, para hacer de ella un satélite más con un régimen tan dictatorial como jamás se ha conocido otro.

Infamia de mal nacidos odiar después de muerto al General Franco a quien debemos singular agradecimiento -digan lo que digan los odiadores- por sacar a España de la mayor crisis conocida y elevar su prestigio a niveles nunca soñados en el concurso de naciones del primer mundo tras una guerra en la que España fue desposeída por robo flagrante del fondo económico hasta dejarlo exhausto.

Infamia, en fin, que con proposición de ley pretendan los mismos odiadores dinamitar todas las señales (las cruces) de cristiandad que son el símbolo de la religión que profesamos la mayoría de ciudadanos españoles.

Como acostumbro y no me duelen prendas de manifestarlo cuantas veces sea preciso o me venga en gana, transcribo palabras del “santo de lo ordinario”(San Josemaría) a propósito de la Cruz. Insertar la Cruz en las entrañas del mundo: “Qué hermosas esas cruces en la cumbre de los montes, en lo alto de los grandes monumentos, en el pináculo de las catedrales!… Pero la Cruz hay que insertarla también en las entrañas del mundo…

“Hay en el ambiente una especie de miedo a la Cruz, a la Cruz del Señor. Y es que han empezado a llamar cruces a todas las cosas desagradables que suceden en la vida, y no saben llevarlas con sentido de hijos de Dios, con visión sobrenatural. ¡Hasta quitan las cruces que plantaron nuestros abuelos en los caminos! ” Y a buen entendedor… Pues eso.

P.D.: Desearía que de ninguna manera se piense que quien habla de Cruz, se interprete como inmiscuirse con ellas en política. De haber alguien que lo creyera así, sepa que son citas de las que soy único responsable de traerlas a colación en este artículo.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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