Fuerzos y cuerpas

Por Javier Pardo de Santayana

( El Oso y el Madroño, símbolo de Madrid )

“Fuerzos y cuerpas”. Quizá se trate de un lapsus linguae como muy educadamente se ha permitido suponer algún comentarista siquiera por cubrir la posibilidad de que la frase no fuera totalmente voluntaria, pero dígame usted si considera de verdad que esto es posible. Desde luego no si procediera de alguien que se mudó desde Vallecas a un chalet de postín allá en la Sierra, y que tan alta posición ocupa que tiene a la Guardia Civil en una escolta permanente.

Confieso que podría suponerlo hasta posible en un niña de primaria poco centrada en sus deberes o en un error involuntario cometido por alguien que está pensando en otra cosa, pero no en una persona como ella. Menos aún teniendo en cuenta que no hay duda que valga respecto a que se habrá oído a sí misma cuando lo decía y ni se la pasó por la mente corregirlo. Y habiéndolo hecho, como ella, en un discurso o comentario público. Vamos, que nadie hay que no crea que precisamente lo hizo para causar revuelo y apuntarse un tanto “feminista” como el de aquellas políticas del ámbito no sé si municipal o autonómico que reclamaron en su día que el típico oso madrileño fuera sustituido por la figura de una osa. Lo que no recuerdo bien son las razones que alegaron, es decir, si se basaron en alguna consideración concreta sobre el origen de este símbolo castizo. Entonces ya les dije a ustedes lo que a continuación reproduzco parcialmente:

Ahora un grupo feminista
dotado de buena vista
y de un instinto asombroso
ha reparado en el oso
del escudo madrileño
y le está quitando el sueño
ver que al faltarle esa cosa
que en el oso es tan hermosa
más que un oso es una osa.

Pero aún así no me digan que la buena señora de los/las “fuerzos y cuerpas del Estado” no bate todos los récords, pues si las ardorosas feministas madrileñas propugnaban tan solo la feminización de un símbolo – el paso de la “o” a la “a” y la inclusión de algún detalle sexual a una escultura -, esta señora trata de trastocar la ortografía y la gramática hasta el punto de caer en sus propia trampa. Así las fuerzas de referencia – que se suponen “del estado”, y que hasta hace poco tiempo fueron territorio ocupado por los hombres, debieran seguir siendo, según esta lumbrera, masculinas. ¿Cabe mayor sandez?

Digo yo “sandez” y créanme que sin querer constato que el género de esta palabra es femenino – una “sandez” decimos – así que se me presenta un buen dilema. Porque “la sandez” es una cualidad poco envidiable. Así que concluyo ya mi articulo proponiendo a la Real Academia de la Lengua que introduzca las modificaciones necesarias para que los muchos millones de personas que utilizan nuestra lengua en todo el ancho mundo procedan inmediatamente a introducir los cambios oportunos para desvincular a las “seras» humanas de la condición de necio, tonto, o simple (cosa difícil viendo como se expresa esta señora).

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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